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¿Por qué The Economist y The Wall Street Journal quieren tan poco a los bancos españoles?
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BMS
lunes, 18 agosto 2008, 10:41
¿Por qué The Economist,
¿Por qué The Economist, The Wall Street Journal y en general los medios anglosajones quieren tan poco a los bancos españoles? Esa es la pregunta que se hacen muchos inversores, gestores de banca y, en general, muchos ciudadanos que escuchan sin cesar críticas al sector financiero español, anticipando una caída que podría, incluso, provocar una crisis en la Zona Euro.

THE WALL STREET JOURNAL

El pasado martes, en su portada, The Wall Street Journal (WSJ) comentaba que “el sistema bancario español será el próximo en ser golpeado por el credit crunch”. El rotativo comentaba que sus rivales, tanto en Estados Unidos como en otros países, se han visto golpeados por amortizaciones y han tenido que recurrir a ampliaciones de capital.

Los bancos españoles se han salvado por las provisiones anticíclicas impuestas por el Banco de España, pero su exposición al sector residencial es muy elevada y eso puede afectar particularmente “a las cajas de ahorros”, en opinión de WSJ. En las últimas semanas, “las alarmas se han multiplicado”, dice el periódico, que pone como ejemplo el aumento de las provisiones por impagos en los resultados de Barclays.

WSJ también menciona el recorte de rating efectuado por Moody`s sobre las principales cajas de ahorros de Cataluña y Valencia y las dudas de los analistas de Keefe, Bruyette & Woods sobre la exposición de Popular y Sabadell al sector residencial. WSJ comenta que el colapso del sector residencial español ha provocado que España se encuentra al borde de una recesión, y afirma que la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa “podría aumentar la deuda problemática un 20% en el sistema español”.

En positivo, WSJ comenta que España tiene una gran defensa por el hecho de que, durante años, el Banco de España obligó a los bancos a realizar provisiones para capear los tiempos de crisis, “un dinero que el resto de bancos europeos y estadounidenses utilizaron para invertir en productos relacionados con las hipotecas subprime”.

THE ECONOMIST

Por su parte, el semanario económico más influyente del mundo, The Economist, comenta en un artículo del pasado 14 de agosto que la caída en el precio de la vivienda en España podría provocar “daños colaterales” para la economía europea, ya que la economía española supone una octava parte de la europea y ha sido uno de los motores de crecimiento durante los últimos años. Esta publicación, además, comenta que la economía estadounidense está capeando la crisis subprime mucho mejor que las economías europeas.

ANÁLISIS

Este artículo no pretende ser una defensa patriotera de los bancos españoles, ni tampoco una crítica desenfrenada hacia los medios anglosajones. La realidad es que la economía española va mal. El PIB del segundo trimestre ha crecido tan sólo un 0,1%, la inflación se encuentra disparada en el 5,3%, la morosidad hipotecaria se ha multiplicado por dos en los últimos meses, los bancos han cortado el crédito a promotores inmobiliarios y constructoras, las ventas de pisos se han desplomado, el desempleo no deja de subir desde comienzos de año y amenaza con llegar al 12% en 2009. Nuestra burbuja inmobiliaria se ha pinchado y los precios de la vivienda aún bajarán más, mientras el Euribor se encuentra en máximos históricos. El superávit público ha desaparecido tras los estímulos fiscales.

Ahora bien, una cosa es que nuestro país sea uno de los más afectados por el parón de la economía mundial y otra que los medios anglosajones nos quieran pasar a nosotros el marrón de la crisis, como si la hubiéramos creado nosotros por construir más casas de las necesarias. Y ahí empezamos nuestra defensa. Durante los últimos diez años se han construido en España millones de viviendas, en algunos periodos más que en Francia, Alemania y Reino Unido a la vez. Pero también es necesario comentar que la población española es la que más ha crecido en proporción (ya somos 45 millones), y que nuestro país se ha desarrollado mucho más rápido en los últimos años porque también partía de unos niveles de desarrollo mucho menores.

Pero, volviendo al principio, a los periodistas anglosajones se les olvida demasiado rápido que esta crisis la han creado, en exclusiva, los bancos de inversión de Wall Street. Mediante la concesión sistemática de créditos hipotecarios a personas sin recursos, que luego fueron empaquetados como atractivos productos financieros de alta rentabilidad y bajo riesgo; y que fueron comprados por los mayores y mejor gestionados bancos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Suiza, Francia, Japón y Australia. Y entre estos bancos no había ninguno (es importantes destacarlo) ninguno, español.

Porque los bancos españoles se han dedicado a prestar dinero a promotores para construir pisos y a familias para comprarlos. Y seguro que a más de uno se le ha ido la mano prestando (a Luis Portillo por ejemplo); y seguro que habrá familias que no podrán pagar la hipoteca. Pero la crisis inmobiliaria en España no será comparable a la estadounidense. En primer lugar, porque la mayoría de las familias españolas acostumbra a pagar su hipoteca. Aunque no se puedan comprar un televisor nuevo hasta 2020. Buena prueba de ello es que, pese al aumento de la morosidad, las tasas en España se encuentran históricamente mucho más bajas que en otros países. Y en segundo lugar, porque en España todavía no somos tan listos como para convertir los bonos hipotecarios en complejos productos financieros con los que engañar al resto del mundo, como han hecho los bancos neoyorquinos, con Goldman Sachs a la cabeza.

Sí. Tendremos problemas. Y los dos próximos años van a ser difíciles para las familias españolas y para los bancos y para todos. Pero, queridos medios de comunicación anglosajones, no necesitamos que nadie nos ate una bola de plomo a los tobillos para hundirnos más rápido.

Porque durante el último año, las noticias negativas que han provocado el pánico en los mercados no han salido de los bancos españoles. No hemos tenido un Northern Rock, que ha obligado al Gobierno de Reino Unido a nacionalizar el banco. No hemos tenido un Société Générale, que acusó a uno de sus traders de pérdidas de $5.000 millones. No hemos tenido un Bear Stearns, ni un Fannie Mae, ni un Freddie Mac, ni un Citigroup ni ... (la lista es interminable en Estados Unidos).

Aunque está claro que algunos están deseando que tengamos problemas de este tipo. En eso estamos todos de acuerdo.

César Pérez-Obanos
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