El auge de la inteligencia artificial (IA), cuyo impacto económico va más allá del sector tecnológico, o las políticas proteccionistas de la administración Trump, han marcado el comportamiento de los mercados durante este año. Por ello, en Ostrum AM, (affiliate de Natixis IM), se preguntan si, con la llegada de 2026, estamos en una fase de transición o es el comienzo de una "ruptura genuina con el régimen económico y financiero actual".
"Los mercados están entrando en una nueva fase en la que se están redibujando los equilibrios económicos globales. La desglobalización de las cadenas de valor está redefiniendo los flujos comerciales y las decisiones de inversión. Al mismo tiempo, están surgiendo nuevos factores estructurales: el auge de la IA y la innovación monetaria, que está redefiniendo el ámbito de intervención para los actores económicos, principalmente los bancos centrales", señalan desde la gestora.
Así, en este entorno más fragmentado y menos predecible, en la firma presentan su perspectivas para el próximo curso poniendo el foco en cuatro tendencias clave: crecimiento global desigual continuado, normalización selectiva de las políticas monetarias, un mercado crediticio que se mantenga dinámico y un entorno de renta variable respaldado por un retorno al crecimiento de los beneficios.
1. Mercados: entre la resiliencia y las tensiones
Y es que el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha incrementado significativamente la incertidumbre económica en Estados Unidos. "Se espera que la IA contribuya con casi la mitad del crecimiento estadounidense en 2025, a costa de un marcado efecto de desplazamiento en el resto de la economía: concentración de financiación, presión sobre los costes energéticos y una desaceleración general de la actividad no tecnológica", afirma Axel Botte, jefe de estrategia de mercado de Ostrum AM.
De este modo, anticipa que el crecimiento a dos velocidades persista en 2026, manteniéndose por debajo de su potencial del 2%. "El riesgo de que estalle una burbuja relacionada con la IA y el deterioro de la calidad del crédito al consumidor son los principales factores negativos".
En lo que respecta a la eurozona, el estratega aboga porque la recuperación económica siga ganando impulso, apoyada en los planes de inversión en Alemania, que mantendrá un déficit público superior al 3% del PIB en un futuro previsible. "Este estímulo compensará parcialmente la esperada consolidación en Francia, permitiendo que el crecimiento europeo se mantenga por encima del 1%, especialmente gracias a España. Se espera que la inflación se mantenga ligeramente por encima del 2% debido a un mercado laboral aún ajustado y a las presiones salariales residuales".
En China, la economía se mantiene en una encrucijada, con una demanda interna débil, una industria que se reorienta hacia tecnologías avanzadas, una contracción en el mercado inmobiliario y un aumento de las presiones deflacionarias.
En el ámbito monetario, Jerome Powell dejará su cargo al frente de la Reserva Federal (Fed) en mayo. "La remodelación de la Junta de Gobernadores de la Fed debería favorecer una postura más acomodaticia, con el tipo de interés de los fondos federales esperado en torno al 3%. En la eurozona, se espera que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga su tipo de interés en el 2% mientras continúa con su endurecimiento cuantitativo. Si la inflación persiste, es posible una subida de tipos en el cuarto trimestre", comenta Botte.
2. Renta fija: un entorno asimétrico entre Europa, EEUU y mercados emergentes
En Europa, tal y como explica Alexandre Caminade, responsable de renta fija soberana, de mercados emergentes y agregados de Ostrum AM, se prevé que los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años evolucionen en un contexto de menor volatilidad en 2026, con factores alcistas y bajistas que se compensen mutuamente.
Sin embargo, el experto avanza que la presión al alza seguirá existiendo, vinculada al aumento de la emisión bruta y neta en Alemania, así como a los efectos de la reforma del fondo de pensiones neerlandés, que afectará principalmente a los plazos largos. "Los diferenciales de la deuda de los países periféricos deberían seguir reduciéndose, aunque con un potencial más limitado".
En EEUU, las perspectivas para los tipos de interés a largo plazo siguen siendo más inciertas. "La política monetaria de la Fed parece menos transparente que la del BCE. La inflación persistente podría ralentizar el ciclo de recortes de tipos, mientras que la reorganización del FOMC podría tener el efecto contrario".
"En un entorno que sigue siendo favorable para los activos de riesgo, los mercados emergentes se benefician de una diferencia de crecimiento favorable respecto a los países desarrollados y de una mejora constante en sus calificaciones soberanas", asegura Caminade. Con una rentabilidad cercana al 7% sobre la deuda externa y un retorno de los flujos de compra, Ostrum AM cree que esta clase de activos ofrece oportunidades atractivas en un universo aún altamente diversificado.
3. Crédito: un mercado que sigue siendo dinámico
Para Philippe Berthelot, jefe de crédito y mercados monetarios de Ostrum AM, 2026 debería parecerse mucho al 2025. "Los fundamentales actuales apoyan el crédito, que será un activo preferente de bonos para el próximo año".
Es más, desde la firma remarcan que los bonos de crédito ofrecen rendimientos atractivos, aunque los diferenciales parezcan menos generosos que en el pasado. "Además, el estímulo monetario debería suavizarse a lo largo del año".
"Se espera que las emisiones 'Reverse Yankee' alcancen un nuevo récord en 2026, impulsadas en particular por las enormes necesidades de inversión de los hiperescaladores de IA. Al mismo tiempo, el tamaño y la opacidad del mercado de crédito no cotizado, especialmente en Estados Unidos, siguen siendo fuentes de incertidumbre y volatilidad", dice Berthelot.
Con este telón de fondo, Ostrum AM mantiene una preferencia por la deuda bancaria, cuyos diferenciales ligeramente superiores podrían ofrecer nuevamente un rendimiento relativo más robusto que el de los emisores no financieros.
4. Acciones europeas: un mercado en ascenso gracias a los beneficios
En cuanto a las acciones europeas, en la gestora apuestan porque los mercados bursátiles del Viejo Continente tengan un desempeño positivo en 2026, impulsados por un retorno al crecimiento de beneficios. No obstante, esta tendencia sigue dependiendo de la capacidad de las empresas para cumplir con las expectativas.
"El año bursátil 2026 en la eurozona dependerá más de factores endógenos como el estímulo fiscal y los efectos retrasados de los recortes de tipos del BCE, aunque será necesario monitorear la desaceleración continua de la economía estadounidense y, en particular, su impacto en el empleo", comenta Frédéric Leguay, responsable de renta variable fundamental de Ostrum AM.
Además, en Europa, y ante la ausencia de apoyo monetario adicional, habrá una mayor dependencia de medidas fiscales en Alemania y un retorno de la confianza. "Los beneficios de la eurozona, que se espera que disminuyan ligeramente en 2025, deberían empezar a subir de nuevo en 2026".
"Las valoraciones, que ya están en aumento en 2025, deberían mantenerse positivas gracias al repunte de los beneficios y al apetito sostenido de los emisores privados. Sigue siendo necesaria una vigilancia especial respecto a las tendencias a largo plazo de los tipos de interés y los principales temas de crecimiento de los últimos trimestres (IA, defensa, electrificación, recuperación alemana), lo que podría resultar decepcionante. En este contexto, las acciones europeas, que aún están infraponderadas, deberían seguir atrayendo capital", concluye Leguay.












