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Polestar acelera: récord de ventas con menos pérdidas

Polestar arranca 2025 con cifras sólidas en un entorno donde no todos los fabricantes de eléctricos pueden presumir de lo mismo. En el primer semestre del año, la firma sueca ha logrado matricular 30.319 vehículos a clientes particulares, lo que supone un aumento del 51% respecto al mismo periodo de 2024. Solo en el segundo trimestre, las entregas minoristas alcanzaron las 18.049 unidades, un 38% más que en el mismo tramo del año anterior.

Este repunte llega en plena reestructuración del modelo de distribución de la marca, que está dejando atrás el sistema de ventas directas por uno mixto, reforzando su presencia a través de concesionarios tradicionales en Europa y Norteamérica. Polestar había sido una de las marcas pioneras en eliminar la red de concesionarios, pero los números parecen respaldar este cambio de rumbo. La red minorista crece y los clientes responden.

El crecimiento no solo se ve en las ventas, sino también en las cuentas. La compañía, que sigue en proceso de ajuste para lograr rentabilidad, ha reducido sus pérdidas un 31% interanual en el primer trimestre, quedándose en 190 millones de dólares. Y ha logrado elevar su facturación un 84%, hasta los 608 millones de dólares, impulsada tanto por el aumento de volumen como por un mejor mix de productos y mercados.

Detrás de estos resultados está el empuje del Polestar 2, que sigue siendo el principal sostén comercial de la marca a la espera del despliegue completo del Polestar 3, su primer SUV eléctrico. El Polestar 4 también comienza a incorporarse en algunos mercados, con la producción ya en marcha en China y los primeros envíos hacia Europa previstos para este verano. Con precios más contenidos que su hermano mayor, el 4 aspira a convertirse en un pilar clave de las ventas europeas.

El CEO de la compañía, Michael Lohscheller, ha recalcado que los datos confirman la “tracción comercial” de la marca pese a la inestabilidad internacional y los ajustes del mercado eléctrico. La subida de tipos en algunos países, las caídas en las ayudas públicas y la presión de precios liderada por Tesla y algunas marcas chinas han endurecido el panorama para muchos fabricantes de eléctricos, que comienzan a notar una desaceleración en la demanda.

En Europa, las matriculaciones de eléctricos puros (BEV) crecieron apenas un 2% interanual en el primer semestre, según datos de la ACEA. En este contexto, el rendimiento de Polestar destaca frente a rivales directos como Nio o XPeng, que han perdido fuelle fuera de China. En paralelo, la marca ha reforzado su presencia en mercados como Australia y Corea del Sur, buscando diversificar su base de clientes.

Para los próximos meses, todas las miradas están puestas en la recepción del Polestar 3 en Europa y EE.UU., con entregas previstas a gran escala en otoño. La marca también se juega buena parte de su futuro en la evolución de los costes de producción y su capacidad para cerrar el año con menores pérdidas operativas, un objetivo que no será fácil con un mercado eléctrico que sigue fragmentado, tensionado por los precios y pendiente del calendario regulatorio de Bruselas y Washington.