¿A qué se destinan nuestros impuestos?

Diariamente cumplimos con nuestras obligaciones tributarias.  Ya sea a través de impuestos directos ó indirectos, destinamos una parte de nuestro dinero a engordar las cuentas del Estado; pero, ¿sabemos realmente a dónde va el dinero recaudado a través de los impuestos?

En la página web ¿Dónde van mis impuestos? podemos ver muy gráficamente a qué se destinan las cantidades recaudadas y de qué forma se distribuyen.  La web recoge el destino de nuestros impuestos desde el año 2008, y se abre bajo la ocurrente frase del siempre genial Oscar Wilde: “Un cínico conoce el coste de todo y el valor de nada”.

Visualización de los Presupuestos Generales del Estado

En la citada web accedemos a una visualización de los Presupuestos Generales del Estado y, al mismo tiempo, nos permite acceder a una interesante comparativa de los presupuestos autonómicos.  La visualización recoge los gastos anuales de la Administración Central del Estado (ministerios, agencias dependientes y otros organismos como el Congreso de los Diputados) y de la Seguridad Social, tal y como aparecen recogidos en los Presupuestos Generales del Estado.

No se incluyen, sin embargo, las empresas públicas como AENA ó ADIF, ya que éstas tienen sus propios presupuestos.

¿Dónde está el dinero destinado a Sanidad?

A la hora de examinar las cantidades que aparecen en la web puede llamar mucho la atención el hecho de que las cantidades destinadas a una partida tan importante como la Sanidad apenas son significativas al lado de otras partidas.  Estos datos aparecen en la partida de transferencias, debido a que la competencia de Sanidad es una de las que está transferida a las Comunidades Autónomas.

El gasto total de los presupuestos se divide en aproximadamente doscientas partidas de gasto, que a su vez se agrupan en diferentes áreas genéricas.

La partida de gasto de la Deuda Pública

La partida de gasto de Deuda Pública integra dos componentes.  Por un lado los intereses que hay que pagar por el dinero que el Estado pidió prestado con anterioridad, y por otro lado la amortización del capital prestado ó principal.

Respecto al déficit que muestran los Presupuestos del Estado en los últimos años, es decir, que los gastos sean superiores a los ingresos recaudados con la consecuencia de que la deuda continúa creciendo, la propia web nos muestra la explicación.

La existencia de éste déficit nos puede hacer pensar que en los Presupuestos sólo deberían aparecer los pagos de intereses y no la amortización de la deuda.  La realidad es un tanto más compleja ya que el Estado está constantemente refinanciando su deuda, es decir, emitiendo nueva deuda para saldar la anterior.  Para evitar que el flujo de dinero entrando y saliendo confunda las cantidades totales del Presupuesto es común excluir la amortización (que en términos presupuestarios se conoce como “Capítulo 9”) en los gráficos y tablas. Para hacernos una idea, el Presupuesto total para 2013 son 382.049 millones de euros, de los que 62.588 son amortizaciones y refinanciación de deuda: al quitar esa parte tenemos 319.460 millones de euros, que es lo que se puede ver en la  web.

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