Los tres puntos clave de Wellington Management para la inversión en renta variable emergente

Las perspectivas para estos mercados mejoran en 2023

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Los mercados emergentes despiertan un gran interés entre los inversores. Su mayor rendimiento potencial en comparación con los mercados desarrollados, especialmente en lo que se refiere a la renta variable, genera un enorme atractivo. Y aunque todavía existen algunos retos, factores como unas valoraciones relativas más bajas, un dólar estadounidense más moderado y un conjunto de indicadores económicos más prometedores apuntan a un entorno más favorable.

"Desde una perspectiva económica más amplia, parece claro que estamos experimentando un cambio de régimen: de un periodo de estabilidad dirigido por los bancos centrales a una era de mayor volatilidad y divergencia económica entre países, lo que debería fomentar una mayor diferenciación de los precios de los activos y oportunidades de inversión potencialmente atractivas", explica Natasha Brook-Walters, codirectora de estrategia de inversión en Wellington Management.

En medio de este escenario, desde la firma señalan que hay tres puntos clave que los gestores de fondos deben tener en cuenta a la hora de apostar por la renta variable emergente: la gestión activa, la construcción de una cartera de activos de mercados emergentes y las estrategias temáticas.

GESTIÓN ACTIVA

A la hora de analizar el papel de la gestión activa en la renta variable de los mercados emergentes, hay que destacar que cada vez son más los gestores que adoptan un enfoque matizado y combinan la inversión pasiva, factorial y activa.

"Las decisiones de asignación deben basarse en varios factores, incluido el grado en que las ineficiencias del mercado pueden crear oportunidades para que los gestores activos obtengan mejores resultados", indica Brook-Walters.

Asimismo, desde Wellington Management piensan que la decisión entre activo y pasivo debe estar cuidadosamente alineada con los objetivos del inversor.

En este sentido, existen varios argumentos para asignar la totalidad o la mayor parte de una cartera a estrategias activas, "incluido el hecho de que los índices de los mercados emergentes tienden a ser retrospectivos y pueden tener exposiciones a países o sectores que no se ajusten a los objetivos del inversor, así como el gasto relativo de la inversión pasiva en los mercados emergentes en comparación con los mercados desarrollados", añade la experta.

CONSTRUCCIÓN DE CARTERAS

En cuanto a cómo estructurar las carteras de renta variable de los mercados emergentes, dada la amplia gama de enfoques de aplicación disponibles en la actualidad, en Wellington Management dividen las estrategias en tres categorías: EM 1.0 (pasiva), EM 2.0 (activa básica) y EM 3.0 (activa diferenciada).

De este modo, desde la gestora no están convencidos de que las estrategias pasivas sean suficientemente rentables en el mundo actual.

En cambio, sugieren que las estrategias de EM 2.0 y EM 3.0 pueden ser complementarias y, que las activas diferenciadas, en algunos casos, es posible que ayude a mejorar la rentabilidad y reducir la volatilidad total de la cartera, "al estar menos vinculadas al ciclo económico que los índices generales de los mercados emergentes", puntualiza Brook-Walters.

ESTRATEGIAS TEMÁTICAS

La inversión temática es considerada una estrategia muy apropiada para la construcción de carteras en los mercados emergentes, ya que puede ayudar a equilibrar el riesgo.

"Invertir en temas de futuro puede ayudar a equilibrar más el perfil de riesgo al equilibrar los riesgos entre temas, lo que podría contribuir a lograr una mayor rentabilidad ajustada al riesgo y protección frente a las caídas", afirma la estratega.

Las inversiones temáticas también pueden ayudar a reducir la dependencia de una cartera de un fuerte crecimiento económico para impulsar los rendimientos.

"En el incierto entorno macroeconómico actual, en el que esperamos ver una ciclicidad mayor y más volátil, esto parecería tener aún más atractivo", detalla Brook-Walters.

Entre las tendencias que están estimulando la innovación y creando atractivas oportunidades de inversión temática, en Wellington Management confían en la inclusión social, el cero neto y el nacionalismo económico.

En el caso de la inclusión social, y a pesar de que la transición hacia un modelo económico más inclusivo llevará años, el equipo de la gestora cree que se producirá una mayor redistribución de la riqueza, impuestos sobre la renta más progresivos, un mayor gasto social y otros cambios, que proporcionarán vientos de cola para los facilitadores de esta transición.

"Entre los posibles beneficiarios temáticos figuran la inclusión financiera, la prestación de asistencia sanitaria y la capacitación social", matiza la experta de la firma.

Con respecto al cero neto, la guerra de Ucrania no solo lo ha convertido en un tema geopolítico, sino que ha aumentado y acelerado la necesidad de la descarbonización. Entre los probables beneficiarios temáticos están la conciencia medioambiental y la eficiencia energética.

Por último, el nacionalismo económico hace referencia a la evolución hacia un mundo multipolar, en el que China adquiere un mayor protagonismo.

"El equipo espera un cambio en los motores estructurales de la posguerra fría: desglobalización en lugar de integración global continuada; institucionalización de centros de poder en competencia en lugar de estabilidad geopolítica; y políticas orientadas hacia una seguridad nacional más amplia en lugar de centrarse únicamente en el desarrollo económico", subraya Brook-Walters.

Entre los posibles beneficiarios temáticos se encuentran los datos inteligentes, la automatización y la robótica y la infraestructura digital.

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