La Financière de l’Échiquier (LFDE) ha presentado los últimos movimientos del fondo Echiquier Positive Impact Europe, ligado a inversiones ESG.
Vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, el fondo persigue una meta a largo plazo: generar una rentabilidad financiera por medio de empresas cuyas actividades aportan soluciones a los retos del desarrollo sostenible y se distinguen por la calidad de su gobierno corporativo y sus políticas sociales y medioambientales.
Por lo tanto, "seleccionamos valores europeos que contribuyen a la consecución de los ODS, que poseen un perfil medioambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) de calidad y que, en nuestra opinión, encierran un potencial de revalorización importante. Emprendemos un diálogo cercano con los directivos y compartimos áreas de mejora con las empresas para contribuir a reforzar su impacto y sus prácticas ASG", explican Adrien Bommelaer, codirector del área de Impacto y Medio Ambiente; Paul Merle, gestor; y Luc Olivier, CFA, gestor/analista de la firma.
En este sentido, indican que la evolución de la cartera en lo que llevamos de 2025 se ha visto lastrada por factores macroeconómicos y geopolíticos favorables a sectores excluidos por la filosofía del fondo, principalmente bancos, defensa, tabaco, minería y metales. Paralelamente, los sectores con una mayor presencia estructural, como la tecnología, la atención sanitaria, los ingredientes naturales, los servicios profesionales o los envases sostenibles, quedaron rezagados.
"No obstante, el fondo se ha distinguido por una acertada selección de valores vinculados a la transición energética (ODS 7), como Legrand, Spie o Nexans, o que responden al ODS 3 (vida sana y bienestar), como EssilorLuxoticca y Allianz, por su exposición a los seguros de salud".
OPERACIONES REALIZADAS
La filosofía de inversión de Echiquier Positive Impact Europe permite exponerse a diferentes estilos de inversión y tamaños de capitalización. Aunque, tal y como señalan desde la gestora, este marco está limitado por las exclusiones ASG y de impacto, hemos sabido ser ágiles para, sobre todo, reforzarnos en las empresas de pequeña y mediana capitalización y las empresas de estilo value (que cotizan con descuento).
Así, "hemos tomado posiciones en acciones value de mediana capitalización, como el líder en el tratamiento de aguas Kemira (ODS 6, agua limpia), el especialista en cables eléctricos Nexans (ODS 7) o incluso Rockwool (ODS 7), especialista en aislamiento a base de lana de roca. Desde principios de año, también hemos seguido confiriendo a la cartera un perfil más defensivo y reduciendo su valoración media".
El régimen de mercado que se ha instalado desde el COVID está marcado por unos tipos de interés y una inflación que serán más elevados que en la década anterior. "En este contexto, hemos reforzado la exposición a los valores del sector financiero (seguros y reaseguros) y hemos recortado los valores demasiado endeudados o que generan poca tesorería".
Con todo, a pesar de los numerosos retrocesos de las políticas públicas y los compromisos privados en relación con los retos del desarrollo sostenible durante estos últimos años, en la gestora han indicado que su estrategia de inversión se mantiene inalterada.
De este modo, el fondo conserva su política de exclusiones ASG (energías fósiles, tabaco y alcohol, principalmente) y sus exclusiones de impacto, sobre todo los bancos tradicionales y la minería. El análisis ASG cualitativo, complementado con herramientas cuantitativas, sigue siendo sistemático.
"Por último, la tasa de rotación de la cartera se mueve en niveles bajos, con un plazo medio de mantenimiento de los valores en cartera cercano a los 5 años, lo que demuestra nuestro compromiso a largo plazo con las empresas en las que invertimos. Nuestra estrategia de inversión responsable sigue siendo, en nuestra opinión, un motor de rentabilidad a largo plazo", concluyen en LFDE.









