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Un cohete de SpaceX en Cabo Cañaveral.

La salida a bolsa de SpaceX es, sin duda alguna, la noticia de la semana en los mercados. La compañía aeroespacial está preparada para su estreno en el parqué este viernes, mientras que los últimos datos parecen reflejar que, tal y como se esperaba hace meses, se convierta en la mayor OPV de la historia.

Según revelan fuentes familiarizadas con la operación a la agencia 'Reuters', SpaceX ha atraído más de 250.000 millones de dólares en demanda por parte de inversores. Esta cifra superaría los 75.000 dólares que la compañía pretende recaudar y que prácticamente triplicarían los 29.400 dólares que recaudó la petrolera estatal Saudi Aramco en diciembre de 2019.

De acuerdo con esta información, el nivel de sobresuscripción de la operación se sitúa entre 3,5 y 4 veces el tamaño previsto de la oferta, lo que supone una nueva señal de la fuerte demanda existente. La demanda de los inversores aún puede variar antes de que se fije el precio de la OPV, algo que se espera para la tarde del jueves.

Además, los fondos de inversión de largo plazo han realizado pedidos que una fuente describió como considerables, al tiempo que Musk participó en algunas reuniones por Zoom con potenciales inversores.

Cabe destacar que estas cifras reflejan manifestaciones de interés y no asignaciones definitivas, que se determinarán en el momento de fijar el precio. Algunos grandes inversores institucionales suelen presentar sus órdenes en las fases finales del proceso de una OPV. Estos inversores solicitaron permanecer en el anonimato debido al carácter confidencial del asunto.

La compañía fijó en 135 dólares el precio de sus acciones en la salida a bolsa, lo que le otorgaría una valoración de 1,77 billones de dólares a la firma y dejaría el 'free float' en el entorno del 5%. La compañía destinará un 30% de sus acciones de nueva emisión para el tramo minorista, el 5% a empleados de la compañía (y personas de su entorno) y el restante 65% para inversores institucionales.

Cabe señalar que cada acción de nueva emisión (Clase A) otorgará un voto por acción, mientras que las acciones ya existentes antes de la colocación (Clase B) otorgan 10 votos por acción. Estas están en manos en manos principalmente de Elon Musk, CEO de la compañía, que mantendrá en torno a un 82% de los derechos de voto, de los cuales cerca del 81% son títulos de Clase B.

Esta salida a bolsa se produce en un momento de debilidad en el mercado bursátil, especialmente de los valores tecnológicos, con algunos analistas especulando con que uno de los factores tras estos recortes podría ser la venta de activos por parte de inversores de SpaceX para obtener fondos con los que participar en esta OPV.

En este sentido, Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management, apunta "la salida a bolsa de SpaceX no es realmente una historia espacial. Es una historia de liquidez". Ante operaciones de este tamaño, Innes recalca que los gestores necesitan generar liquidez y que "eso implica vender acciones, reducir exposición a determinados sectores o incluso rebajar posiciones en compañías ganadoras".

"En este contexto, SpaceX podría actuar como una auténtica aspiradora de liquidez. El mercado funciona por relatos. Por ejemplo, el año pasado, el 'debasement trade' fue lo más sonado, hasta que apareció otra tendencia como han sido las empresas de memoria. Si aparece algo mejor, se volverá a ir de un sitio al siguiente", agrega.

La presentación para inversores y la documentación de la OPV destacan el carácter único del negocio de lanzamientos espaciales de SpaceX. La compañía afirma haber sido responsable de la mayor parte de la masa enviada a órbita durante los últimos tres años y subraya también la fortaleza de su negocio de internet satelital Starlink. También identifica una oportunidad de mercado de 23 billones de dólares en la inteligencia artificial (IA), tecnología que explota mediante xAI.

La firma de Musk sostiene que es la única capaz de superar las limitaciones de los negocios terrestres y utilizar el espacio para construir capacidad de computación para IA, un servicio que prevé tendrá una enorme demanda en el futuro. "Al reducir drásticamente el coste de acceso al espacio, hemos podido ampliar nuestra misión para abordar algunos de los desafíos más urgentes de la Tierra, incluida la reducción de la brecha digital mediante el objetivo de conectar a más de tres mil millones de personas que aún no tienen acceso a internet ni al conocimiento colectivo de la humanidad", afirmó SpaceX.

Con todo, algunos analistas creen que esta valoración es excesiva y que será muy difícil que la compañía pueda cumplir con las promesas realizadas sobre la IA.

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