Los gestores de fondos se preparan para el impacto de la guerra de Irán. Así se desprende de la última encuesta realizada por Bank of America (BofA), la más bajista desde junio de 2025, en la que el escenario está definido para una "crisis de crecimiento" y más inflación por el alza del precio del petróleo.
"Las expectativas de crecimiento son las más bajas desde marzo de 2022; la inflación es la más alta desde mayo de 2021", recoge el sondeo, que muestra como el 61% de los inversores prevé que los precios del petróleo de calidad Brent, de referencia para Europa, se mantengan por encima de los 80 dólares por barril a finales del 2026.
En este sentido, Europa se verá especialmente afectada. De hecho, en todas las regiones, los gestores se muestran más pesimistas respecto al Viejo Continente, con un 25% neto que ahora prevé una desaceleración del crecimiento. No obstante, la preocupación por una recesión se mantiene relativamente baja, "con un 79% de los inversores que consideran improbable una recesión durante el próximo año, cifra similar a la de los últimos meses".
Pero la inflación no se libra. Es más, el 71% de los encuestados espera un incremento de la inflación subyacente europea en los próximos doce meses, la proporción más alta desde junio de 2021, y más de la mitad (58%) considera que la estanflación es el principal escenario macroeconómico.
"Las perspectivas de crecimiento global caen al -36%, mientras que la inflación se dispara al 69%. Si bien los inversores esperan un crecimiento más lento, pocos pronostican una recesión (el 70% la considera improbable), y el escenario macroeconómico base contempla un aterrizaje suave (52%), ningún aterrizaje (32%) y un aterrizaje moderado (9%)".
Y todo ello se dejará sentir en los tipos de interés. Así, el 58% anticipa recortes de la Reserva Federal en 2026 (el 10% prevé subidas); pero por primera vez desde 2022, los inversores proyectan que los tipos de interés a corto plazo a nivel global aumenten en los próximos 12 meses (el 46% prevé subidas del BCE).
EUROPA PIERDE BRILLO
Con todo, el optimismo sobre la renta variable europea se mantiene, pero su "atractivo relativo" ha disminuido. Y es que Europa se percibe como una de las grandes perdedoras de la guerra con Irán, y la sobreponderación de los inversores en renta variable europea sigue disminuyendo, mientras que otras regiones han experimentado mejoras (EEUU) o menores caídas (mercados emergentes).
"El optimismo general sobre la renta variable europea se mantiene bastante sólido, con un 33% neto de los encuestados que prevén un potencial alcista para el mercado en los próximos meses (sin cambios respecto al mes pasado), mientras que un 63% neto aún prevé un potencial alcista durante el próximo año (frente al 71% anterior)".
Por otro lado, el miedo a perderse la oportunidad (FOMO, por sus siglas en inglés) está en aumento, y el porcentaje de encuestados preocupados por reducir demasiado su exposición a la renta variable, y por lo tanto perderse una subida, ha subido del 21% al 46%.
A nivel sectorial, los recursos básicos se consolidan como los más favorecidos, por delante de los defensivos. Un 4% neto de los encuestados prevé un descenso para los sectores cíclicos europeos en comparación con los defensivos, el nivel más alto a favor de estos últimos en un año.
De este modo, los recursos básicos se han convertido en el sector con mayor sobreponderación, seguido de las telecomunicaciones (que han experimentado una de las mayores mejoras en su posicionamiento este mes) y la sanidad.
El posicionamiento en tecnología, banca e industria se ha acercado a la neutralidad, mientras que la automoción y los medios de comunicación siguen siendo los sectores menos preferidos, a los que se suma ahora el sector inmobiliario. Además, se anticipa que los servicios públicos y la energía sean los sectores con mejor rendimiento en los próximos doce meses.










