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¿Por qué Google Maps a veces no muestra el mejor camino?

Pones una dirección, ves el mapa y… sorpresa: Google Maps te propone un rodeo cuando tú sabes que hay una calle más directa. No es un error, ni un fallo de cobertura, ni tampoco una manía del navegador. Es el algoritmo, y su lógica no siempre coincide con la nuestra.

Google Maps no prioriza la distancia, sino el tiempo estimado. Esto significa que, si una ruta más larga implica llegar antes, es la que vas a ver en azul. ¿Por qué? Porque el sistema no busca la trayectoria más recta, sino la más rápida. A día de hoy, con las carreteras cada vez más saturadas y una media de 32 horas al año perdidas en atascos por conductor en ciudades como Madrid o Barcelona (INRIX Global Traffic Scorecard 2023), ahorrar unos minutos puede marcar la diferencia.

El sistema cruza múltiples capas de datos en tiempo real: densidad del tráfico, límites de velocidad, semáforos, rotondas, incidentes recientes, condiciones meteorológicas… Incluso si conduces de madrugada, sin coches a la vista, Maps puede seguir mostrándote una ruta aparentemente absurda. Esto ocurre, entre otras razones, porque parte de los datos son predictivos, no sólo reactivos. Es decir, se basan en patrones históricos recogidos a lo largo de miles de trayectos similares.

Otro factor que influye es el historial de conducción. Si tienes activada la personalización (algo habitual si no has desactivado el Historial de ubicaciones y la Actividad en la Web y Aplicaciones), Maps tendrá en cuenta tus rutas habituales. Si un día concreto tomaste un atajo por una calle secundaria y te funcionó bien, el algoritmo puede dar por hecho que esa es tu vía preferida. Lo mismo sucede si sueles evitar ciertas zonas. A mayor uso de la app, más afinado será el patrón que detecta el sistema.

Waze, la otra gran herramienta de navegación de Google, adopta una lógica similar pero con una diferencia clave: el protagonismo de la comunidad. Las alertas en tiempo real enviadas por los propios conductores tienen un peso mucho mayor. Esto puede explicar por qué en determinadas situaciones Waze y Maps proponen recorridos distintos.

Para los usuarios que prefieren tener el control, Google sigue ofreciendo la opción de elegir manualmente entre varias rutas. Sólo hay que tocar en las líneas grises que aparecen como alternativas al trazado azul. También es recomendable revisar las opciones de configuración del perfil, especialmente si se quiere evitar que el sistema aprenda de nuestros hábitos.

Con más de 10 millones de kilómetros cartografiados y más de 1.000 millones de usuarios activos al mes, Google Maps es una de las herramientas más sofisticadas del planeta. Pero sigue siendo eso: una herramienta. Y como tal, se puede ajustar, corregir o incluso ignorar, siempre que el conductor tenga claro por dónde quiere ir.