Lazard: "La visión positiva de los inversores sobre el IPC de julio de EEUU es errónea"

Ronald Temple, estratega jefe, no espera que la Fed baje los tipos en septiembre

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Los mercados recibieron con entusiasmo los últimos datos de inflación en Estados Unidos, correspondientes al mes de julio. Sin embargo, para Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, el optimismo de los inversores se apoyó en una lectura incompleta del informe.

Así, mientras el mercado celebró que la inflación general repuntara hasta el 2,8%, ligeramente por debajo de lo previsto, se prestó poca atención a que la inflación subyacente (que excluye componentes más volátiles como energía y alimentos) se situó en el 3,1%, por encima de lo esperado.

Temple considera que el análisis correcto debería ser más prudente, especialmente porque los datos del índice de precios al productor (IPP) sorprendieron al alza con mayor intensidad. A su juicio, el repunte en los precios mayoristas anticipa un traslado a los precios al consumidor en los próximos meses.

Según explica, los aspectos positivos del informe de IPC para quienes defienden una política monetaria más laxa se concentraron en tres factores: la caída de los precios de la energía, el menor avance de los bienes de consumo y la moderación en los costes de la vivienda, que ayudaron a contener la inflación subyacente.

No obstante, Temple subraya que otros elementos resultan más preocupantes. Entre ellos destacan el fuerte incremento de los precios de los servicios (excluida la vivienda) y el repunte de los bienes básicos, que avanzaron a su mayor ritmo en más de un año.

En este punto, el estratega recuerda que los bienes básicos apenas han empezado a reflejar el impacto de los aranceles más elevados aplicados por Estados Unidos en los últimos meses. “Un aumento medio ponderado de 15 puntos porcentuales en los aranceles sobre las importaciones en apenas siete meses inevitablemente se trasladará a los precios”, afirma.

Aun así, reconoce que todavía es pronto para evaluar quién absorberá el coste de estos aranceles a largo plazo. Por ahora, explica, muchas empresas extranjeras han optado por reducir sus precios antes de aranceles con tal de no perder cuota de mercado.

Sin embargo, esta estrategia tiene un límite. A medida que el entorno comercial se estabilice, es previsible que tanto los exportadores hacia EEUU como las compañías estadounidenses importadoras trasladen parte de esos costes a los consumidores finales. Temple advierte que este proceso podría prolongarse más de lo que muchos anticipan.

¿RECORTARÁ LA FED LOS TIPOS?

Sobre la previsión del mercado de que la Reserva Federal recortará los tipos de interés en su reunión del 17 de septiembre, Temple discrepa. “El debate está lejos de cerrarse. Me mantengo fuera del consenso al esperar que no habrá bajadas de tipos en 2025”, señala.

A su juicio, la combinación de una inflación repuntando y un mercado laboral aún sólido, con un desempleo estable o levemente más alto, dificultará cualquier movimiento de relajación monetaria.

Además, recalca que la sorpresa al alza en el IPP provino principalmente del sector servicios. Este punto es especialmente sensible para la Fed, dado que hasta ahora había asumido que las tensiones inflacionistas derivadas de los aranceles serían pasajeras y se disiparían en 2026.

“Si las presiones de precios se extienden a los servicios no sujetos a aranceles y se suman incrementos en los bienes básicos, el riesgo es que se genere una inflación más sistémica”, advierte Temple.

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