BlackRock reafirma su apuesta por activos estadounidenses pese a la rebaja de Moody's

"Deben desempeñar un papel central en las carteras globales"

wall street finit dans le vert

La gestora BlackRock tiene claro que los activos estadounidenses "siguen siendo fundamentales en las carteras" por mucho que Moody's haya decidido recortar el rating de Estados Unidos.

Reconoce que la rebaja de la agencia pone de relieve desafíos clave, "pero seguimos considerando que los activos estadounidenses deben desempeñar un papel central en las carteras globales", afirma tajante.

Wall Street subió con fuerza la semana pasada y, este lunes, pese a las caídas iniciales por el recorte de rating de Moody's anunciado el viernes, los índices lograron reponerse y terminar el día con alzas contenidas.

Con todo, las acciones estadounidenses han subido un 22% desde sus mínimos de abril, después de haber caído junto con los bonos del Tesoro y el dólar el mes pasado por los aranceles recíprocos anunciados por Donald Trump en el 'Día de la Liberación'.

BlackRock reconoce que esta caída alimentó las dudas sobre el atractivo a largo plazo de los activos de EEUU. Además, la rebaja de calificación de Moody’s refuerza su opinión de largo plazo de que los inversores querrán ver una mayor compensación ante el riesgo que supone mantener bonos estadounidenses a largo plazo con rendimientos relativamente bajos.

"Aun así, seguimos viendo los activos de EEUU como fundamentales en las carteras", insiste la gestora. Eso sí, asume que el panorama incierto actual implica que no pueda mantener una única visión estratégica con total convicción.

'SOBREPONDERAR' ACCIONES DE EEUU

BlackRock mantiene una posición 'sobreponderada' en acciones de EEUU en un horizonte táctico de seis a doce meses, gracias a la solidez corporativa estadounidense y a las megatendencias —grandes cambios estructurales como la inteligencia artificial— que están impulsando una transformación económica "comparable a la revolución industrial".

"El resultado final de esa transformación es incierto, lo que hace que la asignación de activos a largo plazo sea extremadamente compleja. Ya no podemos basar nuestras opiniones en un único escenario base y, como hemos sostenido desde hace tiempo, las asignaciones estáticas no funcionan en el mundo pospandemia".

Por ello, BlackRock está desarrollando por primera vez múltiples conjuntos de supuestos de mercado de capital a largo plazo. "Construimos nuestras asignaciones estratégicas en torno a un escenario inicial, pero ahora seguimos formalmente otros para saber cómo ajustaríamos las carteras si se materializan. Esto nos permitirá actuar con rapidez a medida que comprendamos mejor cómo evoluciona esta transformación".

¿Cuál es el escenario inicial de BlackRock para sus perspectivas estratégicas? Cree que debe ser la estructura actual del mercado de capital global, con los activos estadounidenses aún como núcleo de las carteras.

"Esto se debe a que existen reglas económicas fundamentales que limitan la velocidad con la que puede cambiar esa estructura. La reciente pausa de 90 días en muchos aranceles entre EEUU y China ilustra una de esas reglas: no se pueden reconfigurar las cadenas de suministro rápidamente sin generar disrupciones. La decisión de Moody’s de rebajar la calificación crediticia de EEUU la semana pasada pone de relieve otra regla: mantener la sostenibilidad de la deuda estadounidense depende en gran medida de un flujo constante de financiación extranjera".

DESAFÍO FISCAL

Según BlackRock, la rebaja de calificación de Moody's refuerza el desafío fiscal estadounidense que la gestora viene señalando desde hace tiempo, especialmente los déficits presupuestarios persistentes en un contexto de tipos de interés elevados que aumentan los costes del servicio de la deuda.

"Si estas dinámicas afectan a la confianza de los tenedores extranjeros de bonos, una prima por plazo creciente podría impulsar aún más los rendimientos de los bonos y los costes de financiación", avisa.

Por eso, su escenario de partida también incluye su expectativa de una prima por plazo creciente en los bonos del Tesoro de EEUU y de presiones inflacionarias persistentes.

"'Sobreponderamos' los bonos ligados a la inflación y adoptamos una posición neutral en crédito global con grado de inversión, debido al ensanchamiento de los diferenciales. Nos inclinamos hacia los mercados privados y nos gustan los activos de infraestructura, como participaciones en aeropuertos y centros de datos, ya que se benefician de las megatendencias".

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