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¿Cuando se considera que existe un segundo pagador?

No es lo más habitual, pero puede darse el caso de haber trabajado para más de una empresa en un año o, en su defecto, de haber cobrado el paro. ¿Se considera entonces que hay dos pagadores a efectos fiscales? ¿Cómo influye esto al hacer la declaración de la renta y la obligación de presentar el IRPF?

La mayoría de las dudas acerca de la obligación de hacer la declaración llegan por parte del número de pagadores de cada contribuyente.  Y es que el famoso límite de 22.000 euros de ingresos no aplica cuando existen uno o más pagadores. En este caso, el baremo baja y lo realmente determinante es cuanto se percibirá de cada uno de los pagadores.

De esta forma y a modo de resumen inicial, si se recibe más de 1.500 del segundo y siguientes pagadores, bastará con ganar 12.000 euros para estar obligado a hacer la declaración de la renta.

El problema en este punto se plantea al definir cuándo se considera que existe un segundo pagador a efectos fiscales. En principio, el dato clave para identificar a los distintos pagadores será el CIF de la empresa. De esta forma, si se reciben cantidades de empresas con distintos identificadores fiscales, esto supondrá que son dos pagadores distintos. Esto ocurre, por ejemplo, en el momento de percibir el paro y por eso la prestación por desempleo puede tener un efecto nocivo en el resultado de la declaración. Y es que el el dinero del paro tiene la consideración de segundo pagador en el IRPF pero con un tremendo handicap añadido: el Servicio Público de Empleo Estatal apenas practica retenciones de IRPF sobre las cantidades que nos entregan y esto puede hacer que finalmente nos toque pagar.

Excepciones al segundo pagador

Sin embargo, existen excepciones a esta norma general y son muy importantes para determinar quien está exento de declarar el IRPF. El más significativo se refiere a la subrogación de trajadores o sucesión de empresa, algo relativamente habitual en el mercado laboral español y que consiste en mantener a un trabajador su antigüedad y puesto pero con un cambio de empresa. Es decir, cuando una empresa cambia su CIF o es absorbida por otra y esta ‘hereda’ a los empleados. En este caso, siempre y cuando se respete la antigüedad, tipo de contrato del trabajador y no se varíen las retenciones que se le practicaban, no se considerará la nueva empresa como un segundo pagador.

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Esto es lo que se desprende de una sentencia del Tribunal de Justicia de Tenerife que nos llega a través del foro Implicados, donde tratan el tema en profundidad. Además, la propia Agencia Tributaria también ha respondido a la cuestión a través de diferentes preguntas vinculantes. La primera es la consulta número V1496-09 y la segunda la consulta v0049-08 (se puede ver íntegra aquí).

En definitiva, lo que indica es que no debe considerarse que hay un segundo pagador cuando se produce una sucesión de empresa, que es precisamente lo que preguntaba Paco y a quien su empresa respondió que no debía declarar como segundo pagador amparándose en la ley d.g.t 40/1998. Y es que para quienes necesiten más información o simplemente saber dónde buscar, desde el teléfono de atención tributaria de la AEAT redirigen las dudas al artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores o los artículos 97.2 y 99,2 de la Ley de IRPF, así como el artículo 76.1 del reglamento de IRPF.

Eso sí, como en el caso de Paco, también es muy posible que Hacienda entienda de primeras la existencia de un segundo pagador y que seamos nosotros quienes tengamos que hacerle ver su error, algo por otra parte habitual. Sólo hay que ver la forma en la se aplican o dejan de aplicarse en el borrador de la renta algunas deducciones o como la Agencia Tributaria olvida constantemente incluir determinados datos fiscales.

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