"Europa está inmersa en una serie de cambios de amplio recorrido que creo que podrían tener consecuencias positivas para los inversores que estén dispuestos a pensar en el largo plazo y, en ocasiones, nadar contra la corriente".
Es la visión de mercado de Niall Gallagher, gestor de inversiones en renta variable de Jupiter AM, quien ve buenas oportunidades de inversión en la región, en un momento en el que el Viejo Continente es consciente de la necesidad de actuar con decisión.
"Los cambios resultantes en las políticas ya son evidentes, por ejemplo, la decisión de Alemania de relajar su 'freno de deuda' denota una mayor flexibilidad fiscal. El programa de inversiones que planea el gobierno, valorado en varios cientos de miles de millones de euros, supone una buena noticia para la bolsa europea", señala.
De hecho, en la gestora ponen el foco en que la administración Trump está imprimiendo un nuevo rumbo a su política comercial y económica y, como consecuencia de ello, los estadounidenses están mirando más hacia casa y hacia Asia.
"Europa debe tener un control mayor sobre su defensa y su seguridad y debe mejorar su competitividad. Cuestiones como la seguridad de las cadenas de suministro, la disponibilidad de semiconductores y los precios de la energía están concitando una mayor atención".
Y es que, para Gallagher, la vieja tendencia de los inversores europeos de salir de la renta variable de la región para entrar en la bolsa estadounidense, podría estar llegando a un punto de inflexión.
"En 2009, los europeos poseían apenas el 15% de sus inversiones bursátiles en el mercado estadounidense, mientras que, hoy día, esta cifra se sitúa en casi el 45%. Entretanto, sus posiciones en acciones europeas han descendido desde más del 45% hasta alrededor del 30% en el mismo periodo", afirma.
En este sentido, se pregunta si es sostenible este posicionamiento tan prolongado en la bolsa estadounidense. "Podría ser momento de variar las ponderaciones de sus carteras, a la vista de la coyuntura actual. Estos giros suelen desarrollarse de forma gradual, pero una vez que las grandes gestoras de activos realizan estos cambios estratégicos, generalmente los mantienen durante muchos años".
EUROPA PRESENTA GRANDES VENTAJAS…
Con todo, cabe remarcar que Europa presenta grandes ventajas. Al menos así lo cree Gallagher, quien pone como ejemplo que las tasas de ahorro son aproximadamente tres veces más altas que en EEUU. "Este hecho genera una capacidad sustancial para canalizar recursos financieros hacia la inversión productiva".
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Del mismo modo, en el Viejo Continente, las tendencias del consumo han aguantado mejor que en EEUU o China gracias a un ligero crecimiento. Además, la mayoría de los países europeos disfrutan de unos sistemas educativos sólidos que contribuyen a la competitividad a largo plazo.
"Después, están las valoraciones: las acciones europeas cotizan a alrededor de 17 veces los beneficios ajustados por el ciclo, frente a las 31 veces de las acciones estadounidenses. También observamos que los beneficios empresariales en EEUU, en forma de rentabilidad sobre recursos propios (ROE), ha alcanzado máximos históricos", añade el estratega.
... PERO TAMBIÉN RETOS
Obviamente, también existen retos en Europa. La competitividad es una cuestión de primer orden (menos innovación que en EEUU), al igual que el exceso de regulación. "Creemos que la normativa de la UE podría necesitar una revisión, por ejemplo en energía y tecnología, donde se han propuesto muchas regulaciones que son difíciles, o incluso imposibles, de aplicar".
Igualmente, la electricidad y el gas natural son más caros en el Viejo Continente, especialmente en Reino Unido y Alemania, que en EEUU y eso supone un lastre, especialmente para los países con un tejido industrial potente.
Por ello, Gallagher considera que es importante ser flexibles en materia de estilos. "Los bancos, por ejemplo, han sido recientemente un sector clave para invertir, mientras que muchas empresas 'de crecimiento y de calidad' que estaban caras han sufrido fuertes rebajas en sus valoraciones. En nuestra opinión, es esencial adoptar un enfoque de inversión que evite quedar atrapado en la dicotomía crecimiento-descuento".
Asimismo, en la gestora subrayan las "buenas oportunidades" en áreas como la tecnología y la electrificación. "Dentro de la electrificación, varias empresas europeas están posicionadas para beneficiarse de potentes tendencias a largo plazo, como la expansión de las redes eléctricas, el aumento y la creciente complejidad de la demanda eléctrica y el crecimiento de las energías renovables".
Todo ello, sin olvidar la diversidad regional de Europa. "El sur de Europa está dejando atrás casi dos décadas de reducción del apalancamiento con unos bajos niveles de deuda entre los consumidores y un sector bancario saneado capaz de apoyar una expansión renovada. Las economías nórdicas también están comportándose bien y, en algunos casos, beneficiándose de unos costes energéticos competitivos, un rasgo compartido con España".
En definitiva, para Jupiter AM, las acciones europeas se han pasado por alto durante demasiado tiempo.
"En muchos sectores, Europa cuenta con empresas globales de primer nivel que, a menudo, cotizan con descuento frente a sus homólogas estadounidenses. Creo que los cambios estructurales que están produciéndose en la región en torno al comercio, la asignación de capitales y las políticas públicas pueden hacer que estas empresas sean aún más atractivas a los ojos de los inversores", concluye Gallagher.











