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Fiscalidad de las Sicav

como tributan las sicavSon el vehículo de inversión preferido por los grandes patrimonios y desde hace tiempo están en ojo del huracán precisamente por servir para que las grandes fortunas del país paguen menos impuestos. Pero.. ¿Tan beneficiosa es la fiscalidad de las Sicav? ¿Están sólo al alcance de los ricos? 

Lo primero que debemos tener claro es ¿Qué es una sicav? Se trata del acrónimo de Sociedad de Inversión de Capital Variable y su figura está regulada por el RDL 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital y por la Ley 35/2003 de 4 de noviembre, reguladora de las Instituciones de Inversión Colectiva, modificada por Ley 31/2011, de 4 de octubre. De forma muy resumida, se trata de una institución de inversión colectiva a medio camino entre una sociedad anónima y un fondo de inversión. Para su constitución es necesario reunir un capital mínimo de 2,4 millones de euros y contar por lo menos con 100 accionistas. En teoría, son una vía para que pequeños inversores puedan juntarse, acumular un capital e invertir disfrutando de importantes ventajas fiscales.

¿Cuáles son estas ventajas fiscales de las Sicav? Básicamente que las operaciones que realizan sólo tributan al 1% en el Impuesto de Sociedades. Esto permite a la Sicav acumular capital a un ritmo mucho mayor que el de cualquier otra empresa de inversión y por ende, hacer que el dinero de sus accionistas crezca más rápidamente.

Si un inversor al uso deberá pagar entre un 21% y un 27% en el IRPF por las ganancias obtenidas en sus inversiones, en la Sicav este porcentaje es sólo del 1% y además no deberá pagar IRPF hasta el momento en que decida retirar su participación. En el caso de bonos, letras o depósito la ventaja es muy clara, pero no tanto con los fondos de inversión, cuya fiscalidad permite no tributar por las ganancias siempre y cuando se reinviertan en la contratación de otro fondo de inversión.

Pero la fiscalidad diferida es sólo una parte de las ventajas fiscales la Sicav, que además cuentan con el beneficio de las reducciones de capital en el momento de la retirada del mismo. A efectos prácticos, esto significa que los accionistas pueden retirar dinero sin pasar por Hacienda siempre que el capital que saquen no supere la cantidad invertida. Esto es así porque debido al criterio FIFO no se consideraría retirada de capital y no de ganancias.

Por último, la Sicav también permite un control mucho más estricto de las inversiones frente a alternativas como los fondos de inversión. Y es que sus dueños son los eque establecen no sólo la política de inversiones, sino también de la los activos concretos en los que se invierte.

Y para terminar, un poco de humor

Imagen – Images Money  en Flickr

 

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