Diversificar las carteras es cada vez más difícil. La creciente correlación entre las distintas clases de activos y el peso dominante de las grandes tecnológicas en las bolsas obligan a los inversores a replantearse una pregunta: ¿cómo invertir en este entorno de mercado?
Y es que en Robeco tienen claro que "hoy, la incertidumbre geopolítica, la inflación y la disrupción tecnológica hacen que los inversores ya no puedan confiar en una cartera simple de dos activos. Aunque los mercados alcanzan máximos históricos, las carteras se han vuelto cada vez más concentradas en un conjunto reducido de motores de riesgo", asegura Mathieu van Roon, gestor de carteras del equipo multi-activos de la firma.
"Durante décadas, invertir en multi-activos significaba equilibrar acciones y bonos en una cartera tradicional 60-40", añade este experto. "Esto también resultaba útil cuando las acciones y los bonos se movían en direcciones opuestas; cuando las acciones bajaban, los bonos subían, y viceversa. Eso funcionaba cuando la diversificación era abundante y los regímenes económicos eran estables".
Pero, en la actualidad, la tecnología domina los mercados globales de renta variable. Es más, tan solo un puñado de compañías representan la mayoría de los retornos, lo que ofrece pocas oportunidades de diversificación dentro de la misma clase de activo. Esto, mientras que los emergentes están cada vez más expuestos a través de semiconductores, infraestructuras de IA y plataformas digitales. "Como resultado, muchos inversores pueden estar menos diversificados de lo que creen".
"No existe una solución mágica, pero los inversores pueden tomar medidas para reducir la concentración de la cartera. Las asignaciones centrales en renta variable y crédito pueden gestionarse de forma más activa para ofrecer retornos más consistentes, en lugar del método tradicional de simplemente mezclar distintos estilos de inversión", explica Van Roon.
Así, en lugar de simplemente mezclar estilos de acciones y crédito entre valor y crecimiento, está emergiendo un nuevo paradigma: la combinación de inversión cuantitativa y fundamental.
"La inversión cuantitativa identifica oportunidades a través de grandes conjuntos de datos, mientras que la inversión fundamental ofrece perspectivas a futuro y juicio económico", dice Jonathan Arthur, gestor de carteras para clientes de Robeco. "Juntas, crean un perfil de riesgo/retorno más equilibrado a lo largo de los ciclos de mercado con menor riesgo extremo. Este enfoque de 'doble alfa' puede fortalecer tanto las carteras núcleo de renta variable como de crédito".
ASIGNACIONES NÚCLEO Y SATÉLITE
El equipo multi-activos implementa esto en las carteras de Robeco mediante asignaciones satélite alrededor de una estructura de cartera núcleo. El núcleo ofrece una exposición amplia al mercado y forma la base a largo plazo de la cartera. Alrededor de esa base, las asignaciones satélite introducen fuentes diferenciadas de retorno que pueden complementar las tenencias tradicionales de acciones y bonos.
"Ejemplos de estos satélites incluyen estrategias de réplica de capital privado cotizado, que buscan captar muchas de las características atractivas de los mercados privados manteniendo la liquidez y transparencia de los mercados públicos", señala Arthur.
"Las materias primas han ayudado en periodos recientes de sorpresas inflacionistas o interrupciones en el suministro y creemos que son un elemento esencial en las carteras durante varios ciclos de mercado. La deuda de mercados emergentes ofrece exposición a distintas dinámicas de crecimiento y oportunidades de ingresos, con un perfil de riesgo más parecido al crédito corporativo, pero con retornos comparables a los de alto rendimiento".
Por otro lado, las asignaciones satélite también pueden orientarse a temas estructurales de largo plazo. "Aunque hoy la atención del inversor está dominada por la IA y la digitalización, el liderazgo temático rara vez permanece constante", comenta Van Roon.
A este respecto, en la firma ponen el foco en la tecnología limpia, que ha recuperado impulso como apoyo político durante la reciente crisis en Irán cuando se cortaron las rutas de suministro de petróleo, además de la reducción de costes de financiación y el aumento de la demanda eléctrica que han mejorado sus perspectivas.
De hecho, en Robeco consideran que "los próximos años probablemente no estarán definidos por una región, clase de activo o tema tecnológico único". "En cambio, los inversores enfrentan mayor incertidumbre, una dispersión más amplia en el rendimiento y rotaciones de mercado más frecuentes".
"Las carteras con múltiples fuentes de retorno estarán mejor posicionadas para capturar oportunidades y gestionar riesgos. De cara al futuro, la diversificación podría convertirse en uno de los factores más importantes para el éxito inversor", concluye Arthur.










