La inteligencia artificial (IA) está más de moda que nunca. De hecho, los valores tecnológicos siguen impulsando a Wall Street hasta nuevos máximos históricos al calor de importantes acuerdos o sólidos resultados empresariales. Es más, el boom de la IA ha catapultado a Nvidia al olimpo bursátil al alcanzar los 5 billones de dólares de valor en bolsa. Con todo, los estrategas lanzan una advertencia: "La IA puede ser una ola creciente, pero no levantará a todos los barcos por igual".
Al menos, así lo cree Michael Masdea, analista en Wellington Management, quien considera que todavía nos encontramos en una fase inicial en cuanto a las repercusiones de la IA en el mundo.
"Dado el enorme abanico de actividades que la IA podría potenciar, no la consideramos una tendencia pasajera, sino un cambio largo y duradero en la arquitectura informática. La oportunidad de inversión en IA es considerable, aún está por llegar en gran medida y tiene un enorme potencial para generar alfa en los próximos años", explica.
Con todo, y a pesar de que probablemente la IA se imponga como una tecnología ganadora, para el experto "no todas las empresas vinculadas a ella lograrán triunfar a largo plazo".
Por ello, estima que la clave no consiste únicamente en preguntarse quién puede lograrlo, sino también quién no lo hará. Entonces, ¿cómo pueden determinar los inversores qué empresas están excepcionalmente posicionadas para sacar partido de la IA?
CLAVES PARA SACAR PARTIDO A LA IA
Para aprovechar al máximo las oportunidades de inversión que ofrece esta tecnología, en Wellington Management ponen el foco en cinco criterios.
1. Cultura, liderazgo y mentalidad. "La velocidad con que se adopta la nueva tecnología a menudo predice buenos resultados en el futuro. Las empresas que integran nuevas tecnologías antes y mejor que sus competidores suelen tener una cultura de toma de riesgos e innovación que parte desde la dirección hacia el resto de la organización. Por lo tanto, es importante analizar la cultura de la empresa".
2. Escala. "Una lección que hemos aprendido de innovaciones anteriores como la nube o el aprendizaje automático es que resulta decisivo contar con las herramientas y las personas adecuadas para comprender, desarrollar y poner en marcha las nuevas tecnologías", afirma Masdea.
Las empresas que disponen del capital y la escala necesarios para seleccionar y cultivar el talento con eficacia y en mayor proporción podrían tener una ventaja.
3. Datos. Para aprovechar la IA se requieren datos. Y, para hacerlo mejor que la competencia, se requieren datos diferenciados.
"Unos datos más robustos permiten a las empresas producir mejores modelos con más rapidez, lo que comporta una ventaja que se autoperpetúa y puede crecer con el tiempo. La rápida implementación de datos diferenciados es lo que distingue a los modelos de lenguaje grande más exitosos de la actualidad frente a sus competidores. El mismo argumento podría aplicarse a modelos más pequeños y a otros casos de uso en el futuro".
4. Normativa sectorial. Los organismos reguladores (como, en Estados Unidos, la SEC en el ámbito de los servicios financieros, la FDA en biotecnología o la HIPAA en sanidad) pueden limitar o ralentizar considerablemente la adopción de la IA.
"Las empresas de los distintos sectores son más proclives a posponer la puesta en marcha de esta tecnología si ello les permite mantenerse alejadas de los riesgos normativos. Se trata de un aspecto digno de consideración a la hora de valorar qué empresas tienen mayores probabilidades de beneficiarse de la IA", señalan desde la gestora.
5. Flujos de trabajo. "Muchas compañías siguen procesos complicados y especializados que dependen de profundos conocimientos técnicos humanos posiblemente difíciles de replicar o automatizar por la IA. Dado que a estas empresas les costará más tiempo adaptarse, es posible que no brinden oportunidades inmediatas a los inversores".
IMPLICACIONES PARA LA IA
En este contexto, a medida que se generalice la adopción de la IA y sus capacidades se consoliden, a algunas empresas les irá mejor que a otras, ya que, para Wellington Management "es probable que la mayoría se enfrente a una competencia que hace lo mismo que ellas y, en última instancia, no reportarán valor a los accionistas".
Es más, subrayan que "el pensamiento creativo es esencial al comienzo de cualquier nuevo ciclo tecnológico. Una cosa es reconocer el poder transformador de una tecnología y otra bien distinta pensar más allá de las primeras aplicaciones".
No cabe duda de que la IA afectará a los sectores relacionados con la tecnología, pero ¿cómo transformará a otros? ¿Cómo se adaptarán las empresas y los trabajos una vez que la IA forme parte de su esencia? ¿De qué modo evolucionarán las habilidades humanas para aprovechar las nuevas formas de trabajar?
"Nuestra impresión es que estas preguntas admiten numerosas respuestas, quién sabe cuántos sectores se verán transformados. Las empresas y los trabajos podrían cambiar drásticamente. Las personas podrían desarrollar habilidades que hoy nos resultan inimaginables, como lo era para nuestros abuelos utilizar un teléfono inteligente. Pensar diferente nos abre los ojos a la inmensidad de las oportunidades que ofrece la IA", concluye Masdea.











