Lazard AM ve potencial en Japón y apunta a estos factores: "El desánimo es exagerado"

"La bolsa y la economía son a menudo objeto de perspectivas superficiales u obsoletas"

le drapeau national japonais hisse au sommet du siege de la banque du japon est vu entre les feux de signalisation a tokyo

Japón está cambiando. O al menos así lo creen en Lazard Asset Management, donde consideran que varios avances estructurales en la economía y el mercado nipón están redefiniendo el potencial del 'país del sol naciente'. Por ello, creen que es el "momento oportuno" para que los inversores "revalúen" esta transformación.

"La bolsa y la economía de Japón son a menudo objeto de perspectivas superficiales u obsoletas. Para muchos evocan asociaciones negativas: una deuda pública desmesurada, una demografía desoladora, una demanda de consumo estancada y un mercado bursátil moribundo. Esto puede conducir a un pesimismo excesivo y a que los inversores globales eviten el segundo mercado de renta variable desarrollado más grande del mundo", explica June-Yon Kim, gestor jefe de renta variable japonesa de la firma.

Sin embargo, este experto destaca que se están "pasando por alto" varios cambios importantes que llevan tiempo produciéndose en la economía, el sector empresarial y el entorno político japonés, así como "otras transformaciones" a punto de entrar en vigor, que perfilan un escenario más constructivo para el mercado bursátil nipón, al tiempo que sugieren "que el desánimo sobre las perspectivas de la cuarta economía más grande del mundo es exagerado".

A este respecto, en Lazard AM ponen el foco en distintos factores como la deuda pública, que se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los inversores sobre Japón.

"Con una ratio de deuda bruta respecto al PIB que alcanzará aproximadamente el 227% en 2026, según previsiones del FMI, inquieta la defensa por parte de la primera ministra Sanae Takaichi del aumento del gasto público para reactivar la economía e impulsar su potencial a largo plazo", indica Kim.

De hecho, los rendimientos de los bonos del Estado japonés a 30 y 40 años alcanzaron máximos históricos a finales de enero, después de que Takaichi presentara un plan para suspender el impuesto sobre el consumo del 8% aplicado a los alimentos y bebidas durante la campaña de las elecciones generales anticipadas del 8 de febrero.

"El desplome de los precios de la deuda soberana del país asiático se interpretó como un creciente nerviosismo de los inversores respecto a la disciplina fiscal del Gobierno de Takaichi y la preocupación de que la capacidad de Japón para hacer frente al servicio de su deuda se estuviera acercando a un punto de inflexión", valoran en Lazard AM.

Con todo, para la gestora esta interpretación "puede ser errónea", ya que el aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo es una consecuencia de la normalización de los tipos de interés a medida que Japón deja atrás su pasado deflacionista.

Del mismo modo, remarcan que el pesimismo sobre la deuda "pasa por alto otros tres puntos esenciales: que la dinámica ha mejorado discretamente con descensos tanto de la deuda neto como bruta en relación con el PIB desde 2020; que el 88% de los bonos del Estado japonés se mantiene en el país en manos de inversores nacionales, lo que reduce su vulnerabilidad; y que la normalización de la política monetaria del Banco de Japón (BoJ) probablemente invertirá la dirección de los flujos de los inversores nacionales que salieron al extranjero en busca de rentabilidad".

Así, defienden que Japón no se encuentra al borde de una ruptura fiscal. "Por el contrario, podría decirse que los fundamentos que sustentan la estabilidad económica a largo plazo del país están mejorando".

Por otro lado, en Lazard AM subrayan que la economía japonesa se está "recuperando bien" sin necesidad de estímulos gubernamentales. Es más, señalan que la mejor opción para el crecimiento potencial proviene del sector empresarial, cuyos balances están considerablemente infra apalancados: la ratio deuda neta/EBITDA ha pasado de 5,8 veces en el año 2000 a -1,3 veces a finales de 2025.

"Mantener la reserva de efectivo ya no es una decisión racional a medida que se consolida un nuevo entorno inflacionista. Una nueva revisión del Código de Gobierno Corporativo, prevista para finales de este año, abordará explícitamente el exceso de efectivo en los balances y fomentará un despliegue más eficiente del capital. Las empresas que no logren articular usos claros para su efectivo se enfrentarán a una presión creciente para invertir en crecimiento, aumentar la remuneración de los empleados o devolver capital a los accionistas".

Para los inversores esto representa un "impulso estructural" que se prolongará durante varios años y que debería verse reforzado por la paulatina desaparición de las actitudes reacias al riesgo y la gestión altamente conservadora de los balances que traerá el cambio generacional en los equipos directivos japoneses.

TENDENCIAS DEMOGRÁFICAS EN JAPÓN

Las tendencias demográficas en Japón son adversas… aunque con matizaciones, debido a que una fuerza laboral en declive está reforzando el poder de negociación de los trabajadores. "En lugar de deprimir la demanda, la estructura demográfica de Japón podría ayudar a catalizar un cambio del ahorro excesivo hacia un mayor consumo de los hogares".

Además, el país ya es un actor destacado en el ámbito de la automatización y la robótica, lo que le da una ventaja a la hora de adaptarse a una economía impulsada por la IA. "Una mano de obra más reducida conlleva menos riesgos sociales que en otros lugares, ya que la amenaza de desplazamiento es mínima. En combinación con el alto nivel de confianza y el entorno socialmente cohesionado de Japón, la adopción de la tecnología puede reforzar la resiliencia económica en lugar de desestabilizarla", comenta Kim.

UN POSIBLE REVULSIVO PARA EL YEN

Una posible recuperación del yen desde los niveles actuales, que se acercan al mínimo de varias décadas registrado en junio de 2024, podría ofrecer otra razón para que los inversores globales vuelvan a considerar el mercado japonés.

"Los diferenciales de tipos de interés reales han impulsado la debilidad del yen. Sin embargo, dado que el BoJ se encamina hacia la normalización de los tipos, el yen podría encontrar soporte en el futuro. Las medidas de paridad de poder adquisitivo del FMI (calculadas en octubre de 2025) sugerían que el valor razonable del yen se situaba entonces en 94 yenes por dólar, muy lejos del nivel actual de 159 yenes", aseguran en la gestora.

La apreciación de la moneda como reacción al aumento de los tipos de interés mejoraría la rentabilidad en moneda extranjera de la renta variable japonesa y reafirmaría el atractivo de los activos nacionales del país. Un yen más fuerte también reportaría beneficios económicos al contribuir a moderar la inflación.

A pesar de esto, Japón se enfrenta a importantes retos estructurales. No obstante, en Lazard AM puntualizan que es necesario actualizar la narrativa consensuada de los inversores respecto al mercado bursátil y la economía japoneses.

En este sentido, apuntan a que las condiciones fiscales han mejorado lentamente, las reformas corporativas muestran signos de aceleración, la demografía adversa puede tener beneficios subestimados y la dinámica monetaria aún podría cambiar de forma favorable.

"Los principales factores estructurales que impulsan la rentabilidad siguen siendo el crecimiento de los beneficios y la mejora de la eficiencia del capital, respaldados por una normalización económica más amplia. Japón está cambiando; podría decirse que su economía y su mercado bursátil avanzan a un ritmo más rápido. Creemos que puede ser el momento oportuno para que los inversores globales reevalúen este cambio", concluye Kim.

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