¿Puede la Casa Blanca hacer descarrilar la economía de EEUU? Esto opina J. Safra Sarasin

La errática política comercial de Donald Trump ha disparado la incertidumbre

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'Incertidumbre' se ha convertido en la palabra de moda durante el primer semestre del año en los mercados. Y todo parece indicar que va a seguir siendo una de las más usadas durante los próximos meses al calor de la errática política comercial de EEUU. De hecho, el reinado de este vocablo tiene su origen en la Casa Blanca, que ha disparado las dudas sobre la primera economía del mundo.

Así, Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional de J. Safra Sarasin Sustainable AM, hace referencia a tres factores como los principales impulsores del desconcierto que suscita la política económica estadounidense.

El primer factor de incertidumbre es el propósito del gobierno estadounidense de reformar el orden económico y monetario internacional que los propios Estados Unidos ayudaron a levantar tras la Segunda Guerra Mundial, pero que, en opinión del presidente, ha operado en detrimento de los intereses nacionales.

"Aunque no se sabe qué forma tendrá el nuevo sistema, es fácil que sea más fragmentado e inestable, y con menos normas comunes. En suma, un orden mundial menos ordenado que genera resultados más impredecibles", dice el experto.

El segundo es la aparente falta de una estrategia clara para conseguir los objetivos que se ha marcado la administración Trump. "Esto se ha traducido en múltiples medidas, muchas de ellas recurridas ante los tribunales, defendidas cada vez con un argumento distinto, plagadas de contradicciones y con frecuentes marchas atrás, sobre todo en lo referente a los aranceles".

El tercero es la forma en que el presidente Trump está poniendo a prueba los límites legales para centralizar el poder en el Ejecutivo, lo que aumenta la vulnerabilidad de la economía a sus impulsos.

¿TIENE EFECTOS NEGATIVOS LA INCERTIDUMBRE?

Una vez constatado que la incertidumbre política se encuentra en cotas muy altas, la pregunta que surge inmediatamente después es si esto realmente es inquietante.

"El problema son los comportamientos que desencadena. Cuando el horizonte presenta dudas, las empresas difieren inversiones y contrataciones, y los hogares posponen las compras que implican un compromiso a largo plazo. Todo esto se traduce en una contracción de la actividad económica", afirma Olszyna-Marzys.

La incertidumbre también eleva las primas de riesgo, endurece las condiciones crediticias y aumenta los costes de los préstamos, agravando la situación en general.

Es más, los datos recientes empiezan ya a mostrar estos efectos. En los últimos tres meses, los bancos han endurecido los criterios para conceder crédito a las empresas, y los rendimientos de la deuda pública a largo plazo reflejan una prima bastante más alta que a principios de año. Esto es, la incertidumbre política de hoy es el preludio de un menor crecimiento económico mañana.

Además, "está el hecho de que la incertidumbre y la actividad económica se retroalimentan mutuamente. Las fases contractivas del ciclo, por ejemplo, siembran dudas sobre la evolución futura del crecimiento. Este deterioro puede, a su vez, condicionar las decisiones políticas y generar nuevas incertidumbres con efectos negativos añadidos sobre la actividad", valoran desde la gestora.

MEZCLA TÓXICA PARA LOS MERCADOS FINANCIEROS

En lo que respecta a los mercados financieros, la combinación de tipos de interés elevados y menor crecimiento podría derivar en una crisis de sostenibilidad de la deuda estadounidense.

"Cuando el coste de financiación crece más que el PIB, se activa un círculo vicioso, ya que el aumento del gasto en intereses obliga a emitir más deuda y esto, a su vez, presiona al alza los tipos y agrava aún más el problema", añade el analista.

En un escenario de deterioro gradual, las consecuencias serían asumibles, pero dolorosas: menor margen fiscal para programas sociales e inversión pública, debilidad persistente del sector privado y una capacidad reducida para absorber futuras perturbaciones.

En el peor de los escenarios, una crisis de confianza en la solvencia de la deuda estadounidense podría provocar una huida del mercado de bonos del Tesoro.

"Cuando se instala el miedo, el futuro se vuelve impredecible. Hasta hace poco, semejante supuesto era inconcebible. Que hoy se contemple con seriedad debería bastar para encender todas las alarmas en los círculos de decisión política", subrayan en J. Safra Sarasin Sustainable.

Sin embargo, la administración de Trump confía en poder sortear la tensión fiscal. "Nosotros no compartimos ese optimismo. Las políticas actuales apuntan más a un crecimiento anémico que a una recuperación fuerte. La elevada incertidumbre política y el deterioro de las cuentas públicas probablemente lleve a los inversores internacionales a reducir su exposición a Estados Unidos, con la consiguiente presión al alza sobre los tipos de interés a largo plazo", concluye Olszyna-Marzys.

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