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Ford fabrica “caca de pájaro” artificial para sus pruebas anticorrosión

De todos es sabido el daño que los excrementos de los pájaros provocan en la pintura de los coches. Algunos fabricantes llevan ya bastante tiempo ensayando fórmulas para luchar contra este agente corrosivo. Uno de ellos es Ford, que constantemente prueba nuevos tipos de pintura. Pero claro, para probar su eficacia hace falta materia prima, es decir, caca de pájaro. Y esta no aparece siempre que se la necesita.

Los expertos de Ford optaron por la solución más simple: si no hay caca de pájaro para realizar las pruebas, habrá que fabricarla.

Así que, para llevar a cabo las pruebas, la carrocería de los coches es rociada con una mezcla de ácido fosfórico y detergente jabonoso, a la que se le añade polen sintético, pigmentos, resinas y toda clase de aditivos, dependiendo de cuál sea  aprueba a realizar. La “caca de pájaro” artificial es testada en diferentes condiciones ambientales para perfilar mejor la eficacia de la pintura protectora.

Lo explica Andre Thierig, Gerente de Pintura de Ingeniería Central de Ford de Europa: “Ahora que hay tantos coches parados en la calle por culpa de las restricciones y cuarentenas impuestas por el Covid-19, es probable que las aves dejen su huella en ellos algo más de lo habitual (…) Es aconsejable eliminar los excrementos de la carrocería cuanto antes, ya que sus efectos sobre la pintura y la chapa son devastadores”.

Además de someter los paneles a los efectos nocivos de los desechos artificiales de pájaros, Ford realiza otras pruebas de pintura que reproducen condiciones climáticas extremas, desde temperaturas bajo cero hasta alta humedad, manchas de sal y combustible. Por ejemplo, en una de las pruebas, las muestras de pintura son bombardeadas sin piedad con rayos de luz ultravioleta durante 250 días en el laboratorio, para simular lo que el sol hace a la pintura en los países con más horas de sol al año, como por ejemplo España.

Fotos – Ford

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