img 20260624 duro felguera
0,222€
  • -0,012€
  • -4,94%

Hay empresas que cotizan. Y hay empresas que sobreviven. Durante años, Duro Felguera ha estado mucho más cerca de la segunda categoría que de la primera. Desde hace un par de semanas sin embargo, el mercado se ha permitido algo que parecía casi temerario: volver a mirar a la compañía asturiana como una historia de inversión y no solo como un expediente de supervivencia.

EL DÍA QUE CAMBIÓ EL RELATO

El verdadero punto de inflexión no fue el anuncio corporativo del 22 de junio, sino lo ocurrido una semana antes. El 15 de junio, el juzgado de Gijón homologó judicialmente el plan de reestructuración del grupo, desestimó las oposiciones presentadas y extendió sus efectos a los créditos afectados.

La consecuencia fue de enorme calado: la compañía eliminó de golpe más de 1.000 millones de euros en deuda y contingencias y novó además la deuda con la SEPI hasta 2035. Para una empresa encallada durante años en una crisis financiera casi permanente, no es un matiz técnico. Es comprar tiempo. Y, en bolsa, a veces comprar tiempo basta para encender una mecha.

La acción se disparó 44% esa misma sesión, hasta situarse en torno a los 0,234 euros. La capitalización bursátil superó por primera vez en mucho tiempo los 50 millones de euros.

No es la primera vez que el mercado celebra un respiro en Duro Felguera. La cuestión es si esta vez el respiro se convierte en reconstrucción.

MENOS DEUDA, MÁS ACCIONES

Una semana después de la homologación, el 22 de junio, la compañía empezó a ejecutar la cirugía societaria. Primero redujo el valor nominal de sus 215.179.431 acciones de 0,05 a 0,025 euros, lo que recortó el capital social de 10,76 a 5,38 millones de euros. Después amortizó 117.623.825 acciones en manos de sus dos accionistas mayoritarios: Grupo Prodi, con 66,21 millones de títulos, y Mota México, con 51,41 millones.

El siguiente paso fue una ampliación de capital de algo más de 10 millones de euros mediante la emisión de 401,5 millones de nuevas acciones, destinada a compensar deuda e intereses de la llamada Nueva Financiación Capitalizable.

El resultado final es una compañía con 12,48 millones de euros de capital social repartidos en 499.055.042 acciones ordinarias. Traducido al idioma del inversor: Duro Felguera sale con menos deuda, pero también con una estructura accionarial mucho más diluida. La bolsa no está comprando solo una empresa saneada; está comprando una promesa de normalización que todavía debe demostrar que vale más que la nueva montaña de papel emitido.

EL DÉJÀ VU QUE PESA EN BOLSA

El entusiasmo tiene un problema: Duro Felguera ya ha vivido una película parecida. En 2018, la compañía ejecutó una operación muy similar, con reducción de capital, amortización de autocartera y conversión de deuda en capital. Entonces, el proceso llegó acompañado de un Plan Estratégico 2018-2021 que prometía un EBITDA de 78 millones de euros y un ROCE del 21% al final del periodo.

Aquellas cifras no se cumplieron. Seis años después, en diciembre de 2024, la compañía solicitó el preconcurso de acreedores para evitar el concurso. En octubre de 2025 firmó el plan de reestructuración conjunto que ahora empieza a materializarse.

La historia de Duro Felguera no es la de una empresa que nunca se reestructura. Es la de una empresa que se reestructura una y otra vez sin que la reestructuración anterior termine de resolver el problema de fondo.

EL MERCADO COMPRA SUPERVIVENCIA, NO CERTEZAS

Por eso la subida bursátil debe leerse con cuidado. El mercado no está descontando todavía una recuperación operativa plenamente visible, sino algo más básico: que el riesgo inmediato de colapso se aleja. En valores muy castigados, ese cambio de percepción puede provocar movimientos violentos. Pero que una compañía deje de estar al borde del abismo no significa automáticamente que haya encontrado una senda de crecimiento rentable.

La clave ya no está solo en el balance, sino en la ejecución. Duro Felguera debe demostrar que la nueva estructura financiera permite recuperar actividad, generar caja y reconstruir credibilidad. Sin eso, la homologación judicial será un alivio contable, no una tesis bursátil sostenible.

LA FILIAL QUE PUEDE CAMBIARLO TODO

Mientras la cotización capta los titulares, uno de los movimientos más relevantes del plan pasa casi desapercibido: el traspaso progresivo de sus principales líneas de negocio (servicios especializados, EPC y fabricación de bienes de equipo) a una filial íntegramente participada, Duro Felguera Global Solutions, conocida como MidCo.

Esa filial asumirá también 120 millones de euros de deuda ligada al fondo FASEE de la SEPI. El efecto práctico es que el negocio real de la compañía empieza a vivir, operativa y financieramente, en una estructura distinta a la cotizada. Para los inversores, este punto es crucial: la acción puede moverse por la narrativa del rescate, pero el valor futuro dependerá de lo que ocurra dentro de esa nueva arquitectura empresarial.

LA PRUDENCIA SIGUE EN EL PRECIO

La Sindicatura de Accionistas Minoritarios ha pedido expresamente prudencia y ha recordado que la ampliación de capital y otros pasos del plan seguían pendientes en el momento de la homologación. No es un detalle menor. En compañías sometidas a procesos de reestructuración, el calendario importa casi tanto como la foto fija del balance.

Tampoco existe un consenso claro de grandes casas de análisis que invite a interpretar el movimiento como una señal limpia de compra. El seguimiento, cuando lo hay, gira más en torno al riesgo, la liquidez y la ejecución que alrededor de precios objetivos convencionales. Es el patrón habitual en compañías que han pasado por situaciones financieras límite: antes de hablar de potencial, el mercado exige pruebas de supervivencia.

La homologación judicial ha comprado tiempo. La reducción de deuda ha cambiado el tablero. La ampliación de capital ha reordenado las piezas. Pero la partida de verdad empieza ahora.

Duro Felguera ha ganado otra oportunidad. La duda, incómoda pero inevitable, es si esta vez será algo más que otra prórroga en una agonía demasiado conocida por el mercado.

Noticias relacionadas

contador