Por fin vuelve el Moves III: más dinero, menos papeleo y ayudas desde enero
Después de más de dos meses de parón, el Plan Moves III vuelve a estar operativo. El Gobierno ha aprobado en Consejo de Ministros una nueva ampliación de este programa de subvenciones para la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. El presupuesto se refuerza con 400 millones de euros adicionales, lo que eleva la dotación total hasta los 1.735 millones. Además, se extiende su vigencia hasta el 31 de diciembre de este año.
Este relanzamiento tiene carácter retroactivo desde el 1 de enero, por lo que quienes hayan comprado un coche eléctrico en los primeros meses del año podrán acogerse a las ayudas. El parón se había producido en enero tras el rechazo del llamado “decreto ómnibus” en el Congreso, que dejó en el aire tanto el Moves como otras medidas asociadas, como la deducción del 15% en el IRPF por compra de vehículos eléctricos, que también se recupera ahora.
Cuánto dinero se puede recibir por un eléctrico
El Plan Moves III ofrece incentivos que pueden alcanzar los 7.000 euros para particulares que adquieran un turismo eléctrico y entreguen su coche antiguo para desguace. Si no hay achatarramiento, la ayuda es de 4.500 euros. En el caso de furgonetas ligeras, las subvenciones oscilan entre los 7.000 y los 9.000 euros.
Una novedad relevante es que se agilizarán los trámites en operaciones de menor volumen: aquellas solicitudes por debajo de los 100.000 euros requerirán menos papeleo, lo que podría acelerar la concesión de las ayudas en muchos casos, especialmente entre particulares y pymes.
142.000 eléctricos y más de 113.000 cargadores instalados
Desde su lanzamiento, el Moves III ha permitido la compra de más de 142.000 vehículos eléctricos y ha contribuido a instalar más de 113.000 puntos de recarga en toda España, según datos del propio Ministerio para la Transición Ecológica. En total, el Ejecutivo afirma haber movilizado cerca de 3.000 millones de euros en favor de la movilidad eléctrica, sumando todas las líneas de financiación y apoyo, tanto estatales como autonómicas.
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, ha señalado que algunas comunidades ya han ejecutado el 90% de los fondos que tenían asignados, aunque también ha reconocido que hay diferencias importantes en la agilidad de la tramitación entre unas regiones y otras. Para mejorar esa gestión, el Gobierno mantiene un 5% del presupuesto reservado a que las autonomías contraten más personal y aceleren los procesos.
Aumentan las ventas, pero la cuota aún es baja
Los datos de ventas en lo que va de año son positivos: solo en el primer trimestre, las matriculaciones de coches eléctricos han crecido más de un 68% respecto al mismo periodo del año anterior, superando las 19.000 unidades, según cifras de Aedive, Ganvam y Anfac. Aun así, la cuota de mercado sigue siendo modesta: apenas el 8% de los vehículos vendidos en 2024 son eléctricos puros.
Este bajo porcentaje contrasta con los objetivos de descarbonización que maneja tanto España como la Unión Europea para los próximos años. De ahí que el sector lleve meses reclamando un nuevo modelo de ayudas más directo, menos burocrático y exento de tributación, como ocurre con algunos programas de emergencia —como el Plan Reinicia Auto+— gestionados a raíz de catástrofes naturales.
El sector pide un plan europeo, pero Bruselas aún no se mueve
Desde las principales asociaciones del automóvil, como Anfac o Faconauto, también se insiste en la necesidad de un plan paneuropeo que apoye de forma coordinada la transición hacia el vehículo eléctrico. De momento, no hay señales claras de que la Comisión Europea vaya a lanzar algo parecido.
Mientras tanto, el Gobierno español ha anunciado la creación de un nuevo grupo de trabajo centrado en infraestructuras de recarga, en el que participarán tanto administraciones públicas como representantes del sector energético e industrial. La primera reunión está convocada para el próximo lunes, y se espera que sirva para recoger propuestas que aceleren el despliegue de puntos de carga, uno de los cuellos de botella que sigue lastrando la adopción del coche eléctrico.
