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La batería de grafeno: recarga coches eléctricos en solo 8 minutos

grafeno

Una empresa española podría haber dado con la clave definitiva para solucionar por fin uno de los grandes problemas del desarrollo del coche eléctrico, un lastre que hasta ahora ha evitado su desarrollo: reducir el tiempo de recarga de la batería a solo 8 minutos. Y todo gracias a la batería de grafeno.

Las virtudes del coche eléctrico son bien conocidas: no contamina, es más silencioso y su combustible es (de momento) más barato. Esas virtudes quedan igualadas, incluso podría decirse anuladas, por sus carencias: menor potencia y velocidad, elevado precio de venta, escasa autonomía y un larguísimo tiempo de recarga dado que las baterías de ion-litio de los coches eléctricos actuales necesitan varias horas para recargarse por completo.

La revolución del grafeno

bateria-cochePero esto último podría haber quedado solucionado para siempre gracias a la batería de polímero de grafeno desarrollada por la empresa española Graphenano y la Universidad de Córdoba.

Esta batería de grafeno pesa la mitad que una batería de ion-litio, su coste de producción es hasta un 77% más bajo, se carga en 8 minutos, y ofrece una autonomía de 1.000 kilómetros. Eso es al menos lo que aseguran sus creadores.

El grafeno. un material descubierto en 2004 es una lámina de carbono de un átomo de espesor  un millón de veces más fina que una hoja de papel. Es transparente, flexible, impermable, no contamina, y es 200 veces más fuerte que el acero. Además de todas estas virtudes es capaz de conducir el calor, de generar electricidad cuando recibe luz y de cambia sus propiedades cuando se combina con otros materiales. Por si esto no fuera ya suficientemente asombroso si la lámina recibe daños, es capaz de autorepararse. No es de extrañar que sea conocido como «el material milagroso».

El grafeno será, sin duda, uno de los materiales que revolucionarán la tecnología en los próximos años, y no solo la del automóvil: está en la naturaleza, en todas partes. Probablemente estemos a las puertas de la «revolución del grafeno».

Fotos – El Mundo