La primera mitad de 2025 ha dado para mucho. Y es que la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto un terremoto que pocos podían imaginar. Desde los aranceles recíprocos, sobre los que cada día el presidente de EEUU escribe un nuevo capítulo, a su recién aprobada ley fiscal, conocida como 'One Big Beautiful Bill', pasando por la debilidad del dólar, los inversores no han tenido ni un segundo para la calma. Con todo, y a pesar de un escenario tan complicado, la economía estadounidense ha logrado mantenerse razonablemente sólida. ¿Continuará este entorno favorable en el segundo semestre del año?
"Resumiendo, esperamos una cierta desaceleración del crecimiento global, liderada por una ralentización en EEUU y una actividad estancada en Europa durante los meses de verano", afirma Karsten Junius, economista jefe de J. Safra Sarasin Sustainable AM.
"El panorama debería mejorar en 2026, apoyado por un estímulo fiscal adicional en Europa y, en cierta medida, en EEUU, aunque esto probablemente vendrá acompañado de unos tipos de interés a largo plazo persistentemente elevados. La rebaja de los tipos de interés oficiales también debería ayudar, con el tiempo", añade.
Así, desde la gestora ven probable que la inflación sea más pegajosa en EEUU, mientras que debería seguir relajándose en Europa, en parte gracias al fortalecimiento del euro.
En este sentido, Junius destaca que, quizá, la mayor sorpresa de los últimos meses ha sido la ausencia de presiones inflacionistas en EEUU, a pesar del aumento de los aranceles. "Esto se debe a varios factores: parte del coste ha sido absorbido por los importadores, se han producido efectos de sustitución y transbordo de mercancías, y la demanda agregada más débil ha presionado a la baja otras partidas del consumo", comenta.
Aunque algunas de estas fuerzas probablemente se van a ir disipando y el impacto inflacionario de las tarifas se intensificará en los próximos meses. "Prevemos que la inflación subyacente del PCE aumente del 2,7% al 3% hacia otoño".
IMPACTO DE LA 'ONE BIG BEAUTIFUL BILL'
Por otro lado, y a pesar de que la aprobación de la 'One Big Beautiful Bill Act' ha reducido la incertidumbre fiscal, desde la firma indican que mantendrá los déficits persistentemente elevados, entre el 6% y el 7% del PIB, incluso teniendo en cuenta los ingresos por aranceles, durante el futuro previsible, siempre que se evite una recesión.
De este modo, en J. Safra Sarasin Sustainable AM explican que las reducciones fiscales adicionales, netas de recortes de gasto, ascienden a unos 750.000 millones de dólares en una década –equivalentes a cerca del 0,2% del PIB–. Sin embargo, buena parte del nuevo gasto y alivio fiscal está concentrado en los primeros años, mientras que los ahorros compensatorios llegarán más tarde.
"Como resultado, se espera que el déficit primario (sin contar ingresos por aranceles) se amplíe en 0,6 puntos porcentuales en 2026 y en 0,9 puntos en 2027 respecto a un escenario en el que simplemente se hubieran prorrogado los recortes fiscales de 2017 – la hipótesis de base realista", subraya Junius.
Por ello, y dado que la ley beneficia principalmente a las rentas más altas y la economía ya opera cerca del pleno empleo, los efectos multiplicadores serán limitados, probablemente elevando el crecimiento en menos de 0,2 puntos en 2026 y en torno a 0,3 puntos en 2027. "Aun así, esta postura fiscal ejercerá previsiblemente presiones al alza sobre la inflación durante los próximos dos años".
Los aranceles y la fuerte caída de la migración neta, en cambio, actuarán como importantes frenos. "Nuestras estimaciones indican que los aranceles por sí solos podrían restar un punto porcentual al crecimiento del PIB este año. De hecho, los aranceles representan un shock negativo en los términos de intercambio, que frena el crecimiento bien por reducción de márgenes empresariales, bien por la merma de ingresos reales disponibles", valora el analista.
¿QUÉ HARÁ LA FED?
Con este telón de fondo, la pregunta que se hace el mercado es qué hará la Reserva Federal (Fed). "Seguimos esperando que la Fed recorte tipos dos veces más este año, en septiembre y diciembre, y tres veces en 2026, hasta alcanzar una tasa terminal del 3,25%", dicen en la gestora.
Esta previsión parte de la hipótesis de que el mercado laboral se debilitará y de que los aranceles tendrán un impacto inflacionario puntual. No obstante, si el desempleo se mantiene estable, el banco central estadounidense podría optar por prolongar su pausa.
"Las presiones públicas recurrentes del presidente Trump sobre el presidente Powell para relajar la política monetaria, junto con un nuevo debilitamiento del dólar –la caída del 7% en su tipo de cambio efectivo en lo que va de año podría añadir unas dos décimas a la inflación– y una postura fiscal más expansiva, podrían llevar a la Fed a mostrarse más cauta a la hora de recortar tipos. Los riesgos para nuestra previsión de tipos están sesgados hacia menos recortes", concluye Junius.












