Allianz GI: "La guerra comercial persistirá, Trump está en contra de la globalización"

"Las medidas contra china seguirán en marcha aunque gobiernen los demócratas"

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Los mercados se han dejado llevar por cierto optimismo en las horas previas a la decimotercera ronda de negociaciones entre China y EEUU. La buena disposición de Pekín a llegar a algún tipo de acuerdo y algunas señales positivas que ha enviado la Casa Blanca, hacen pensar a expertos y analistas que el conflicto arancelario entre las dos primeras potencias mundiales llegará a un punto de inflexión, a una tregua. No obstante, Stefan Hofrichter, economista jefe de Allianz GI, pide atemperar los ánimos ya que la guerra comercial es “un instrumento político de la administración Trump”, que no duda en usar para partir con ventaja ante cualquier conflicto internacional.

“La agenda política de Donald Trump se resume en que la globalización es mala”, elabora el economista y, de hecho, el mismo presidente de los EEUU ha dicho explícitamente que no cree en este fenómeno. Hofrichter asegura que toda la gesticulación y escenificación del líder estadounidense guarda total coherencia y no son sólo exabruptos o tuits sin sentido que mueven el mercado de un día para otro. “Responden al proyecto político de un personaje que está en contra de los mercados globalizados y cuyo objetivo es potenciar lo que considera que son los derechos soberanos de los EEUU.

“A menudo actúa más como un activista antisistema y aunque finge ser un paladín del 'status quo', en realidad trata de hacer lo contrario”, prosigue el también director ejecutivo de la gestora alemana. Por lo tanto, “sea lo que sea lo que negocia con China y llegue al acuerdo que llegue, debemos hacernos a la idea de que este debate sobre aranceles y guerra comercial se quedará con nosotros a largo plazo”.

Otras casas de análisis también prefieren ser prudentes y cuestionan el aparente enderezamiento de las negociaciones. Este miércoles ha trascendido que China aún está abierta a llegar a un acuerdo comercial parcial con su rival ya que Pekín quiere limitar el daño que está sufriendo la segunda economía más grande del mundo debido a la guerra comercial. Según las proyecciones más catastrofistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) el conflicto que ya dura cerca de una año y medio borrará el 1,6% del PIB del gigante asiático este año, mientras que EEUU notará los efectos en 2020, que serán de cerca de un 1% de su producto interior bruto.

No es todo, Hofrichter avisa de que “aún no sabemos hasta dónde puede llegar el ‘toma y daca’ y si las represalias entre las dos primeras potencias mundiales derivaran en otra ronda de aranceles y en una guerra comercial sin fin”. Cree el analista que esta semana puede “haber un acuerdo, pero será algo superficial porque esto no va de balanza comercial, sino de un pensamiento político que ha echado profundas raíces en esta administración”.

¿MINI-ACUERDO?

Sin embargo Trump necesita una victoria en el corto-medio plazo. Con las elecciones a un año vista, las encuestas son desfavorables para el magnate neoyorquino y los votantes están preocupados por los efectos negativos de sus políticas, especialmente de la guerra comercial. Este desencanto de los electores “podría forzarle a aceptar el ‘mini’ acuerdo al que también parece están abierto Pekín”, apuntan desde ING, pero no parece que “esté listo todavía para recular en algunas de sus demandas que el Gobierno chino ya ha señalado como líneas rojas”.

Aducen que “un mayor deterioro de la economía podría provocar que Trump dé marcha atrás, pero sin renunciar del todo porque no quiere ser considerado el perdedor del conflicto”. Este razonamiento lleva a los economistas del banco holandés a pensar que el mejor resultado posible para la próxima ronda de conversaciones es que “EEUU deje en suspenso los aranceles previstos para el 15 de octubre y 15 de diciembre a cambio del compromiso chino de aumentar la compra de productos agrícolas y energéticos estadounidenses”.

Con todo, Hofrichter alerta de que cabe esperar que el inquilino de la Casa Blanca abra otros frentes o que vuelva una y otra vez sobre los impuestos al comercio ya que “la administración republicana actual sigue a ciegas su proyecto político que se resume en el famoso ‘America first”. Por este motivo, también asegura que el ‘impeachment’ no cambiará nada en la guerra comercial dado que el reemplazo de Trump, Mike Pence, seguirá al dedillo este lema.

“Sólo una victoria demócrata en las elecciones de 2020 puede mitigar en cierta forma lo que ha hecho Trump”, declara el economista de Allianz GI. “Pero no hay que esperar necesariamente que un gobierno de otro color dé marcha atrás en el 100% de las medidas tomadas en China”, avisa, “porque se ha establecido una actitud, una transformación del pensamiento político y de la opinión pública en EEUU contra el gigante asiático que no se esfumará”. Así las cosas, espera Hofrichter “que algunas políticas restrictivas en cuanto a comercio permanezcan”.