Geopolítica y petróleo: "Venezuela concentra los riesgos que los inversores tratan de reducir"

Los mercados están valorando de forma positiva los acontecimientos en el país caribeño

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Donald Trump, presidente de Estados Unidos.D. Myles Cullen / The White House

El ataque de Estados Unidos a Venezuela y la detención de su presidente, Nicolás Maduro, ha dejado claro que el petróleo sigue siendo lo suficientemente importante como para desencadenar acciones militares. Sin embargo, y aunque los mercados han valorado de forma positiva los acontecimientos, para los analistas esto no reduce los riesgos de inversión que entrañan el descubrimiento, la extracción y el refinado de productos petrolíferos.

De hecho, para Nanette Abuhoff Jacobson, estratega multiactivos en Wellington Management, la reacción positiva a corto plazo se ve respaldada por la expectativa generalizada de que el país caribeño acabará siendo capaz de producir mucho más petróleo que el millón de barriles diarios que produce en la actualidad.

"Tras más de una década de abandono y mala gestión por parte de los dirigentes venezolanos, el presidente de EEUU, Donald Trump, se ha centrado en revitalizar esta industria, aumentar la producción y lograr el paso del Gobierno de Maduro a uno nuevo que se alinee con los intereses estadounidenses", indica esta experta.

Y es que la relevancia estratégica de Venezuela deriva de la magnitud de sus reservas de crudo que ascienden a unos 300.000 millones de barriles, lo que representa el 20% a nivel mundial, por encima de Arabia Saudí.

Pero "la idea de que Venezuela podría resurgir rápidamente como un importante productor pasa por alto realidades básicas de la producción petrolera. La producción venezolana está dominada por crudos pesados y extrapesados del Cinturón del Orinoco, cuya extracción es costosa y su mejora requiere un uso intensivo de carbono que depende de aditivos importados. Las estimaciones para alcanzar el umbral de rentabilidad para los nuevos proyectos se encuentran entre las más altas del mundo", afirma Simonetta Spavieri, gestora de Active Ownership y Compromiso climático de Schroders.

En este sentido, si bien es técnicamente posible lograr aumentos limitados de la producción, las restricciones más difíciles de superar se encuentran por encima del suelo: la inestabilidad política, la incertidumbre jurídica, la infraestructura degradada y las reclamaciones de arbitraje sin resolver.

"Estos retos chocan con un entorno de inversión en cambio. Los mercados petroleros comenzaron 2025 bien abastecidos, con un aumento de las reservas. Los precios siguen siendo moderados. Al mismo tiempo, los inversores exigen una disciplina de capital sostenida. Como resultado, las empresas petroleras y gasísticas que cotizan en bolsa han pasado del crecimiento al flujo de caja libre, los dividendos y las recompras", añaden desde Schroders.

FUENTES DE INCERTIDUMBRE

Así, y con este telón de fondo, hay cuatro posibles fuentes de incertidumbre. En primer lugar, tiempo y dinero, ya que restaurar la producción llevará tiempo, dinero y un marco regulatorio. "Las estimaciones sugieren que se necesitarán entre 80.000 y 100.000 millones de dólares estadounidenses para restaurar las instalaciones", subraya Jacobson.

Otros factores a vigilar son la inestabilidad política, debido a que por el momento no se contempla la celebración de elecciones, así como el grado de cumplimiento, donde los partidarios de Maduro siguen al frente del ejército y los servicios de inteligencia. Además, no está claro en qué condiciones el Gobierno de EEUU podría emprender otra acción militar.

"También hay cuestiones geopolíticas más amplias: si las esferas de influencia se están endureciendo, ¿se retirará Estados Unidos de Ucrania o Taiwán? ¿Podríamos asistir a una escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, dada la estrecha relación de este último con Venezuela y la preocupación de Estados Unidos por sus programas nucleares, de misiles y de drones?", se preguntan en Wellington Management.

SEGURIDAD ENERGÉTICA

Todo ello crea tensión en el centro de la cuestión venezolana. "Desde el punto de vista de la inversión, Venezuela concentra precisamente los riesgos que los inversores han estado tratando de reducir: altos costos, largos períodos de recuperación de la inversión, exposición política y demanda incierta a largo plazo", señala Spavieri.

Esa incertidumbre de la demanda es estructural. Por lo tanto, en Schroders creen que Venezuela es un ejemplo de la creciente brecha entre la relevancia geopolítica y la viabilidad de la inversión en la transición energética.

"El petróleo todavía puede influir en la política exterior y mover los mercados. Más bien, la urgencia política no resuelve la realidad económica. En un mundo caracterizado por la disciplina del capital, las transiciones desiguales y las definiciones cambiantes de la seguridad energética, los activos que dependen de la intervención geopolítica para ser competitivos son precisamente los que corren mayor riesgo de quedar abandonados", dice Spavieri.

IMPLICACIONES PARA LA INVERSIÓN

Con todo, y a pesar de los riesgos, a corto plazo en Wellington Management consideran que hay varias implicaciones positivas para la inversión.

- Para el riesgo: las expectativas de un mayor suministro de petróleo y precios más bajos probablemente limitarán la inflación general. "Una menor inflación respaldará una mayor flexibilización de la Reserva Federal (Fed), lo que es una poderosa señal de mayor asunción de riesgo y contribuirá a la liquidez del sistema financiero", remarca Jacobson.

- Para las refinerías de petróleo estadounidenses: con la bajada de los precios del crudo pesado, las refinerías pueden comprarlo con descuento y vender los productos refinados a precios basados en los índices de referencia mundiales, lo que aumentará los márgenes. "Por el contrario, veo un impacto negativo para los productores de petróleo estadounidenses, dada la perspectiva de una bajada de los precios del petróleo", asegura esta estratega.

- Para los mercados emergentes: en Wellington Management ven oportunidades en determinados mercados de deuda y renta variable. América Latina, en particular, podría beneficiarse de unas relaciones políticas y comerciales más estrechas con Estados Unidos.

- En cuanto a los metales preciosos, es probable que el aumento de la volatilidad geopolítica y la fragmentación del orden mundial respalden los precios de los metales preciosos. Las empresas mineras también podrían verse impulsadas, ya que la energía es su mayor coste.

- Respecto a los bonos soberanos a largo plazo, junto con las curvas de rendimiento relativamente pronunciadas en todo el mundo desarrollado, "las menores expectativas de inflación y la posible flexibilización de la Fed beneficiarían a los bonos", concluye Jacobson.

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