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Logo de SamsungRobert Schlesinger/dpa-Zentralbi - Archivo

Samsung Electronics ha presentado este martes un adelanto de sus resultados del segundo trimestre, y a pesar de apuntar a unas cifras récord, sus títulos se han desplomado en bolsa casi un 7%. ¿Qué ha pasado?

La compañía surcoreana ha informado de una ganancia operativa de 89,4 billones de wones (58.400 millones de dólares) en el segundo trimestre, lo que supone multiplicar por diecinueve el beneficio cosechado en el mismo periodo del año anterior, cuando ganó 4,68 billones de wones.

Cabe recordar que en el primer trimestre del año Samsung presentó un beneficio operativo de 57,2 billones de wones, por lo que también ha acelerado considerablemente entre abril y junio.

En lo que respecta a las ventas, se sitúan en 171 billones de wones en el trimestre, duplicándose con creces frente a los 74,57 billones de wones del mismo periodo del ejercicio precedente. En el primer trimestre los ingresos ascendieron a 133,87 billones de wones.

Entonces, ante estas cifras récord, ¿por qué se ha desplomado en bolsa? Los expertos lo tienen claro: los movimientos de este martes se deben al miedo del mercado a que en algún momento se frene la megainversión vinculada a la tecnología y a la inteligencia artificial (IA).

"Los resultados de Samsung han sido a primera vista excepcionales", dice Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management, que apunta no obstante que la caída de la compañía en bolsa "demuestra que el mercado esperaba resultados excepcionales, además de una sorpresa positiva" que no se ha producido.

Aunque es cierto que "la demanda de memoria para IA sigue siendo feroz, la oferta sigue siendo escasa y los principales fabricantes de memoria disfrutan de márgenes que habrían parecido impensables hace tan solo unos años", también lo es que está por ver si la fuerte demanda de IA "puede seguir creciendo lo suficientemente rápido como para justificar las valoraciones actuales", señala este analista.

Estamos, dice Innes, ante un problema claro, y es que el mercado "valora la perfección". "Lo bueno ya no es suficiente. Ni siquiera lo excepcional basta. Los inversores no juzgan el último trimestre; juzgan si los próximos trimestres podrán superar una curva de ganancias que ya ha alcanzado un nivel casi vertical". Y de ahí las caídas de Samsung en bolsa.

"El mercado empieza a plantearse una pregunta más compleja: no si la demanda es fuerte, sino si puede seguir acelerándose al ritmo que los inversores ya han previsto", apunta el experto, que cree que por eso la reacción de Samsung en bolsa "es importante". "Este trimestre no ha socavado el panorama de la IA, sino que ha puesto de manifiesto lo exigente que se ha vuelto", ha remarcado.

Además, Innes deja claro que Samsung también presenta una situación bursátil más compleja que otras firmas tecnológicas surcoreanas, como SK Hynix. "No se trata exclusivamente de una empresa de memorias de alta gama. Su exposición a la electrónica de consumo y su base más amplia en el sector de los semiconductores implican que los inversores exigirán pruebas de que el actual auge de la memoria se traduce en un aumento sostenido del flujo de caja libre, en lugar de ser simplemente otro pico cíclico importante", explica el experto.

Esto centra la atención en los resultados completos que se publicarán a finales de este mes, dice, que mostrarán avances en memorias de alto ancho de banda, planes de inversión, precios de la DRAM convencional, tendencias de inventario y rentabilidad para los accionistas. "Ya se han superado las expectativas. El mercado ahora busca pruebas de que la rentabilidad pueda mantenerse a este ritmo", concluye.

¿SE AVECINAN PROBLEMAS?

Por su parte, Ipek Ozkardeskaya, analista senior en Swissquote remarca que Samsung ha presentado unos resultados "muy sólidos, incluso mejores de lo esperado", y es que más allá de su beneficio operativo, destaca que el margen de beneficio del negocio de chips de memoria ronda el 80%, "lo que demuestra el increíble poder de fijación de precios de la compañía gracias a la creciente demanda de IA".

Sin embargo, las acciones de Samsung se han desplomado. ¿Cómo ha podido suceder esto a pesar de superar las expectativas de ganancias? "La respuesta es que la expectativa real -la llamada cifra extraoficial- era incluso mayor que la que los analistas habían previsto", dice la analista, que comenta que esta cifra extraoficial "es el objetivo de ganancias que circula entre inversores, operadores y gestores de cartera antes de la publicación de los resultados de una empresa".

En su opinión, ahí reside el problema, y es que aunque las cifras extraoficiales siempre circulan, en determinados momentos, como el actual, "estas expectativas extraoficiales se vuelven casi más importantes que las previsiones de Wall Street".

Y cuando esto sucede, señala Ozkardeskaya, "las empresas pueden superar las estimaciones de los analistas y aun así ver caer el precio de sus acciones simplemente porque no logran alcanzar lo que el mercado se había convencido tácitamente de que era posible".

"Como era de esperar, cuando las valoraciones se disparan, los inversores dejan de preguntarse si las ganancias son buenas y se preguntan si son lo suficientemente buenas como para justificar el precio ya pagado", y eso es lo que ha pasado con la cotización de Samsung. "Supongo que todos coinciden en que un aumento de ganancias de 19 veces es excepcional. Pero el precio de las acciones se ha multiplicado por más de siete en el último año", apunta la experta.

Según explica, la reacción negativa en bolsa pese a las cifras de Samsung "nos recuerda que, en mercados sobrevalorados, cumplir las expectativas ya no es suficiente". "Cada vez más, las empresas tienen que superar incluso las expectativas más ambiciosas", concluye.

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