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Inditex factura más que nunca, sus márgenes están en máximos históricos y hoy vuelve a subir en bolsa. Sin embargo, hay una región del mundo donde el gigante de Arteixo lleva una década cediendo terreno de forma silenciosa, sistemática e irreversible.

Asia y el resto del mundo representaron en 2025 el 15,0% de las ventas de Inditex, el nivel más bajo desde 2010. Una década atrás, en 2016, ese mismo bloque geográfico llegó a aportar el 23,9% de la facturación del grupo. En términos absolutos, la región ha pasado de ser el motor del crecimiento internacional a convertirse en el flanco que más preguntas genera. La paradoja está sobre la mesa: mientras los analistas celebran los resultados del primer trimestre, el mapa de ventas de Inditex se está redibujando en silencio.

UNA RETIRADA QUE EMPEZÓ COMO ESTRATEGIA

El repliegue asiático no fue un accidente. En 2020, bajo la presidencia de Pablo Isla, Inditex lanzó un plan de transformación digital que incluía el cierre masivo de tiendas pequeñas en todo el mundo, con China como epicentro.

Bershka, Pull&Bear y Stradivarius cerraron todas sus tiendas físicas en el país y pasaron a operar únicamente 'online'. En paralelo, la red de establecimientos en China continental se redujo de más de 600 puntos de venta a poco más de un centenar en 2026: casi 500 tiendas menos en seis años.

La lógica era impecable sobre el papel: abandonar el formato pequeño, apostar por 'flagships' en ubicaciones prémium y ganar escala en el canal digital. El problema es que el mercado digital chino al que Inditex intentó pivotar ya estaba ocupado, y por actores que no juegan con las mismas reglas.

GUOCHAO: EL RIVAL QUE ZARA NO PUEDE IMITAR

Más allá de Shein o Temu, cuya competencia en precio es real pero difícil de cuantificar con precisión, el fenómeno que mejor explica la pérdida de tracción en Asia tiene nombre propio: Guochao. Esta corriente cultural entre los jóvenes chinos impulsa el consumo de marcas locales que incorporan elementos de la identidad y la cultura tradicional china, frente a las firmas occidentales.

No es solo una tendencia de moda: es un cambio de valores generacionales que ninguna multinacional europea puede replicar con una colección de temporada.

Zara puede ajustar sus diseños, abrir flagships en Shanghái o acelerar sus entregas. Lo que no puede hacer es volverse china. Y eso, en un mercado donde el orgullo nacional ha pasado a ser un argumento de compra, es una desventaja estructural.

LOS MÁRGENES RÉCORD OCULTAN LA PREGUNTA INCÓMODA

Los resultados del primer trimestre de 2026 son objetivamente sólidos. El margen bruto alcanzó el 61,2%, máximo histórico para un primer trimestre. El EBIT creció un 7%, hasta 1.756 millones de euros, y el margen EBIT se situó en el 20,1%.

Además, las ventas de mayo crecieron al 11,5% en términos comparables. Bankinter lo resume con precisión: "son los márgenes más altos alcanzados en un primer trimestre".

Pero los márgenes récord se construyen, en parte, sobre una base geográfica más estrecha. Inditex gana más por cada euro que vende porque ha abandonado los mercados y formatos menos rentables. Es una gestión excelente.

La pregunta que el mercado no está formulando hoy es si esa optimización tiene un límite y si Asia puede volver a ser un motor de crecimiento o si el terreno cedido está definitivamente perdido.

Jefferies lo apunta de forma indirecta cuando señala que Inditex está "acelerando la ganancia de cuota de mercado en un momento en que la demanda europea se ha visto más afectada". La fortaleza de hoy es europea. Y Europa, a diferencia de Asia en 2016, ya no es territorio virgen.

EL DILEMA DEL INVERSOR

Inditex acumula una caída del 3% en 2026 frente al 5% que gana el Ibex 35. El rebote de ayer y hoy alivia la presión, pero no resuelve el debate de fondo: una compañía que optimiza márgenes contrayendo geografía está haciendo lo correcto a corto plazo.

Lo que es menos evidente es que esa misma estrategia genere el crecimiento de ventas que el mercado necesita ver para justificar una revalorización sostenida.

Inditex sabe exprimir lo que tiene mejor que nadie. La pregunta es si lo que tiene es suficiente para los próximos diez años.

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