DWS recomienda infraestructuras europeas ante los aranceles: "Notable resiliencia"

La gestora opina que planes como los de Alemania respaldan las perspectivas

un trader travaille pour cmc markets a londres

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido el indiscutible protagonista del primer semestre del año… y lo seguirá siendo durante la segunda mitad de 2025. La guerra comercial impulsada por el magnate ha reducido drásticamente la confianza inversora en todo el mundo, ante el temor a un posible aumento de la inflación y una recesión.

Con todo, los analistas de DWS opinan que, si bien el panorama es "complejo", también es "moderadamente optimista" para los inversores en infraestructuras. "Aunque las tensiones comerciales globales y la incertidumbre política han reducido las expectativas de crecimiento económico, el sector de infraestructuras sigue mostrando una notable resiliencia", aseguran desde la firma germana.

"La capacidad del sector de las infraestructuras de ofrecer protección frente a la ralentización del crecimiento económico será clave durante el resto de 2025 y hasta 2026. Aunque el impacto directo de los aranceles en Europa ha sido relativamente limitado, la incertidumbre ha deteriorado la confianza inversora, lo que previsiblemente cargará el crecimiento económico", apuntan estos estrategas.

Según DWS, la moderación en los niveles de inversión ya se ha incorporado en la revisión a la baja de los escenarios de crecimiento económico para 2025 y 2026. Antes, las previsiones a comienzos de año contemplaban unas condiciones relativamente favorables para el mercado europeo, con aceleración del crecimiento, tipos de interés en trayectoria descendente hacia niveles más expansivos y un entorno inflacionario más benigno.

Sin embargo, los riesgos se han sesgado a la baja y las amenazas de Trump han ido más allá de lo temido, al aplicarse a nivel global, en lugar de solo a socios comerciales. Dada la amplitud de los posibles desenlaces comerciales, DWS prevé una nueva reducción de la inversión empresarial que seguirá lastrando el crecimiento, "hasta el punto de que probablemente seguirá siendo el principal motor de la desaceleración económica, por encima incluso de los propios bienes arancelarios".

EUROPA ANTES QUE EEUU

En este contexto, Europa destaca como una región de "relativa estabilidad y oportunidades". La perspectiva de crecimiento económico a medio plazo presenta menos claridad, explican estos expertos, que tampoco descartan que se cumpla el peor escenario posible dada la errática trayectoria de Trump.

"Una desaceleración generalizada de la economía global también afectaría negativamente las perspectivas de crecimiento en Europa", agregan.

No obstante, las perspectivas son mucho más optimistas que para Estados Unidos. Aunque los acontecimientos en Oriente Próximo complican la trayectoria de la inflación, DWS sigue contemplando un último recorte de tipos en Europa en 2025, hasta el 1,75%.

Por el contrario, la Reserva Federal (Fed) continúa condicionada por la fortaleza de su economía, lo que "previsiblemente restringirá su margen a un único recorte de tipos en 2025 y desplazará el inicio de un ciclo más amplio de bajadas hacia 2026".

"Aunque el impacto inflacionario derivado de una eventual escalada arancelaria continúa siendo incierto, se prevé que las presiones resultantes afecten con mayor intensidad a los consumidores estadounidenses que a los europeos, dada la menor exposición de Europa al comercio internacional de bienes", sentencian.

INVERTIR EN INFRAESTRUCTURAS

Por todo ello, además de la resiliencia del mercado frente a los aranceles comerciales, el mayor impulso político y de inversión observado en Europa durante el primer semestre del año sienta las bases para que los fondos que están invirtiendo ahora en el Viejo Continente puedan ofrecer rentabilidades atractivas en el futuro.

Desde la perspectiva de la resiliencia frente a medidas arancelarias, DWS prevé que los principales riesgos para las empresas europeas de infraestructuras provengan, en mayor medida, de un periodo prolongado de debilidad económica que de una exposición directa a aranceles. Además, la mayor parte de las infraestructuras europeas están orientadas a prestar servicios dentro del Mercado Único de la UE (menos del 5% del PIB está directamente vinculado a exportaciones a EEUU), lo que convierte al mercado europeo de infraestructuras "en uno de los más protegidos frente a los efectos de las políticas arancelarias".

No obstante, agregan estos expertos, es previsible que sectores como el automovilístico y el farmacéutico en Europa, que están más expuestos a aranceles directos, puedan experimentar disrupciones que afecten a determinadas infraestructuras de transporte y logística.

"En cualquier caso, este impacto se concentraría principalmente en los centros internacionales de transporte de mercancías, sin extenderse de forma significativa al conjunto del mercado de infraestructuras", señalan.

En el corto plazo, DWS prevé que los efectos se concentrarán en los sectores directamente sujetos a aranceles o con exposición inmediata a través de clientes y consumidores afectados por dichas medidas. Estos impactos, apunta la firma germana, suelen ser "operativos y específicos por sector", reflejando disrupciones inmediatas en las cadenas de suministro o en los flujos comerciales.

A medio plazo, las consecuencias adquieren un carácter más sistémico. "Derivadas de impactos macroeconómicos más amplios como presiones recesivas, desaceleración del crecimiento, mayor volatilidad inflacionaria y una mayor incertidumbre en torno a la trayectoria de los tipos de interés, este entorno puede debilitar la confianza de los inversores y ralentizar la asignación de capital", indica la firma germana.

En el largo plazo, los efectos terciarios de los aranceles se materializarían mediante respuestas estructurales en política económica y una reconfiguración de las relaciones comerciales globales. Esto podría implicar cambios en las alianzas estratégicas, los marcos regulatorios y las prioridades de inversión, factores que en conjunto podrían transformar sustancialmente el panorama para el desarrollo y la financiación de infraestructuras en Europa.

Sea como fuere, planes como los de Alemania, que pretende invertir 500.000 millones de euros en infraestructuras (de los cuales 100.000 millones estarán destinados a proyectos climáticos), o Reino Unido, que hará lo mismo con hasta 725.000 millones en los próximos diez años, justifican el optimismo de DWS. "No se espera que este capital público desplace la inversión privada. Por el contrario, está diseñado para enfocarse en redes de infraestructuras de gran escala como el ferrocarril o las redes eléctricas", explica.

"El mensaje principal es que Europa está respondiendo con firmeza tanto a los desafíos internos como a las presiones externas—tal como ocurrió durante las crisis del euro y energética—, demostrando su capacidad para actuar con rapidez y estrategia. Esta postura proactiva tiene como objetivo garantizar la resiliencia, competitividad y autonomía de Europa en un entorno global cada vez más incierto", sentencia.

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