
"Resiliente pese al complejo panorama geopolítico". Así definen en Scope Ratings las perspectivas para la banca europea.
"Los bancos europeos son rentables, están bien capitalizados y cuentan con balances saneados. Nuestras perspectivas son positivas, aunque seguimos de cerca los efectos indirectos de la guerra en Oriente Medio, el riesgo de estanflación, las operaciones de fusiones y adquisiciones, la política de tipos de interés y la interconexión con el crédito privado. Aunque la exposición de los bancos de la UE a Oriente Medio es reducida y se mantiene un frágil alto el fuego, persisten las dudas sobre los efectos indirectos de la guerra, que podrían materializarse a través de una mayor volatilidad de los mercados, una subida de los precios del petróleo y disrupciones en las cadenas de suministro".
Esto es lo que señalan desde la firma en su último informe en el que Marco Troiano, responsable de Instituciones Financieras de Scope, afirma que "una ralentización del crecimiento económico y una prolongación del conflicto podrían provocar un escenario de estanflación, lo que aumentaría las pérdidas crediticias y afectaría a la eficiencia de costes de los bancos. No obstante, según nuestra simulación de estanflación, más del 90% de los bancos europeos incluidos en nuestra muestra representativa del sector seguirían siendo rentables en 2026 y 2027".
El cambio de rumbo del BCE en su senda de tipos debido a las presiones inflacionistas, y el consiguiente mantenimiento de los tipos en niveles elevados durante más tiempo, supone un factor favorable para la mayoría de las entidades y una buena noticia para sus márgenes de intereses y su rentabilidad.
"Hemos revisado significativamente al alza nuestras previsiones de ingresos, cuyo crecimiento procederá tanto de los ingresos por intereses como de otras fuentes. La estabilidad de los tipos de interés, las coberturas de balance y la solidez sostenida de la demanda de crédito respaldan los ingresos netos por intereses, mientras que los ingresos por comisiones siguen creciendo sin interrupción. La combinación de una senda de tipos más favorable y un mayor crecimiento del crédito sustenta la mejora de nuestras previsiones de rentabilidad sobre los activos ponderados por riesgo para 2026 y 2027", dice.
En cuanto a la calidad de los activos, Alessandro Boratti, director asociado del equipo de Instituciones Financieras de Scope, comenta que sigue siendo sólida, aunque existen algunos focos de vulnerabilidad. "Aun así, nuestras perspectivas son favorables pese a las múltiples incertidumbres existentes. No obstante, la evolución variará entre las distintas entidades: los países periféricos seguirán avanzando en el saneamiento de sus balances, mientras que en el núcleo de Europa se producirá cierto deterioro".
Esperan que el coste del riesgo aumente en 10 puntos básicos en 2026 respecto a 2025, como reflejo del incremento de los riesgos geopolíticos y de la incertidumbre macroeconómica, aunque las provisiones seguirán siendo reducidas en términos generales. Asimismo, observamos un repunte moderado de las pérdidas crediticias en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025.
"Los colchones de capital se encuentran en su nivel más bajo desde la pandemia debido a una combinación de mayores requisitos de capital, retribuciones a los accionistas y operaciones de fusiones y adquisiciones, aunque siguen siendo sólidos. En este contexto, estamos siguiendo la actividad de transferencia sintética de riesgos para evaluar hasta qué punto dependen los bancos de estas operaciones y el posible riesgo de refinanciación", advierte Boratti.
En la muestra de bancos analizada por Scope, los beneficios de capital derivados de las operaciones de transferencia sintética de riesgos, SRT por sus siglas en inglés, oscilan entre unos pocos puntos básicos y más de 100 puntos básicos. Aunque la información publicada ha mejorado, todavía no existe plena transparencia sobre el impacto de estas operaciones en el capital.
Respecto a las fusiones y adquisiciones transfronterizas, creen que las recientes reformas que han reforzado los mecanismos de gestión de crisis de los bancos suponen un paso hacia los objetivos de la Unión Bancaria Europea y tienen varias implicaciones positivas para las entidades. Estas reformas reducen la preocupación por posibles subsidios cruzados entre países y acercan el sistema a los objetivos del Sistema Europeo de Garantía de Depósitos.
"Además, dado que los depósitos pasan a tener preferencia general en caso de insolvencia y, por tanto, se sitúan por delante de la deuda sénior no garantizada, unas estructuras de pasivos más claras podrían reducir las necesidades de subordinación del MREL. La armonización de la jerarquía de los pasivos también aumenta la transparencia para los inversores de crédito en el conjunto del sector", afirma Troiano.
Las calificaciones de los depósitos podrían mejorar en aquellas jurisdicciones en las que se introduzca una preferencia plena. Las calificaciones de los emisores dependerán de cómo responda cada banco a la nueva jerarquía de pasivos.
Sin embargo, en ausencia de un sistema común de garantía de depósitos, la pérdida de las aportaciones realizadas anteriormente a los sistemas nacionales hace que las fusiones transfronterizas no sean económicamente viables y obliga a los bancos a mantener costosas estructuras con múltiples entidades. La necesidad de conservar filiales bancarias separadas impide que los recursos de capital y liquidez puedan movilizarse plenamente entre los distintos países de la UE.
"Estos obstáculos dificultan la consolidación del sector, que consideramos positiva para la diversificación de los modelos de negocio y la rentabilidad, y complican la creación de grandes bancos paneuropeos capaces de competir a escala internacional. Por tanto, aunque las operaciones de fusiones y adquisiciones siguen ganando impulso a medida que los bancos buscan aumentar su escala y diversificación, las operaciones puramente transfronterizas dentro de la UE siguen siendo una excepción", expone Troiano.
En lo que respecta al crédito privado, los casos de fraude, las restricciones a los reembolsos por motivos de liquidez y las importantes lagunas de información han puesto de manifiesto debilidades estructurales. La exposición de los bancos europeos parece limitada y se sitúa entre el 1% y el 5% de los préstamos a clientes, según la información publicada por las propias entidades. Sin embargo, la información disponible en el conjunto del sector es irregular y fragmentada.
"La concesión directa de préstamos, la financiación sobre el valor liquidativo y las líneas de financiación para atender llamadas de capital pueden generar exposiciones paralelas respaldadas por los mismos flujos de caja, lo que puede llevar a los bancos a infravalorar el nivel de apalancamiento. Al mismo tiempo, la superposición de estructuras puede ocultar la concentración real de los riesgos, dificultando las pruebas de resistencia y el seguimiento del riesgo tanto para las entidades prestamistas como para los reguladores", comenta Troiano.