Si bien el conflicto en Oriente Medio sigue marcando el ritmo del mercado, en Lombard Odier creen que el "pico de incertidumbre" por la guerra ya ha quedado atrás. Por ello, asumen un "nivel moderado" de riesgo en las carteras, expresado principalmente mediante una 'sobreponderación' en renta variable emergente. Con todo, desde la firma avisan que la volatilidad exige "atención y disciplina".
"El repunte bursátil puede no ser lineal, y podríamos enfrentarnos a una mayor volatilidad, pero sus fundamentos subyacentes permanecen intactos", indican estos analistas, que ponen el foco en que el alto el fuego entre EEUU e Irán es frágil.
Así, y ante este escenario, en Lombard Odier reafirman su tesis de inversión y esperan que la rentabilidad de las acciones siga superando a la de los bonos en 2026. "También creemos que la crisis energética del conflicto en Oriente Medio ha creado un contexto más volátil, pero el clima respaldará los activos de riesgo hasta 2026".
Por ello, en el ámbito de la renta variable global, mantienen una postura "constructiva", marcada por los mercados emergentes que "ofrecen el crecimiento de beneficios más atractivo y un mayor respaldo en términos de valoración que sus pares desarrollados".
De hecho, estos expertos señalan que el descuento en la valoración de las acciones emergentes con respecto a las acciones mundiales ha aumentado aún más y ahora se sitúa cerca de dos desviaciones estándar por debajo del promedio a largo plazo.
"La caída de los múltiplos de los mercados emergentes desde el inicio de la guerra en Oriente Medio es ahora mayor que durante la crisis energética de 2022. Creemos que esta caída es excesiva, dada nuestra expectativa de un desenlace más favorable".
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Respecto a la renta fija, en Lombard Odier abogan por una postura 'neutral' y prevén que los bonos ofrezcan un mejor rendimiento en los próximos meses, aunque todavía inferior al de las acciones, dado que los tipos de interés se han corregido al alza. "Esto mejora su potencial de rentabilidad futura".
"Nos gustan los bonos del gobierno británico (Gilts) y los bonos alemanes (Bunds), y también vemos potencial para mejorar las ganancias en los bonos suizos, que preferimos en los tres vencimientos de mercado de 5 a 7 años. En EEUU también aumentamos nuestra preferencia de vencimiento a 5 años, desde los 3 a 5 años".
Dentro de esta clase de activos, en la firma favorecen los bonos en divisas fuertes de mercados emergentes, "una postura respaldada por un atractivo carry (mayores rendimientos) y fundamentos sólidos".
En el caso de las divisas, anticipan un debilitamiento del dólar estadounidense y elevan la previsión a 12 meses para el EUR/USD a 1,20. "Las divisas de mercados emergentes pueden comportarse bien, pero la selección sigue siendo clave".
En cambio, en Lombard Odier son positivos respecto al oro, con un objetivo a 12 meses de 5.400 dólares por onza. "Seguimos manteniendo este metal precioso en nuestras carteras como un importante diversificador, tanto como cobertura contra una posible volatilidad bursátil renovada como protección contra la incertidumbre geopolítica".
IMPACTO DE LA GUERRA EN LA ECONOMÍA
Pero las tensiones geopolíticas, los aranceles estadounidenses, el conflicto en Oriente Medio y los elevados precios de la energía también están afectando las perspectivas de la economía global. Sin embargo, las políticas fiscales favorables, la dinámica monetaria generalmente estrecha y los sólidos fundamentos corporativos han contribuido a fortalecer la resiliencia.
"Una economía estadounidense estable está resistiendo el impacto de los precios más altos de la energía; en Europa, los tipos de interés se han mantenido sin cambios en abril, pero esperamos que aumenten en reuniones posteriores".
En este sentido, desde la firma subrayan que su escenario base contempla una desescalada del conflicto en las próximas semanas, "lo que reduciría los precios del petróleo a un promedio de 90 dólares/barril para el periodo de marzo a agosto. La consiguiente presión alcista sobre la inflación y la presión bajista sobre el crecimiento deberían ser manejables en las principales economías".
Del mismo modo, y ante un conflicto de duración limitada, en Lombard Odier consideran que la perturbación económica en los mercados emergentes parece manejable. "Una recuperación posterior al conflicto también podría verse amplificada por el impulso de los gobiernos para asegurar fuentes alternativas de hidrocarburos y energías renovables, lo que podría impulsar la producción de bienes de capital y materias primas en los mercados emergentes".
No obstante, la duración de la interrupción en el estrecho de Ormuz sigue siendo un factor crucial para las perspectivas. "China, Corea del Sur y Taiwán dependen en gran medida de las importaciones de energía de la región del Golfo, pero cuentan con importantes reservas, recursos financieros y soluciones de tecnología limpia para proteger a consumidores y empresas de la escasez durante algunos meses".
Aunque "una interrupción más prolongada podría hacer que dichas reservas sean cada vez más insostenibles y convertir a estas economías en compradores más agresivos que compitan con Europa por el petróleo, el gas natural y los productos refinados", concluyen en Lombard Odier.










