
Las acciones de AstraZeneca se desploman un 8% en la Bolsa de Londres después de que la compañía haya anunciado que el ensayo de fase III CARDIO-TTRansform de su fármaco para enfermedades nerviosas y cardíacas Wainua (eplontersen), codesarrollado con Ionis, no ha logrado alcanzar su criterio de valoración primario de eficacia.
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A este respecto, AstraZeneca ha informado que Wainua "no proporcionó un beneficio estadísticamente significativo en el resultado compuesto de mortalidad cardiovascular y eventos cardiovasculares recurrentes".
Además, ha añadido que, en un análisis de subgrupos preespecificado de pacientes tratados con monoterapia de Wainua en comparación con el placebo, "se observaron menos eventos compuestos primarios (mortalidad cardiovascular y eventos cardiovasculares recurrentes) y este resultado fue nominalmente significativo". En pacientes que estaban en tratamiento con estabilizadores al inicio del estudio, no se ha observado ningún efecto del tratamiento.
"El ensayo CARDIO-TTRansform se diseñó para examinar el papel de Wainua, un tratamiento silenciador genético, como complemento del tratamiento estándar actual para reducir los eventos cardiovasculares recurrentes y la mortalidad. Si bien el ensayo no alcanzó su objetivo principal, creemos que los resultados contribuyen a una mayor comprensión científica de los enfoques de tratamiento para los cientos de miles de pacientes en todo el mundo que padecen esta enfermedad progresiva y a menudo mortal", ha señalado Sharon Barr, vicepresidenta ejecutiva de I+D de productos biofarmacéuticos de AstraZeneca.
Tras conocerse el fracaso de este ensayo, Dan Coatsworth, jefe de mercados de AJ Bell, asegura que AstraZeneca tiene "ambiciosos" planes para alcanzar los 80.000 millones de dólares en ventas para 2030, y ahora los inversores se preguntan si este objetivo es creíble.
"No es raro que fracasen los ensayos de fase III, pero AstraZeneca ha tenido muchos más éxitos que fracasos en lo que va del año. Es un gigante en la industria farmacéutica y eso genera grandes expectativas de éxito. Puede que AstraZeneca haya tenido una buena racha con el desarrollo de sus productos, pero el fracaso de Wainua en los ensayos de fase III es un recordatorio de los altos riesgos que conlleva la industria farmacéutica y biotecnológica".
Asimismo, este experto destaca que "los nuevos tratamientos solo se aprueban si existen pruebas claras de que tienen un impacto positivo en el paciente y son seguros. Las compañías farmacéuticas deben replantearse el tratamiento y modificar la fórmula si no se cumplen ambos requisitos".

