Tras sortear, con más o menos éxito, la volatilidad desatada por la errática política comercial de Donald Trump, 2025 encara su recta final. Por ello, los inversores miran ya a los próximos doce meses con la sombra de las altas valoraciones de la inteligencia artificial (IA). ¿Qué esperar de los mercados en el nuevo ejercicio?
"Anticipamos que la IA destacará entre otras megatendencias, dada su capacidad para transformar el mercado laboral e impulsar la productividad. La enorme contribución de la inversión en IA al crecimiento económico representa el factor de riesgo clave en 2026", explican los analistas de Vanguard.
En este sentido, consideran que las acciones tecnológicas estadounidenses podrían mantener su impulso, dada la tasa de inversión y el crecimiento previsto de los beneficios. "Pero seamos claros: los riesgos están aumentando en medio de esta euforia, aunque parezca 'racional' según algunos indicadores. Están surgiendo oportunidades de inversión más atractivas en otros ámbitos, incluso para los inversores más optimistas sobre las perspectivas de la inteligencia artificial".
Así, las proyecciones sobre los mercados de capitales de la firma muestran que los perfiles de riesgo-rentabilidad más sólidos entre las inversiones públicas para los próximos cinco a diez años son, por orden:
1. Renta fija estadounidense de alta calidad.
2. Renta variable estadounidense orientada al valor.
3. Renta variable de mercados desarrollados no estadounidenses.
"Mantenemos nuestra opinión secular de que los bonos de alta calidad (tanto imponibles como municipales) ofrecen rentabilidades reales atractivas, dados los tipos neutrales más altos. Las rentabilidades deberían situarse en promedio cerca de los niveles actuales de ingresos de la cartera, lo que representa un margen cómodo por encima de la tasa de inflación prevista para el futuro", indican estos expertos.
Es más, remarcan que esa es la razón principal por la que los bonos han vuelto, independientemente de lo que hagan los bancos centrales en 2026. "Es importante destacar que la renta fija estadounidense también debería proporcionar diversificación en un mundo en el que la inteligencia artificial decepcione, lo que provocaría un menor crecimiento, un escenario con una probabilidad que calculamos entre el 25% y el 30%".
Además, siguen siendo muy cautelosos en su valoración de las acciones de crecimiento estadounidenses y ven poco probable que se cumplan las elevadas expectativas respecto a las acciones tecnológicas americanas, al menos por dos razones.
"La primera es que las expectativas de beneficios ya son elevadas y la segunda es la típica subestimación de la destrucción creativa que suponen los nuevos participantes en el sector, lo que erosiona la rentabilidad agregada. Es muy probable que aumente la volatilidad en este sector y, por lo tanto, en el mercado bursátil estadounidense en general", afirman en Vanguard.
De hecho, tal y como comentan, su previsión moderada para las acciones estadounidenses, con una rentabilidad media del 4%-5% en los próximos cinco a diez años, "se basa casi exclusivamente en nuestra evaluación del riesgo-rentabilidad de las empresas tecnológicas de gran capitalización".
"La historia de la inversión durante los ciclos tecnológicos revela algunas oportunidades de inversión contrarias a la intuición, pero cada vez más atractivas, independientemente de si la IA resulta transformadora o no. Tanto las acciones estadounidenses orientadas al valor como las de los mercados desarrollados no estadounidenses deberían beneficiarse más con el tiempo, a medida que el eventual impulso de la IA al crecimiento se extienda a los consumidores de tecnología de IA", agregan desde la firma.
MAYOR CRECIMIENTO
Con este telón de fondo, en Vanguard esperan que la actual ola de inversión física impulsada por la IA sea una "fuerza poderosa". "Nuestro análisis sugiere que este ciclo de inversión aún está en marcha, lo que respalda nuestra proyección de hasta un 60% de probabilidades de que la economía estadounidense alcance un crecimiento real del PIB del 3% en los próximos años, una tasa muy superior a la mayoría de las previsiones de los profesionales y los bancos centrales".
De este modo, apuntan a que, en 2026, Estados Unidos estará en condiciones de experimentar una aceleración más modesta del crecimiento, hasta alcanzar aproximadamente el 2,25%, respaldada por la inversión en inteligencia artificial y el impulso fiscal de la ley One Big Beautiful Bill Act.
"La primera mitad del año podría ser más floja, dados los efectos persistentes de las perturbaciones megatendenciales estanflacionistas de los aranceles y la demografía, así como los aumentos generalizados de la productividad de los trabajadores, que aún no se han materializado. Los mercados laborales, que se enfriaron notablemente en 2025, deberían estabilizarse a finales de 2026, lo que contribuirá a que la tasa de desempleo se mantenga por debajo del 4,5%".
También prevén que el crecimiento económico mantenga la inflación estadounidense algo persistente, por encima del 2% a finales de 2026. "Esta combinación de crecimiento sólido e inflación aún persistente sugiere que la Reserva Federal (Fed) tendrá un margen limitado para recortar los tipos por debajo de nuestra tasa neutral estimada del 3,5%. Nuestra previsión para la Fed es un poco más agresiva que las expectativas del mercado de bonos", concluyen en Vanguard.












