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Adiós al Phaeton: VW abandona la producción de su sedán de lujo

Después de 15 años, Volkswagen ha tomado la decisión de abandonar de manera definitiva el que hasta hoy ha sido su buque insignia en el segmento de lujo. ¿Cuáles son las razones que se esconden detrás de este adiós al VW Phaeton?

Es cierto que la cifra de ventas nunca llegó al nivel esperado. En 2001 el fabricante alemán se marcó un umbral de 20.000 unidades al año, algo que jamás se alcanzó. Pero en los últimos años los números fueron más decepcionantes que nunca: de las 11.166 unidades de 2011 se pasó a cerca de 4.000 en 2014, y eso contando con su comercialización en el mercado chino, de no ser así aún podría haber sido peor. Pero, ¿por qué no ha funcionado un modelo que parecía predestinado al éxito? Analizamos los motivos:


En primer lugar hay que señalar un hecho: el peso de la historia. Tras décadas arrastrando, para bien o para mal, la fama de marca que fabrica buenos coches, pero sencillos y económicos, la idea de Volkswagen de lanzarse a competir en el segmento de vehículos premium era un tanto arriesgada. Fue en Alemania donde se tachó al recién nacido Phaeton como “el VW Golf estirado”. El relativo éxito del VW Concept C presentado en 1999, dio falsas esperanzas a Volkswagen.

Se puede señalar otro error estratégico completamente atribuible a la marca: cuando el Phaeton ya estaba en el mercado y las ventas no eran las esperadas, aún había tiempo de reaccionar. El diseño, demasiado sobrio, demandaba un cambio estético que no se acometió en ninguno delos cuatro restyling que ha habido en estos 15 años, simples lavados de cara, poco atrevidos e insuficientes.

Se diría, por increíble que parezca, que en Volkswagen nunca existió un gran interés por el Phaeton. Un ejemplo: desde el principio fue muy difícil comercializar este modelo en Estados Unidos, y sin embargo nunca hubo grandes campañas publicitarias ni esfuerzos de marketing.

Más explicaciones para el fracaso: a finales de 2011, mucho antes del escándalo delos motores Diésel trucados, ya se había puesto en entredicho la eficiencia medioambiental del VW Phaeton, con el consiguiente daño de su imagen. Por otro lado, este modelo tuvo siempre un precio demasiado elevado, llegando a superar al del Mercedes Clase S, el BMW Serie 7 y el Audi A8. Incomprensible.

Ahora, con el punto final a la producción del Phaeton, la casa también se plantea el cierre de su fábrica de Dresde, la famosa Gläsernen Manufaktur (Fábrica de Cristal) inaugurada en 2001 con una multimillonaria inversión y donde trabajan más de cien operarios. Sin duda, malos tiempos para Volkswagen.

Fotos – Volkswagen