El conflicto en Oriente Medio ha elevado la incertidumbre de los inversores en materia económica, monetaria y fiscal. Y es que la guerra ha incrementado los riesgos a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación, especialmente en regiones importadoras de energía como Europa. Pero este complejo entorno también ofrece grandes oportunidades para triunfar en bolsa en una primavera que va a estar marcada por la volatilidad.
"Dado que la duración será menos fiable en 2026, ampliamos la diversificación y las fuentes de ingresos para construir carteras que puedan resistir las crisis y generar potencial de crecimiento". Es la visión de los analistas de BlackRock, que abogan por buscar "oportunidades de crecimiento sostenibles" en diversas clases de activos.
Para ello, y con el objetivo de sortear la actual incertidumbre geopolítica, ponen el foco en tres temas clave: riesgo y crecimiento (principalmente renta variable); ingresos (principalmente, pero no exclusivamente, de renta fija); diversificadores/resiliencia.
CRECIMIENTO
En el caso del crecimiento, en la gestora observan que "la convergencia de la inteligencia artificial (IA) y la energía impulsa los mercados: además de la exposición directa, buscamos aprovechar las oportunidades en toda la cadena de valor".
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De este modo, mantienen la convicción de que la IA es una inversión duradera. "Sigue evolucionando a un ritmo vertiginoso: preferimos un enfoque más ágil y dinámico para la asignación de activos en IA, lo que puede ayudar a los inversores a rotar más rápidamente dentro del mismo tema a medida que surgen nuevos ganadores".
"El tema 'HALO' (Heavy Assets, Low Obsolescence) genera particular interés para los inversores: buscamos ampliar la exposición más allá de los líderes centrales de IA para abarcar todo el ecosistema de facilitadores y beneficiarios finales a lo largo de la cadena de valor, incluidos los activos tangibles que pueden ser menos vulnerables a la disrupción de la IA".
Asimismo, en BlackRock comentan que el sector energético ha estado en el punto de mira últimamente por el shock derivado de la guerra de Irán y que ha afectado a los mercados.
"Una amplia exposición global al sector energético y aquellas empresas mejor posicionadas para beneficiarse del renovado impulso mundial hacia la seguridad energética -especialmente en las regiones importadoras netas- podrían ayudar a los inversores a abordar esta subasignación y hacer que sus carteras sean más resistentes a futuras crisis energéticas".
Por otro lado, en renta variable de mercados desarrollados apuestan por la amplitud en EEUU y la concentración en Europa, y favorecen a las empresas con fundamentos sólidos en Japón.
"Mantenemos nuestra confianza en los bancos y el sector sanitario: en los bancos por sus sólidos beneficios y atractivos retornos de capital, a pesar de la presión reciente, y en el sector sanitario por sus sólidos fundamentos y valoraciones, que, en nuestra opinión, superan las preocupaciones comerciales", dicen estos expertos.
RESILIENCIA
"En un contexto de mayor incertidumbre y correlaciones menos fiables entre acciones y bonos, la creación de carteras resilientes con diversos factores de rentabilidad -más allá de la tradicional proporción 60/40- resulta cada vez más crucial", explican en BlackRock.
Con este telón de fondo, los estrategas ven "oportuno" mantener una asignación de oro, ya que sigue siendo protagonista y a pesar del aumento de la volatilidad y la caída de los precios del lingote desde máximos históricos, el metal precioso aún acumula una subida superior al 10% en lo que va de año en dólares estadounidenses.
"Por lo tanto, vemos margen para una asignación continua al oro como parte de un conjunto más amplio de diversificadores, para protegerse contra el aumento del riesgo geopolítico y los riesgos a la baja a largo plazo del USD".
También se decantan por una gestión del riesgo cambiario más flexible, ya que el dólar estadounidense "parece menos fiable" como cobertura natural de renta variable. "Los elevados riesgos geopolíticos y la persistente incertidumbre del mercado sugieren que la volatilidad del USD podría continuar. Esto justifica reforzar la resiliencia de la cartera mediante una gestión del riesgo cambiario más flexible", agregan.
INGRESOS
El tercer tema clave para BlackRock está relacionado con los ingresos, que siguen siendo el principal motor de la rentabilidad de la renta fija, aunque en los últimos años las fluctuaciones de los precios se han convertido en un factor negativo.
En este sentido, en la firma se centran en fuentes de ingresos de alta calidad, diversificables y con fundamentos sólidos, y estiman ventajoso invertir en estrategias de renta fija desde una perspectiva multiactivo.
"En renta fija, buscamos gestionar la duración mediante productos de vencimiento fijo como los iBonds. Seguimos buscando la excelencia en la calidad del crédito. Junto con una asignación principal a bonos con grado de inversión (IG), priorizamos la generación de ingresos a través de sectores con mejor desempeño".
Es más, ante la incertidumbre y volatilidad, se inclinan por estrategias de renta fija sin restricciones. "Buscamos complementar la exposición a renta fija con estrategias de renta variable para obtener una rentabilidad atractiva y potencial de crecimiento en carteras multiactivo", concluyen en BlackRock.











