El caso WeWork, la muerte del 'value' y otras señales por las que es la hora de entrar en bolsa

Según Iván Martín, cofundador y director general de Inversiones de Magallanes Value Investors

  • El dinero levantado por empresas no rentables ha superado ya los niveles del 2000
ivan martin magallanes
Iván Martín, cofundador y director de Inversiones de Magallanes

Es hora de entrar en bolsa. Hay muchas señales que indican que, lejos de ser pesimistas con el contexto actual, los inversores de renta variable deberían ver con buenos ojos algunas de las extrañezas que están ocurriendo en el mercado. Iván Martín, cofundador y director general de Inversiones de Magallanes, apunta algunas de ellas: el caso WeWork, "la muerte del value" o la avalancha de flujos hacia la gestión pasiva.

Hasta ahora, el contexto ha sido laxo para la bolsa. A menos de tres meses para acabar el año, la cantidad de dinero levantado por empresas no rentables, cerca de 30.000 millones de dólares, ha superado ya los niveles del 2000. La última en unirse al club ha sido Peloton Interactive. Además, prácticamente todas comparten la particularidad de registrar importantes caídas desde su salida a bolsa, entre ellas Uber o Lyft.

Al gestor de Magallanes le llama particularmente la atención el caso de WeWork, “por el despropósito de las valoraciones iniciales que se planteaban y por el desarrollo de acontecimientos que han frustrado recientemente su salida a bolsa”, señala en su última carta trimestral a inversores. De barajarse una valoración de 47.000 millones a correr el riesgo de quedarse sin caja a comienzos de 2020, según apuntó el diario ‘The Wall Street Journal’. Entre medias, uno de los socios fundadores y consejero delegado -Adam Neumann- ha sido destituido, y “la estrategia ha cambiado drásticamente de crecer a toda costa hacia la reducción drástica de costes”.

growthvalue
Growth vs. valueMagallanes Value Investors

Otra llamada a subirse al tren de la bolsa es la manida frase de “la muerte del value”. La sobrevaloración relativa del estilo ‘growth’ (crecimiento) frente al ‘value’ (valor) está en su nivel máximo desde el año 2000. Por aquel entonces, era del 155%, y el pasado agosto se situó en el 156%, si bien la media histórica desde la década de los 70 ha sido del 78%.

A este respecto, la empresa de información financiera Factiva ha contabilizado en lo que va de año más de 120 artículos con menciones expresas a las palabras “value” y “muerte”, nivel nunca visto desde que existen registros en los años 80. Como referencia, recuerda Martín, en el año de la anterior burbuja tecnológica del 2000, el número de menciones se aproximó a 100.

PALABRA DE MICHAEL BURRY (‘LA GRAN APUESTA’)

Un cuarto acicate para la bolsa y los inversores que sean capaces de ver más allá del bosque es la advertencia del gurú de los ‘hedge funds’ Michael Burry, y protagonista de la película ‘La gran apuesta’. El gestor de Scion Asset Management ha alertado de una burbuja en la gestión pasiva. Como derivada, las cantidades ingentes de dinero que se mueven hacia los ETF y los fondos indexados están distorsionando las verdaderas valoraciones de ciertos activos, en especial de aquellos más masificados como los bonos, las empresas ‘momentum’ o las grandes compañías de tecnología.

Estos activos están ya de por sí sobrecomprados al ser ‘bond proxies’. El inversor necesita saber qué va a pasar a futuro, y está dispuesto a pagar (y mucho) por no soportar la incertidumbre actual (que es muy alta). Esto le lleva a comprar activos de larga duración y rentabilidad conocida, ya que “vale más la certeza de recibir poco que la probabilidad incierta de ganar mucho”. Por eso, los inversores se están lanzando a por los bonos, aunque los tipos sean 0% o negativos, y a por otros activos muy similares a los bonos, como las empresas anteriores.

Pero todo esto son, simplemente, anomalías del mercado que los inversores deben ver como una gran oportunidad de compra en bolsa (y, por qué no, siguiendo el estilo 'value'). Según el cofundador y director general de Inversiones de Magallanes, “hay síntomas claros que apuntan a que la burbuja de flujos de capital hacia compañías que no ganan dinero podría haber llegado a su fin”.