La guerra contra Irán ha creado un estado de "profunda incertidumbre para los inversores", ya que amenaza el suministro global de todo, desde petróleo a alimentos, y "aumenta la posibilidad de estanflación mundial", aseguran los estrategas de Pictet AM, quienes buscan fórmulas para ganar en bolsa a pesar de la "imprevisibilidad del presidente Trump".
Ante este complejo contexto, su recomendación pasa por sobreponderar los sectores de salud y de servicios públicos e infraponderar el de consumo discrecional, ya que "la inflación debe pesar en el gasto". En la gestora mantienen una posición neutral en las tres principales clases de activos y en todas las regiones excepto en China.
"En conjunto hemos adoptado a una inversión más defensiva, incluyendo compañías eléctricas, que se benefician de demanda estable, impulso con la electrificación y políticas orientadas a la independencia energética. Sobreponderamos el sector de salud, defensivo, atractivo por valoración, que se debe beneficiar de la innovación por IA", asegura Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM.
Además, también apuesta por la tecnología, ya que considera que "la reciente corrección ha hecho que las valoraciones bajen y la inversión relacionada con IA en centros de datos debe seguir apoyando la demanda gasto".
En lo que respecta a la renta fija, explica que "la amenaza de estanflación es negativa", mientras que "los mercados de bonos han pasado de descontar recortes de tipos de interés a subidas de estos".
"En deuda del Tesoro de EEUU estamos neutrales. Su rentabilidad a vencimiento ya ha aumentado y la Fed va a prestar tanta atención a la inflación como al mercado laboral, lo que limita el margen de liquidación de bonos estadounidenses. También hemos reducido asignación a deuda soberana y empresarial de mercados emergentes a neutral", agrega.
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La gestora también ha reducido el oro a neutral, que ya ha llegado a caer un 15% desde el inicio del conflicto, pues "los bancos centrales que han acumulado grandes beneficios con sus reservas han vendido parte para financiar gastos adicionales en energía y defensa".
"Pero hemos aumentado exposición a yen y franco suizo, que pueden apreciarse si el conflicto continúa", asegura Paolini.
UN CONTEXTO DELICADO
El experto cree que las condiciones actuales son especialmente complejas para todos los activos, ya que "en tiempos normales los mercados bajistas para las acciones tienden a favorecer a los bonos, pero esta vez ambas clases de activos están teniendo dificultades".
"Para complicar las cosas, las posibles consecuencias de la guerra no parecen reflejarse del todo en el índice de volatilidad VIX. La imprevisibilidad del presidente Trump hace imposible una visión racional de los mercados las próximas semanas. Cada tuit en Truth Social arrastra los mercados en diferente dirección, a menudo de forma violenta. El precedente es que tiende a cambiar de rumbo ante una reacción negativa del mercado", declara.
Mientras, las previsiones económicas se deterioran, y las últimas encuestas empresariales han empezado a mostrar expectativas de precios más altos del petróleo, con unos "datos que sugieren que el mercado es demasiado optimista respecto a la economía estadounidense y pesimista respecto a la mayor parte del resto del mundo".
"Pero EEUU no es inmune. Que cubra su demanda no significa que los precios de la gasolina y otros combustibles no estén subiendo allí. Su economía ya se había desacelerado cuando cayeron las primeras bombas, siendo su tasa de ahorro muy baja. Esperamos que su inflación se sitúe en 3,3% este año con crecimiento por debajo de 2%", añade Paolini.
Sin embargo, ve "probable que Europa demuestre ser más resiliente", ya que la eurozona depende de las importaciones de petróleo, pero "es menos intensiva" en petróleo que EEUU, con una proporción "sustancial de necesidades energéticas cubiertas con renovables".
"Los mercados emergentes también son ahora más estables que en el máximo del petróleo en 2022. Nuestra previsión de mayor crecimiento respecto a economías desarrolladas no ha cambiado de forma significativa y esperamos que su inflación se mantenga en los objetivos", agrega.
También pone el foco sobre China, donde más de una cuarta parte de sus necesidades petrolíferas pasan por el estrecho de Ormuz, aunque recuerda que el país cuenta con "importantes reservas de petróleo y otras materias primas vitales, además de haber asegurado el acceso alternativo de países como Rusia". Asimismo, "su rápida adopción de energías renovables y vehículos eléctricos los últimos años debe ayudar a amortiguar el golpe".
FIN DE LA FLEXIBILIZACIÓN MONETARIA
La guerra y las expectativas de inflación han modificado la hoja de ruta de los bancos centrales, y ahora en la gestora creen que "el ciclo multianual de flexibilización global está llegando a su fin".
"Incluso antes de la crisis nuestra opinión era que la Reserva Federal no tenía necesidad de relajar, pues la creación de crédito en el sector privado sigue sólida, sin impacto negativo hasta ahora en su sector financiero. Pero existe el riesgo de que el BCE se convierta en el primero entre los grandes bancos centrales en endurecer su política monetaria, especialmente si los Gobiernos deciden subvencionar el combustible, como en 2022", destaca.
Por su parte, recuerda que "Pekín mantiene condiciones monetarias moderadamente laxas y una política fiscal activa para sacar a la economía de su estancamiento deflacionario".
"El caso es que los temores inflacionistas han impulsado al alza las rentabilidades a vencimiento de los bonos y la venta masiva de acciones hace que ahora sean solo ligeramente caras, mientras que las materias primas siguen muy caras. Las acciones están respaldadas por factores estacionales y posición bajista de los inversores y en las estadounidenses no hay señales de que el mercado vaya a capitular, con los minoristas comprando en las caídas", concluye.











