A medida que las economías avanzadas navegan un entorno marcado por la volatilidad y las tensiones en política monetaria y comercial, los mercados emergentes comienzan a captar una atención renovada. En un escenario de cambio en las dinámicas económicas internacionales, estos mercados muestran solidez en diversas clases de activos, atrayendo a inversores que buscan alternativas ante los desafíos de las grandes economías.
Es la visión de mercado de la gestora Robeco, que considera a estas bolsas una buena oportunidad de inversión en el escenario actual.
Los movimientos recientes en los mercados globales han dejado en evidencia un cambio de tendencia. El prolongado excepcionalismo estadounidense empieza a ceder terreno y relaciones históricas (como la que vincula un dólar fuerte con rendimientos más bajos de los bonos del Tesoro) han perdido consistencia. Los bancos centrales enfrentan una creciente incertidumbre, con tensiones comerciales en aumento y una Reserva Federal atrapada entre controlar la inflación impulsada por aranceles y respaldar una economía que muestra signos de fatiga.
En este contexto, los desequilibrios geopolíticos, la fragmentación comercial y las presiones fiscales obligan a los inversores a replantear sus estrategias. A pesar de las fricciones comerciales, los mercados emergentes están sacando provecho de una inflación más contenida, balances financieros más sólidos y una moneda estadounidense debilitada, factores que permiten una política monetaria más flexible en esas regiones.
En este escenario, la diversificación ha pasado de ser una recomendación prudente a una necesidad, en medio de la creciente incertidumbre que rodea la política económica de Estados Unidos. Ya se observan movimientos de capital alejándose de los activos estadounidenses, con inversores priorizando posiciones selectivas a nivel global para mantener carteras resilientes.
MERCADOS EMERGENTES: APUESTA ESTRATÉGICA
Los mercados emergentes han atravesado un ciclo desafiante tras la pandemia, marcado por crisis crediticias que, en buena parte, ya han quedado atrás. A diferencia de los desarrollados, donde algunos segmentos aún enfrentan dificultades, estos mercados han mostrado una notable capacidad de recuperación.
En lo que va del año, el rendimiento de los bonos corporativos de mercados emergentes ha superado tanto al 'high yield' estadounidense como a la deuda 'investment grade' global, ofreciendo mejores retornos para perfiles de riesgo equivalentes o incluso inferiores. Además, la volatilidad ha sido más contenida en relación al mercado 'high yield' de EEUU, mientras los diferenciales se mantienen atractivos.
En renta variable, el índice MSCI de mercados emergentes ha avanzado un 7,4% este año, superando a las acciones estadounidenses y a los índices globales en general. Este desempeño pone de manifiesto su capacidad para resistir en entornos macroeconómicos complejos.
Detrás de este repunte se encuentran factores estructurales: cambios en los flujos comerciales, mayor autonomía monetaria y resiliencia interna. Estas transformaciones están convirtiendo a los mercados emergentes en una asignación estratégica, más allá de su tradicional carácter cíclico.
Aunque Estados Unidos sigue siendo una potencia comercial relevante, su papel como principal destino de exportaciones para los mercados emergentes se ha reducido de manera significativa: del 20% en el año 2000 al 14% actual.
Paralelamente, las exportaciones de los países emergentes han crecido más de un 460%, impulsadas por el comercio intrarregional, el ascenso de economías asiáticas y cadenas de valor cada vez más lideradas por estos mercados. Las tensiones comerciales podrían incluso acelerar esta tendencia, consolidando a los emergentes como actores clave en el comercio global.
Asimismo, el poder adquisitivo de los consumidores en estas economías ha ido en aumento, reduciendo la histórica dependencia del consumidor estadounidense.
Así, la brecha de crecimiento económico también se amplía. El FMI prevé que en 2025 las economías emergentes crezcan un 3,7%, frente a un modesto 1,4% en las avanzadas. EEUU, por su parte, apenas alcanzaría un 1,8%, afectado por presiones inflacionarias persistentes, debilidad inmobiliaria y un consumidor que enfrenta crecientes dificultades.
Particularmente, India, los países del sudeste asiático y Oriente Medio lideran las perspectivas más favorables, gracias a balances fiscales sólidos y menores niveles de endeudamiento. Excluyendo a China, los mercados emergentes representan apenas el 25% de la deuda global, lo que refuerza su capacidad de maniobra frente a eventuales shocks.
Además, muchos bancos centrales de países emergentes han adelantado los ciclos de relajación monetaria respecto a la Reserva Federal, logrando amortiguar el impacto de las tensiones internacionales.
Por ello, Robeco considera que el atractivo estructural de los mercados emergentes se sustenta, además, en la expectativa de un crecimiento sostenido de utilidades empresariales. Se proyecta que las compañías de estos mercados registren incrementos de beneficios de dos dígitos hasta 2026, superando a sus pares de EEUU y Europa.
A ello se suma la acumulación de superávits externos en Asia. Desde 2010, una docena de economías asiáticas han generado más de 8,5 billones de dólares en superávits por cuenta corriente. Lo interesante es que solo una parte se mantiene en reservas oficiales, mientras que una proporción creciente se canaliza a inversiones privadas, alejándose de los tradicionales bonos del Tesoro estadounidense.
Este cambio de preferencias podría tener consecuencias importantes para la financiación de EEUU y para el fortalecimiento de los mercados financieros en Asia, favoreciendo tanto al mercado de bonos local como a un creciente número de ofertas públicas de salidas a bolsa en la región.












