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China cierra sus parkings a los coches eléctricos: ¿seguirá España el mismo camino?

El 3 de abril de 2025, dos bomberos del parque de Alcorcón perdieron la vida al tratar de extinguir el incendio de un coche eléctrico en un garaje subterráneo. El siniestro, que se desató tras la explosión de las baterías de un SUV eléctrico, ha puesto en jaque no solo la percepción pública de la movilidad eléctrica, sino también la adecuación de las infraestructuras urbanas a esta nueva tecnología.

China, pionera en electrificación, ya ha reaccionado de forma contundente. En ciudades como Shenzhen, Hangzhou o Chengdu, varios parkings subterráneos han comenzado a prohibir el acceso a coches eléctricos, tras una serie de incendios espontáneos que han sembrado el miedo. Algunos hoteles y urbanizaciones han colgado carteles en los accesos que dejan claro: “Vehículos eléctricos no permitidos”.

Y es que China, con más de 12 millones de coches eléctricos matriculados solo en 2023, ha visto cómo el auge de esta tecnología ha ido acompañado de un aumento en los incidentes. Según datos del Ministerio de Gestión de Emergencias chino, solo en el primer trimestre de 2024 se registraron más de 640 incendios de vehículos eléctricos.

En España, la reacción comienza a asomar la cabeza. Aunque la normativa vigente —como el Código Técnico de la Edificación (CTE)— no contempla medidas específicas para incendios relacionados con coches eléctricos, ya hay presión desde sectores técnicos y políticos para modificarla. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ha anunciado que incluirá protocolos específicos de actuación para bomberos ante fuegos en vehículos eléctricos en su próxima actualización de la ordenanza de prevención de incendios.

Mientras tanto, ya hay ejemplos concretos. En la calle Relatores de Madrid, un parking de siete plantas ha prohibido el acceso a eléctricos tras otro incendio ocurrido en un garaje de Moncloa. El cartel en la entrada no deja lugar a dudas: “Prohibido el acceso a vehículos 100% eléctricos por riesgo de incendio”.

Pero no todo son cierres. En China, algunos operadores están apostando por adaptar sus instalaciones. Parkings con sensores de temperatura, rociadores automáticos sobre cada plaza, cámaras de vigilancia 24/7 y distancias de seguridad entre coches empiezan a ser una realidad. También se prioriza la ubicación en espacios abiertos o ventilados, donde el fuego puede ser controlado con mayor rapidez y los equipos de emergencia pueden operar con mayor eficacia.

Los expertos coinciden: los coches eléctricos no se incendian más que los de combustión, pero sí son mucho más difíciles de apagar. Las baterías de ion litio, cuando se dañan o sobrecalientan, pueden entrar en un estado de fuga térmica, generando fuegos que se reavivan una y otra vez incluso tras ser aparentemente sofocados.

Mientras tanto, el sector se mueve entre la innovación y la prevención. Y aunque el miedo puede ser comprensible tras tragedias como la de Alcorcón, expertos como Arturo Pérez de Lucía, director general de AEDIVE, insisten en que “es un error demonizar a los vehículos eléctricos. Lo que debemos hacer es adaptar nuestra normativa y formación técnica a la nueva realidad”.