El futuro de Elon Musk al frente de Tesla se tambalea
El futuro de Elon Musk al frente de Tesla vuelve a ser motivo de especulación, y esta vez la tensión ha llegado hasta el consejo de administración. Según The Wall Street Journal, algunos miembros habrían iniciado contactos con firmas de reclutamiento para preparar una eventual sucesión del CEO, ante el deterioro de los resultados financieros, los conflictos internos y el creciente desgaste de su figura pública. Aunque Robyn Denholm, presidenta del consejo, lo negó de forma tajante en la red social X, la sospecha de un debate interno abierto persiste.
La filtración se produce en un momento muy delicado para la compañía. Tesla cerró el primer trimestre de 2025 con una caída interanual del 71% en su beneficio neto, y las ventas globales descendieron por primera vez desde 2012. Las entregas del Model 3 y Model Y, que representan el grueso del volumen, no han repuntado a pesar de los descuentos aplicados durante el último año, especialmente en China, donde la competencia con BYD ha convertido la guerra de precios en un boomerang para los márgenes.
En paralelo, el mercado europeo se ha vuelto más competitivo con la llegada de modelos eléctricos asequibles de fabricantes chinos, a pesar de los aranceles provisionales impuestos por Bruselas. En Alemania, Tesla ya no figura entre las cinco marcas más vendidas en el segmento EV, superada por Volkswagen, Mercedes, BMW, Hyundai y MG (ACEA, marzo 2025).
El Cybertruck, cuya producción en Giga Texas empezó a finales de 2023, ha pasado de símbolo de disrupción a problema de imagen. El modelo ha sufrido ocho retiradas en solo un año por defectos mecánicos y de seguridad, incluyendo pedales que se atascan y parabrisas que fallan bajo lluvia intensa. Con solo 39.000 unidades vendidas en EE. UU., según Cox Automotive, el desvío respecto a las expectativas es evidente: Musk había prometido 250.000 unidades anuales.
En el plano interno, el clima laboral también parece haberse tensado. Las declaraciones filtradas del ejecutivo Eliah Gilfenbaum, cuestionando el papel político de Musk y su efecto negativo en la captación de talento, generaron revuelo. Su salida poco después alimentó las suspicacias sobre una purga interna más amplia, en un momento en que Tesla también ha cancelado varios proyectos de expansión en Europa.
Musk ha intentado virar el foco hacia los proyectos de futuro, como la robótica y la conducción autónoma. El robot humanoide Optimus y el Cybercab —un prototipo sin volante ni pedales que pretende redefinir el transporte urbano— han sido presentados como los pilares de la Tesla del futuro. Pero mientras la inversión en I+D se mantiene alta, los ingresos por estos segmentos siguen siendo marginales.
Además, el paquete de compensación de Musk vuelve al centro del debate. El consejo ha creado un comité especial para revisar las condiciones de retribución tras el fallo de un tribunal de Delaware que invalidó el acuerdo de 2018, estimado en 56.000 millones de dólares. Musk, que aún posee el 13% del capital, insiste en que no cobra sueldo desde hace siete años, pero ha condicionado futuras implicaciones a un mayor control accionario.
La atención dividida del CEO —repartida entre Tesla, SpaceX, X (antes Twitter), xAI y sus apariciones en la campaña presidencial de Donald Trump— alimenta la idea de que la era del liderazgo hiperpresidencialista podría estar entrando en su fase final. Al menos dentro de Tesla, donde algunos directivos ya piden que el próximo capítulo se escriba con una figura menos polarizadora al volante.

