
La Reserva Federal (Fed) inicia una nueva etapa bajo la presidencia de Kevin Warsh. Pero su debut al frente del banco central se produce en un momento delicado, tras el repunte de la inflación y con un organismo dividido sobre el rumbo de los tipos de interés. ¿Qué esperar de este primer gran examen de liderazgo?
El mercado descuenta que la Fed va a mantener los tipos de interés sin cambios, en la horquilla comprendida entre el 3,50%-3,75%, en la que será su cuarta pausa consecutiva este año.
"Se espera que el banco central mantenga los tipos de interés sin cambios, en un contexto de aumento del PCE, el indicador de inflación preferido por la Fed, que se aceleró hasta el 3,8% interanual en abril, mientras que el mercado laboral sigue registrando sólidas cifras de creación de empleo (más de 180.000 empleos al mes de media en los tres últimos meses hasta mayo), lo que dificulta justificar cualquier recorte de tipos", afirma François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel AM.
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En Schroders también se decantan porque el organismo prolongue su pausa y, aunque ahora ven una mayor probabilidad de subidas de tipos, "nuestras expectativas son más bajas en comparación con las del mercado".
Es más, para Paolo Zanghieri, economista sénior en Generali Investments, "la Fed tiene previsto mantener los tipos de interés sin cambios en la reunión de junio, pero el debate sobre la política monetaria se está alejando de forma decisiva de los recortes. Los datos de inflación más sólidos hacen muy difícil defender una orientación hacia la flexibilización: es poco probable que el PCE subyacente caiga por debajo del 3% interanual, mientras que el aumento de los precios de la energía podría mantener elevada la inflación general y repercutir en la subyacente".
"La reunión de la Fed de junio será una de las más importantes de los últimos años. No tanto por el movimiento que pueda realizar sobre los tipos de interés, sino porque supondrá la primera gran prueba de credibilidad para Kevin Warsh como nuevo presidente de la institución", valora el analista Manuel Pinto.
De hecho, tal y como comenta este experto, el contexto no es sencillo. "La inflación vuelve a repuntar impulsada por el encarecimiento de la energía y las tensiones geopolíticas, mientras que el mercado laboral continúa mostrando una fortaleza superior a la esperada. Los últimos datos de empleo han llevado a los inversores a replantearse el escenario de recortes de tipos e incluso a considerar la posibilidad de nuevas subidas durante los próximos meses".
Al mismo tiempo, Donald Trump ha incrementado la presión sobre el organismo reclamando una bajada de tipos y afirmando que una subida sería un error para la economía estadounidense.
"Desde nuestro punto de vista, el verdadero riesgo para los mercados no es una subida de tipos inmediata, sino que la Fed pueda transmitir una imagen de pérdida de independencia o de excesiva complacencia frente a una inflación que sigue lejos de estar completamente controlada", remarca Pinto.
Además, subraya que existen señales de que parte de la economía estadounidense comienza a mostrar síntomas de desgaste. "Mientras los grandes índices bursátiles continúan marcando máximos históricos impulsados por la inteligencia artificial, los segmentos más vulnerables de los consumidores afrontan mayores dificultades para hacer frente al aumento del coste de la vida y al encarecimiento del crédito".
Por ello, cree que la reunión de junio podría marcar el inicio de una nueva fase para los mercados: una etapa en la que la inflación vuelva a convertirse en la principal preocupación de los inversores y en la que la Fed tenga que demostrar que sigue dispuesta a priorizar la estabilidad de precios por encima de cualquier presión política.
PROYECCIONES MACRO Y 'DOT PLOT'
Y es que, en este cónclave monetario, la Fed presentará sus proyecciones macro y su famoso diagrama de puntos, o 'dot plot', con el que el organismo dará pistas sobre la orientación de los tipos de interés de cara a los próximos años.
Así, Rimeu prevé que el Resumen de Proyecciones Económicas confirme que el retorno al objetivo de inflación del 2% no se producirá hasta 2028, lo que justificaría una pausa prolongada este año. "Sin embargo, el 'dot plot' podría mostrar un panorama más dividido, con algunos miembros contemplando subidas de tipos en lugar de una pausa prolongada".
"Nuestro escenario base sigue siendo que la Fed se mantenga sin cambios, y que tampoco se descuenten subidas de tipos en su mensaje o conferencia posterior, lo que devuelve en cierta manera a la casilla de inicio de año, donde los metales tuvieron un rally espectacular ante la debilidad del dólar y la desconfianza sobre la Fed", dice Pinto.
Por su parte, Cristina Gavín Moreno, jefa de renta fija y gestora de fondos de Ibercaja Gestión, asegura que "los datos que se han ido conociendo en relación al crecimiento económico y el empleo se mantienen en niveles relativamente sólidos, lo que unido a unos precios que se sitúan por encima de lo que sería deseable nos lleva a descartar cualquier movimiento a la baja en lo que queda de 2026".
En cambio, en Generali Investments han revisado sus previsiones, retirando la estimación de un último recorte en el primer trimestre de 2027, y ahora consideran que "la Fed mantendrá los tipos sin cambios hasta más allá de finales de año. Los riesgos apuntan a una subida a principios de 2027".
¿QUÉ DIRÁ WARSH EN SU PRIMERA RUEDA DE PRENSA?
Tras la reunión de este miércoles, Warsh ofrecerá su primera rueda de prensa como presidente de la Fed y, en ella, es probable que se enfrente a preguntas sobre varios temas clave: la frecuencia de las comparecencias, el uso de la forward guidance y del 'dot plot', los indicadores de inflación preferidos, el papel del balance en la implementación de la política monetaria y la independencia del banco central.
"La llegada de Warsh como presidente genera incertidumbre, sobre todo en lo que respecta a la comunicación. Es poco probable que se produzcan cambios radicales en la política monetaria sin una mayoría en el comité, pero el mensaje podría cambiar rápidamente: un marco más sencillo, menos orientaciones, mayor dependencia de los datos y comunicados más breves", comenta Zanghieri. "El tono de su primera rueda de prensa podría ser contenido: aunque sus comentarios recientes apuntaban a recortes, lleva tiempo haciendo hincapié en la credibilidad en materia de inflación".
En este sentido, cabe recordar que Warsh está estudiando una profunda revisión de la estrategia de comunicación utilizada durante los últimos años por la Fed. Entre los posibles cambios destaca la reducción del protagonismo del 'dot plot', ya que considera que estas previsiones generan más confusión que claridad y que, en muchas ocasiones, obligan a los responsables monetarios a mantener posiciones que ya no encajan con la realidad económica.
"Aunque todavía no se han producido modificaciones oficiales, el mercado comienza a valorar el impacto que podría tener una Reserva Federal con una comunicación más flexible y menos dependiente de previsiones a largo plazo, especialmente en un entorno marcado por la incertidumbre económica y geopolítica", concluye Pinto.
