Julius Baer: Macron salva otro 'match ball', pero "no resuelve el problema de Francia"

La elevada fragmentación política en el país galo impide cualquier reforma estructural

lecornu macron
Macron, con su último primer ministro, Lecornu

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha evitado el riesgo inmediato de convocar nuevas elecciones, y se plantea ahora nombrar un nuevo primer ministro este viernes. Sin embargo, a juicio de Mathieu Racheter, director de Análisis de Estrategia de Renta Variable de Julius Baer, esto no resolverá el principal problema de Francia: su parálisis política y la incapacidad de aplicar reformas estructurales para reducir el déficit excesivo.

"Macron ha evitado el riesgo inmediato de elecciones anticipadas al comprometerse a nombrar un nuevo primer ministro para el viernes, 10 de octubre, tras la dimisión de Sébastien Lecornu. Los mercados aplaudieron la decisión, con una reducción de los diferenciales de los bonos y un ligero repunte de la renta variable", explica Mathieu Racheter.

"Sin embargo", precisa este experto, "el problema central de Francia, su fragmentado panorama político, sigue sin resolverse. Sin una mayoría parlamentaria estable, es probable que las reformas estructurales y la consolidación fiscal queden fuera del alcance, lo que ha mantenido a los inversores cautelosos sobre los activos franceses por ahora".

Según Racheter, "al indicar avances en las negociaciones interpartidistas y descartar elecciones inmediatas, Macron logró calmar los mercados. Los rendimientos de la deuda pública francesa retrocedieron, reduciendo el diferencial con los bonos alemanes a aproximadamente 83 puntos básicos, mientras que el CAC 40 ganó más del 1%".

Aunque, en su opinión, "este modesto repunte, fruto del alivio, subraya la preferencia de los inversores por la continuidad, incluso en medio del cansancio político".

"Sin embargo", valora este experto, "el estancamiento subyacente sigue siendo grave. El Parlamento está dividido en tres bloques irreconciliables, y cualquier primer ministro entrante enfrentará una ardua batalla para lograr un consenso sobre el presupuesto de 2026 y la reforma de las pensiones".

Para Racheter, "con las elecciones municipales de marzo de 2026 y la carrera presidencial de 2027 ya marcando la agenda política, los incentivos para el compromiso son mínimos".

Desde el punto de vista de la inversión, este analista afirma que "los últimos acontecimientos eliminan el riesgo más disruptivo a corto plazo (las elecciones anticipadas), pero no restauran la confianza".

Según su valoración, "es probable que la incertidumbre política persista, manteniendo elevadas las primas de riesgo y limitando el apetito por los activos franceses".

Porque "si bien la situación parece contenida y los riesgos de contagio en la eurozona siguen siendo bajos, la recuperación a largo plazo de Francia depende de la aparición de un gobierno estable y reformista".

"Dicho esto", concluye Racheter, "nuestra hipótesis de trabajo sigue siendo que no se trata de una crisis de deuda aguda en este momento; por lo tanto, tanto los daños como los riesgos de contagio deberían ser limitados".

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