La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, ha alterado el panorama de riesgo político en Sudamérica. Y es que se trata del cambio más significativo en la dinámica de poder del hemisferio occidental desde el final de la Guerra Fría: el reinicio de la doctrina Monroe para el siglo XXI. Esto, provocará una reorganización política en Latinoamérica, y los países se enfrentarán a la disyuntiva de permanecer en el "sur global" o situarse dentro de una renovada esfera comercial y de seguridad estadounidense. "Las oportunidades para los inversores en mercados emergentes a largo plazo en este periodo de cambio son reales e inminentes".
Es la visión de los estrategas de Robeco, que ponen el foco en que, con este telón de fondo, tres economías influyentes del continente —Perú, Colombia y Brasil— se encaminan hacia elecciones generales que "decidirán si Sudamérica se integra en un corredor de seguridad y recursos alineado con EEUU o se retira a un bloque defensivo y multipolar del sur global".
Además, y a pesar de que México no celebrará elecciones generales este año, sigue siendo un pilar fundamental en el panorama de la doctrina Monroe 2.0, ya que actúa como principal crítico diplomático y como nodo económico fundamental en el nuevo orden regional. "El operativo estadounidense de 2026 en Venezuela ha colocado a México en una posición precaria, al tener que equilibrar su compromiso constitucional de no intervención con su profunda integración económica con Estados Unidos".
EL ESCUDO AMAZÓNICO
Así, la intervención en Venezuela podría convertir las próximas elecciones sudamericanas en un referéndum sobre la nueva postura estratégica de Estados Unidos. Perú entra en su ciclo electoral en abril de 2026 con un panorama fragmentado de más de 35 candidatos registrados. "La principal preocupación de los votantes es la delincuencia, lo cual ha popularizado cada vez más las propuestas políticas más duras".
El país acoge a más de 1,5 millones de migrantes venezolanos. Por ello, desde la firma estiman que cualquier estabilización en Caracas que facilite la repatriación podría suponer un alivio fiscal para los servicios sociales de Perú. Una victoria de la derecha probablemente aceleraría el desarrollo del centro logístico del puerto de Chancay, a la vez que reforzaría los lazos de seguridad con Washington para contrarrestar la inestabilidad regional.
"A pesar de los continuos cambios en el poder ejecutivo, Perú sigue siendo uno de los países emergentes favoritos debido a la independencia de su banco central y a sus sólidas reservas de cobre y oro. Perú es la apuesta segura en el escenario actual, ya que, aunque se recrudezca la retórica política, el motor minero no se detendrá", dicen en Robeco.
COLOMBIA Y BRASIL
Colombia es el país más directamente afectado por la caída de Maduro. "Las próximas elecciones en Colombia son, en el fondo, una elección entre dos opciones en cuanto a la calificación crediticia del país y su relación con EEUU en materia de seguridad". El país celebrará comicios legislativos y primarios en marzo, con una segunda vuelta en junio de 2026.
"Una victoria de la oposición en Colombia probablemente generaría un dividendo de seguridad, lo que podría poner fin al conflicto interno de 60 años en Colombia al eliminar la estructura de apoyo bolivariana a los grupos armados. Podría desencadenar una compresión masiva de los spreads de los bonos soberanos y una apreciación de la moneda, ya que señala un retorno a la ortodoxia fiscal y un fortalecimiento de la alianza de seguridad con Estados Unidos", señalan en la firma.
Noticia relacionada

En el caso de Brasil, las campañas electorales comienzan oficialmente en agosto, y las elecciones generales se celebrarán en octubre de 2026. De hecho, el país es el peso pesado de la región y la popularidad del presidente Lula se ha visto puesta a prueba por su postura contra el unilateralismo estadounidense.
"Lula se enfrenta al efecto Moby Dick: un intento de unir a la nación en torno a la bandera de la soberanía nacional para contrarrestar la influencia estadounidense. Asimismo, el descontento por el deterioro de las condiciones económicas y una profunda crisis de seguridad y ética podrían frenar su intento de lograr un llamamiento creíble a la unidad nacional", valoran en Robeco.
"Las elecciones en Brasil determinarán si la séptima economía más grande del mundo sigue siendo líder del sur global o vuelve a girar hacia una arquitectura comercial integrada en Estados Unidos. En este momento, Brasil es un mercado de carry trade para los inversores globales. Por ahora, las altas tasas de interés protegen al real (BRL), pero la polarización política en el tercer trimestre de 2026 podría generar volatilidad en el mercado de divisas, ya que los brasileños deben decidir entre un crecimiento impulsado por el Estado y un reajuste del mercado", añaden.
EL PAPEL DE MÉXICO
La presidenta Claudia Sheinbaum se ha convertido en una voz regional destacada contra la acción de EEUU en Venezuela, rechazando la intervención como una violación de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza para la paz regional.
En este sentido, se espera que EEUU utilice la próxima revisión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) en 2026 para obligar a México a cumplir con el avance de la política estadounidense en la región.
"A pesar de la retórica política de alto riesgo, el papel de México como centro de recursos y fabricación es más importante que nunca para los intereses de Estados Unidos. México ha consolidado su posición como el mayor socio comercial de EEUU, liderando de manera efectiva la 'salida de China', a medida que las empresas se trasladan de Asia a suelo norteamericano".
REPERCUSIONES EN EL SECTOR DE LOS RECURSOS
La destitución de Maduro ha creado un nuevo grupo de ganadores y perdedores en los sectores clave de la región. La perspectiva de que 300.000 millones de barriles de crudo venezolano vuelvan al mercado (bajo la gestión de EEUU) limita los precios del petróleo a largo plazo, aunque la reparación de las infraestructuras llevará años debido a los obstáculos a la inversión y los riesgos de sabotaje.
"El triángulo del litio y el cobre (Argentina, Chile y Perú) se está convirtiendo en una prioridad estratégica para la deslocalización cercana de EEUU, dada su relevancia para las redes energéticas y las baterías eléctricas que impulsan la industria tecnológica y automovilística", subrayan en Robeco.
Brasil, por su parte, ha consolidado su posición como la principal potencia en recursos del continente. Y además de su auge energético, ha desarrollado nuevas minas de cobre, aluminio y litio, y ahora tiene las segundas reservas de tierras raras más grandes del mundo (como 21 millones de toneladas), solo superadas por China.
"Si bien Brasil es líder en tierras raras, los consolidados clústeres industriales de México en los sectores automovilístico y electrónico son esenciales para el corredor de recursos alineado con Estados Unidos. Además, los recursos naturales de México, en particular el petróleo, siguen siendo fundamentales para la seguridad energética de Norteamérica, incluso cuando la región se prepara para el posible regreso al mercado de 300.000 millones de barriles de crudo venezolano", explican desde la gestora.
¿CÓMO POSICIONARSE EN ESTA NUEVA ERA?
La incursión de 2026, tal y como aseguran en Robeco, marca el final de una década de estancamiento regional. Si bien las consecuencias inmediatas podrían incluir volatilidad monetaria y debates sobre la soberanía, "la trayectoria a medio plazo podría ser un cambio estructural hacia un clima de inversión favorable a EEUU que fomente el crecimiento. Si las próximas elecciones en Colombia, Perú y Brasil confirman este giro hacia la derecha que ya se ha observado en Argentina y Chile, la región podría experimentar un ciclo económico más constructivo en los próximos años".
Por ello, desde la firma mantienen una posición estratégica en toda Latinoamérica en todas las estrategias de mercados emergentes, a través de una exposición diversificada a Chile, México, Perú y Brasil. "Tenemos posiciones en empresas que pueden verse afectadas por los acontecimientos actuales, entre las que se incluyen activos de infraestructura en México, empresas mineras de cobre, litio y oro en Sudamérica, así como empresas de energía y servicios públicos en Brasil. La región sigue presentando un valor atractivo en comparación con otros mercados emergentes".












