Los datos no respaldan "una rebaja de tipos a corto plazo de la Fed", pese a la presión de Trump

El banco central se reúne esta semana

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La política monetaria de EEUU vive sujeta a dos fuerzas enfrentadas. Por un lado, el presidente del país, Donald Trump, exige recortes de un punto porcentual en los tipos de interés, mientras que la Reserva Federal prefiere un enfoque de cautela y ha mantenido las tasas estables en lo que va de año. Los analistas de AXA Investment Managers creen que, por ahora, los datos dan la razón al banco central.

El economista jefe de AXA IM, Gilles Moëc, asegura que "de momento los datos de empleo, aunque contienen aspectos menos alentadores, no constituyen la 'prueba concluyente' que lleve a la Fed a abandonar su actitud de espera".

Cabe recordar que el último informe laboral de EEUU, publicado la semana pasada, sorprendió al alza en mayo con la creación de 139.000 nuevos puestos de trabajo, un dato que se ubicó por encima de la previsión del consenso, que anticipaba 130.000.

En líneas generales, cree que "aunque el crecimiento del empleo está por debajo de la tendencia pre-COVID (1,9% de media entre 2010 y 2019), el aterrizaje sigue siendo muy suave: la desaceleración reflejada sigue estando bajo control".

"Además, el último Libro Beige de la Fed informaba que 'la mayoría de los distritos describen el empleo como estable'. Sin embargo, los últimos datos han superado las expectativas", recuerda.

Asimismo, Moëc apunta que "los salarios siguen creciendo a un ritmo relativamente saludable", por lo que "si los hogares empiezan a replantearse su consumo, como sugieren algunas encuestas, es más por el deterioro de sus expectativas -especialmente sobre la inflación- que por una pérdida efectiva de poder adquisitivo".

Sin embargo, ve "algunos detalles preocupantes en el empleo de EEUU", puesto que "solo dos sectores -sanidad y asistencia social, y ocio y hostelería-, que representan solo el 22% del empleo no agrícola total, concentraron tres cuartas partes de los nuevos puestos creados en mayo (110.000 entre ambos)".

"Esta excesiva dependencia de solo dos sectores resulta inquietante. Los sectores más cíclicos, fuera del ámbito sanitario, no muestran fortaleza. Esta concentración podría explicar parte de la disparidad con la 'Household Survey', según la cual el empleo cayó en 696.000 personas en mayo. No obstante, esta encuesta -más volátil que la de establecimientos- ya ha anticipado en varias ocasiones durante este ciclo, incluso en primavera y otoño de 2024, una inminente caída del empleo que luego no se ha materializado", considera.

De cara al futuro, cree que la situación se puede deteriorar, y es que "dado el alto grado de incertidumbre macroeconómica, sería comprensible que los empleadores de EEUU frenaran la contratación".

El analista recuerda que "los aranceles aún no se han estabilizado y su impacto en precios y actividad no se ha dejado sentir", por lo que "la Fed necesita más tiempo, pese a la presión de la Casa Blanca para aplicar recortes preventivos".

"Sería necesario un deterioro tangible en los datos duros para que el banco central reconsidere su postura. Y aún no estamos ahí", añade.

UN MENSAJE "MÁS CONFUSO"

Para Benoit Anne, responsable del grupo de Información de Mercados de MFS Investment Management, la Fed está optando por un mensaje "más confuso" que el empleado por el Banco Central Europeo (BCE), que avanza firme en su ciclo de recortes aunque ya vislumbra el final.

"El último recorte de tipos se produjo en diciembre y la continua fortaleza del mercado laboral estadounidense, tal y como ilustra la reciente cifra de nóminas no agrícolas, sugiere que la Fed no tiene prisa por volver al modo de relajación, especialmente en vista de la actual incertidumbre en materia de política comercial y fiscal. Sobre esta base, nuestro equipo de Información de Mercado opina que los argumentos estratégicos a favor de la larga duración son un poco más sólidos en Europa que en Estados Unidos", declara.

TODAS LAS MIRADAS EN LOS PRECIOS

Mientras el empleo de EEUU resiste mejor de lo esperado, la Fed centra su atención en la otra mitad de su mandato: la inflación. El último reporte de IPC en EEUU ha mostrado un repunte menor de lo esperado en mayo, con un aumento de la tasa general hasta el 2,4%, frente a previsiones del 2,5%. Por su parte, la tasa subyacente ha mejorado también las expectativas y se ha mantenido sin cambios en el 2,8%.

Tras conocerse este informe, Trump volvió a presionar al banco central para que retome los recortes en los tipos de interés.

"Acaba de publicarse el IPC. ¡Excelentes números! La Fed debería bajar un punto completo. Pagaríamos mucho menos de intereses sobre la deuda que vence. ¡Muy importante!", publicó en su red social, TruthSocial.

Sin embargo, el mercado parece hacer oídos sordos a las demandas de Trump y no espera un recorte de tipos en la próxima reunión del banco central, que se celebrará la semana que viene. De hecho, espera una nueva pausa con un 99,9% de probabilidad, según la herramienta 'FedWatch' de CME.

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