Un gestor español reaviva el caso Burford Capital: tenía una 'bandera roja' contable

Según un análisis 'ad hoc' de Quim Abril, quien fuera responsable de Renta Variable en BMN

  • Muchos fondos no habrían hecho sus deberes en profundidad
London, Londres
Londres, Reino Unido

El caso Burford Capital sigue dando que hablar. Tras descubrirse que un centenar y medio de gestoras se quedaron ‘pilladas’ en su caída bursátil -entre ellas, una docena de españolas- tras publicarse un informe en el que se le acusa de fraude contable, ahora un gestor español ha realizado un análisis forense de su contabilidad donde asegura que fue relativamente sencillo para los inversores profesionales el haber evitado el descalabro. Tenía una ‘bandera roja’.

El analista en cuestión es Quim Abril, quien fuera responsable de Renta Variable en la gestora de BMN. Hoy, es fundador y gestor de Global Quality Edge Fund. No tenía posición en Burford, pero su análisis ‘ad hoc’ sobre la compañía revela que tenía una ‘bandera roja’ contable, es decir, un aviso para descartar la inversión o, al menos, invertir muy poco en ella y no caer de lleno en el posible fraude.

En el informe originario que dio pie al caso, de Muddy Waters, esta firma asegura que “Burford es una tormenta perfecta para un fiasco contable”. Y prosigue: “Es un fondo que invierte en un tipo de activo ilíquido y esotérico”.

En el detalle de la famosa regla contable IFRS 13, sobre valor razonable y que la gran mayoría de gestores maneja, está el ‘quid de la cuestión’. Los parámetros utilizados para el cálculo se jerarquizan en tres niveles: nivel 1, con datos directamente observables en mercado, como el precio de una acción; nivel 2, datos indirectamente observables, como precios para activos comparables; y nivel 3, datos internos de la propia compañía y, por tanto, los más subjetivos.

A cierre de 2018, los activos financieros totales (inversiones) de Burford Capital ascendían a casi 1.680 millones de dólares, de los cuales un 85% eran de nivel 3 (los más subjetivos), y estos habían crecido desde 2017 cerca de un 40%, desde los 1.020 hasta los 1.427 millones.

En opinión de Abril, es una “regla sencilla y suficiente para seguir investigando más o para no sobreponderar excesivamente esta empresa”. De hecho, el gestor español critica la dejadez de algunos de sus homólogos: “Cuando los inversores analizan empresas, algunos sí que hacen un gran esfuerzo por entender el modelo de negocio, el entorno competitivo y las perspectivas de futuro, pero la mayoría descuida un análisis forense de la contabilidad”.

Entre las gestoras españolas más ‘pilladas’ en Burford, están Valentum (su primera posición, con un 8% de peso), CaixaBank, Bankinter, March, Andbank, Renta 4 o GVC Gaesco, si bien los tres primeros accionistas son Invesco, Woodford y Merian, la antigua Old Mutual.

Muddy ha puesto en duda en su informe estos cálculos, con el argumento de que tener en cuenta los recobros como caja para calcular la rentabilidad es un error por presentar una alta incertidumbre de cobro.

CUIDADO CON LAS ‘RED FLAGS’ Y EL FIN DE CICLO EN USA

El contexto macro de Estados Unidos ha echado el resto. “Si tenemos en cuenta que la economía de los EE.UU. está en la parte final de su ciclo económico, donde las empresas presentan cada vez mayores dificultades para hacer crecer su beneficio, entonces las direcciones de las compañías podrían estar ‘incentivadas’ a aplicar políticas contables más agresivas, con el objetivo de mantener su beneficio y flujo de caja”, advierte el analista y gestor español.

Su fondo tiene catalogadas más de 100 posibles ‘red flags’ o ‘banderas rojas’, posibles riesgos contables que impactarían en el beneficio y el flujo de caja esperado por una empresa. En un informe de hace un año, explicaba hasta nueve distintos con casos prácticos, tanto de compañías internacionales (Apple, Tesla, Paypal, Norwegian o Delta Air Lines) como españolas (Carbures o Abengoa).

La acción de Burford cayó un 56% en los dos primeros días tras destaparse el caso, aunque luego recuperó más de un 40% hasta el viernes. Sin embargo, ayer se dejó otro 11%, hasta situarse en las 755 libras por acción.