Decir que 2024 fue un buen año para la tecnología es quedarse corto. El empuje de la inteligencia artificial (IA) y el atractivo de los llamados '7 Magníficos' hizo brillar al S&P 500 y al Nasdaq, que rompieron un máximo histórico tras otro en una escalada alcista que parecía no tener fin. Pese a que el saldo anual de ambos selectivos sigue siendo positivo, parece que la situación ha cambiado drásticamente.
Así lo cree Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, quien opina que las grandes capitalizaciones tecnológicas "probablemente seguirán perdiendo atractivo" a medida que los inversores redirigen su dinero hacia acciones cíclicas, más sensibles al crecimiento económico. "Las grandes tecnológicas parecen haber perdido su lustre", afirma.
"Este giro ocurre en un momento en el que una mayor variedad de acciones dentro del S&P 500 está ganando terreno, incluso cuando los '7 Magníficos', que han impulsado gran parte del avance reciente del índice y representan una proporción desmesurada de su valor total, han enfrentado dificultades", señala esta experta.
Y es que las preocupaciones de los inversionistas sobre los aranceles y el gasto de las empresas tecnológicas son dos de los principales focos del mercado. En este contexto, apunta Shalett, el índice S&P 500 ha operado en un rango "relativamente estrecho", ubicándose aproximadamente en los mismos niveles de principios de diciembre, mientras que la volatilidad sigue afectando al mercado de bonos.
TRES FACTORES QUE RESPALDAN LA ROTACIÓN
Según esta experta, hay ciertas tendencias que respaldan esta rotación de activos fuera de las grandes capitalizaciones tecnológica. La primera, aunque puede que no sea de las más evidentes, es que algunos sectores comienzan a mostrar los efectos rezagados de la flexibilización monetaria.
Cabe recordar que la Reserva Federal (Fed) redujo su tasa de referencia en un punto porcentual completo en el cuarto trimestre de 2024 antes de hacer una pausa y advertir que se tomará con calma la vuelta a la senda de recortes. El mercado pronostica ahora entre una y dos bajadas de tipos en 2025, sobre todo hacia el final del año.
"Esta medida comienza a estimular ciertas áreas de la economía, que está entrando en un 'aterrizaje suave' con un crecimiento más lento pero estable y una inflación en desaceleración", apunta Shalett.
En este sentido, la experta de Morgan Stanley WM señala que los índices manufactureros del Instituto de Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés) volvieron a la expansión en enero, impulsados por un aumento en los nuevos pedidos, tras un largo período de contracción. La contratación en manufactura también mostró signos de recuperación, mientras que una encuesta a oficiales de préstamos indicó un sólido aumento en la disponibilidad de crédito bancario.
Por otro lado, esta experta señala que los beneficios de las grandes empresas están empezando a mostrar signos de desaceleración. Si bien se espera que las empresas del S&P 500 registren un aumento del 8,5% en sus ganancias interanuales para 2024, los datos muestran que las 100 empresas más grandes del índice están superando las expectativas de Wall Street a un ritmo mucho menor que las siguientes 400 compañías. Además, estas grandes compañías han caído en promedio 50 puntos básicos el día después de reportar sus resultados.
"La ansiedad de los inversionistas es particularmente evidente en torno a las '7 Magníficos', cuyos niveles de crecimiento de ganancias se desacelerarán este año, mientras que la rentabilidad de las demás empresas del índice gana impulso. Las previsiones para 2025 ahora estiman ganancias del S&P 500 de 274 dólares por acción, por debajo de la estimación previa de 282 dólares", subraya esta estratega.
Por último, Shalett apunta que las grandes tecnológicas están teniendo muchas más dificultades que otros sectores y clases de activos, que están teniendo un mejor rendimiento en bolsa: los sectores financiero y de salud, así como las acciones de crecimiento de mediana capitalización, las acciones europeas y el oro.
Sin ir más lejos, el sector tecnológico del S&P 500, tradicionalmente de alto rendimiento, tuvo en enero su peor desempeño relativo desde 2016. De hecho, cuatro de los '7 Magníficos' han estado cotizando por debajo de sus promedios móviles de 50 días, una señal bajista para los operadores bursátiles.
"Además, los fondos de cobertura están reduciendo su exposición a estas acciones por primera vez en un año, mientras que los 'insiders' corporativos están vendiendo acciones al ritmo más alto desde 2021, lo que genera dudas sobre la capacidad de estas empresas para cumplir con sus objetivos de ganancias y justificar sus elevadas valoraciones", concluye.
En uno de sus últimos informes de 2024, Bank of America (BofA) pronosticaba un alza del 10% para el S&P 500 en 2025, aunque alertaba del peligro de corrección en las grandes capitalizaciones tecnológicas. "La euforia en torno a las empresas tecnológicas de gran capitalización es evidente en las expectativas de crecimiento de los '7 Magníficos' que se acercan a máximos históricos, justo cuando sus ganancias están destinadas a desacelerarse y las ganancias de la empresa promedio están destinadas a acelerarse", aseguraba Savita Subramanian, directora de estrategia cuantitativa y de renta variable de EEUU para BofA.













