Andrew Heiskell, estratega de renta variable en Wellington Management, observa tres oportunidades para generar alfa (rentabilidad) en las carteras y ganar al mercado en el momento actual. Esta es su tesis de inversión.
Tras el 'Día de la Liberación' en abril, con el anuncio arancelario de Donald Trump, las bolsas han recuperado terreno y mantienen una tendencia alcista. Sin embargo, tras los máximos recientes se oculta una economía sin dirección definida.
Los últimos tres años han estado marcados por oscilaciones entre recesión y recuperación, sin una expansión generalizada ni una contracción clara. El índice ISM, tradicional barómetro de la actividad económica, lleva años anclado cerca de 50 puntos: un reflejo de una “economía estancada” que no ofrece señales firmes a los inversores.
Así, el escenario actual se explica por una profunda divergencia entre sectores, políticas y actores económicos. El crecimiento global se ha apoyado principalmente en los servicios, mientras que los bienes continúan lastrados por las secuelas de la pandemia y las disrupciones en la cadena de suministro. El estímulo fiscal durante la crisis sanitaria benefició sobre todo a la inversión tecnológica y a los servicios, dejando rezagados otros sectores productivos.
En paralelo, la política monetaria ha favorecido a quienes poseen activos (grandes corporaciones y hogares con mayor poder adquisitivo), mientras que empresas pequeñas y endeudadas han sufrido los efectos de los tipos altos. La regulación pospandemia, más estricta en ámbitos como energía, crédito y trabajo, también ha acentuado las desigualdades.
Finalmente, la revolución de la inteligencia artificial refuerza la posición de los líderes tecnológicos, que concentran las mayores expectativas de crecimiento. Así, el mercado se mueve entre la euforia bursátil y la incertidumbre económica, a la espera de una dirección clara.
IMPLICACIONES PARA LA RENTA VARIABLE
Según Andrew Heiskell, para los mercados de renta variable, la incertidumbre económica no impide que sigan existiendo ganadores y perdedores. En este entorno, la atención se centra en la capacidad de los gestores activos para generar alfa. Esta depende de tres factores: amplitud, dispersión y correlación.
En los últimos años, la concentración del mercado redujo la amplitud, limitando las oportunidades. Sin embargo, comienzan a aparecer signos positivos: la mayor dispersión entre valores y la menor correlación están mejorando las condiciones para obtener rentabilidad adicional.
Además, el crecimiento económico y del beneficio por acción muestra una leve ampliación, reforzando el potencial para la gestión activa.
LAS TRES OPORTUNIDADES MÁS DESTACADAS
Según este experto, los inversores pueden ampliar su abanico de oportunidades considerando estrategias que permitan generar alfa a partir de una mayor dispersión en mercados concentrados, aumentar la amplitud del conjunto de oportunidades, y centrarse en mercados menos eficientes, como Europa, los mercados emergentes y las empresas de baja capitalización.
Aunque Europa afronta un cambio estructural de régimen, Andrew Heiskell afirma que "el posicionamiento de la cartera sigue siendo clave. Los sectores más orientados a la demanda interna (telecomunicaciones, banca y construcción) junto con las acciones de defensa y de servicios públicos, más centradas en el valor y en las compañías de baja capitalización, parecen estar mejor posicionados para aprovechar la transformación europea.
En lo que se refiere a los mercados emergentes, este experto considera que la renta variable de estos países "muestra actualmente niveles récord de dispersión entre países, tanto en rentabilidad como en valoración".
En su opinión, "la persistente debilidad del dólar estadounidense también favorece de manera notable a esta clase de activos. Además, muchas economías emergentes mantienen todavía tipos de interés reales muy elevados, por lo que un nuevo recorte de los tipos estadounidenses podría dar margen a una política monetaria más acomodaticia en estos mercados, potenciando así la rentabilidad de la renta variable".
Por último, Heiskell destaca a las compañías de pequeña capitalización, ya que "no hay ningún segmento del mercado que se beneficie tanto de las bajadas de tipos como estas empresas". Además, concluye este experto, "por primera vez en tres años, han registrado resultados positivos, con un repunte notable de las de menor calidad".










