
Duro Felguera ha anunciado este lunes que su Consejo de Administración ha aprobado la ejecución de su plan de reestructuración financiera, que contempla una reducción de capital y la emisión de 401,5 millones de nuevas acciones para convertir 10 millones de euros de deuda en capital.
La compañía de origen asturiano ha explicado en una nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que, mediante esta operación, el valor nominal de cada acción se reduce a la mitad —de 0,05 euros a 0,025 euros—, lo que implica que el capital social pase de 10,76 a 5,38 millones de euros.
En una segunda fase, se amortizarán 117,6 millones de acciones en manos de los dos grandes accionistas, lo que dejará el capital en 2,44 millones de euros y el número de títulos en circulación en 97,5 millones.
A continuación, la compañía abordará una emisión de 401,5 millones de nuevas acciones para compensar una deuda de 10 millones de euros. Tras esta operación, el capital social de Duro Felguera quedará fijado en 12,47 millones de euros, representado por un total de 499 millones de acciones ordinarias.
TRASPASO DE ACTIVOS
La reestructuración también implicará el inicio de un proceso de transferencia de las principales líneas de negocio de la empresa a su filial MidCo. El traspaso, que incluirá activos, pasivos, contratos y empleados, se desarrollará de forma progresiva a lo largo de los próximos meses de 2026 y conllevará asimismo que MidCo asuma parte de la deuda contraída —unos 120 millones de euros— con el fondo FASEE, perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Con esta reestructuración, la compañía pretende superar la difícil situación económica en la que lleva inmersa varios años. Hace casi dos años —en diciembre de 2024—, para evitar el concurso de acreedores, la firma solicitó el preconcurso y comenzó a negociar un plan de reestructuración con bancos, acreedores y la propia SEPI.
El proceso, considerado el más voluminoso tramitado bajo la nueva Ley Concursal española por el pasivo afectado —cerca de 1.000 millones de euros—, incluyó quitas de deuda, un ERE para 180 trabajadores y la venta de activos como la sede central o la fábrica de calderería.

