El inversor español se asusta por la inestabilidad política y la crisis: en ladrillo o no invierte

Según el índice de confianza elaborado por JPMorgan Asset Management

  • El índice marcaba hace un año un máximo de 3,10 puntos, y hoy está en los 0,3 puntos
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Inversor en inmobiliario

El inversor español está asustado. Su nivel de confianza cerró el primer trimestre del año en niveles próximos a cero, en los 0,3 puntos, según el índice que elabora JPMorgan Asset Management. En estos momentos, la proporción de optimistas con la bolsa (27,4%) sigue superando por poco a la de pesimistas (26%), lo que explica el cierre aún en positivo pero muy debilitado de este índice de confianza.

El índice de confianza del inversor español ha descendido en 0,66 puntos respecto al trimestre anterior. “Es la continuación de la tendencia descendente, aunque en terreno positivo, observada desde el primer trimestre de 2018”, recuerda la gestora americana. El índice marcaba hace un año un máximo de 3,10 puntos, impulsado por las percepciones de recuperación de la normalidad institucional en Cataluña y de mejoría de la situación económica en general y de España en particular.

Los inversores que anticipan caídas de la bolsa durante el próximo semestre señalan como causas de su pesimismo el aumento de la inestabilidad política (un 23,9%) y la percepción de que sigue la crisis financiera (34,3%).

Por el contrario, los que prevén subidas de la bolsa hasta septiembre -los optimistas- argumentan una mejoría en la situación económica actual (22,6%) o que las bolsas deberían remontar o que han tocado suelo (34,2%).

El índice calculado por JPMorgan AM entre los inversores españoles está en su nivel más bajo desde el primer trimestre de 2017. La firma comenzó a elaborar esta encuesta en España hace 11 años, en los momentos previos al inicio de la crisis financiera global. Los 0,3 puntos que marca hoy indica un estado de confianza similar al de principios de 2008 y los finales de 2009, 2013, 2015 y 2016.

LAS TRES DERIVADAS DE UN INVERSOR CADA VEZ MÁS CONSERVADOR

Derivado de este sentimiento en mínimos, se observa cómo los inversores españoles han virado hacia un posicionamiento más cauto y defensivo. Han reducido en sus carteras acciones, fondos de inversión, bonos y depósitos, aunque estos últimos siguen presentes en la cartera de casi el 89% de los encuestados. JPMorgan AM señala que la única excepción ha sido la inversión inmobiliaria, que se ha incrementado en cinco décimas con respecto al trimestre anterior, marcando un máximo histórico en el 18,6%.

Una segunda derivada de su mayor aversión al riesgo en la actualidad es su no intención de invertir. Se ha incrementado en dos puntos la proporción de inversores que afirma que no invertirá en ningún instrumento en los próximos seis meses, hasta el 15,7%. Se trata del mayor porcentaje de los dos últimos años. Asimismo, ha crecido en 4,5 puntos la predisposición a contratar un depósito a seis meses vista, aunque pague poco más de un 0%.

La tercera de las derivadas y la que termina de confirmar el gran temor que sufren los españoles con sus inversiones es su enroque en el control de riesgo. Los inversores que afirman buscar la máxima rentabilidad bajan cuatro puntos, hasta el 24,8%, mientras que aquellos que buscan solamente no perder dinero aumentan casi cinco puntos, hasta el 46%. Se trata de la lectura más elevada desde el segundo trimestre de 2017.