
Netflix sufre otro revés tras sus resultados. Y aunque las cifras trimestrales del gigante del streaming han estado en línea con las estimaciones, sus débiles previsiones han decepcionado a los inversores. Porque "el problema no radica tanto en que Netflix se haya convertido de repente en un mal negocio, sino en que el mercado tiene dificultades para identificar su próximo gran motor de crecimiento".
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Es la visión de Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management, quien pone el foco en que "el trimestre no reveló una empresa en quiebra. Reveló algo más incómodo para una acción de alta gama: una empresa que se está quedando sin sorpresas".
Así, la compañía ha obtenido un beneficio neto de 3.401 millones de dólares en el segundo trimestre, lo que supone un incremento del 8,8% desde los 3.125 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, no ha superado las previsiones con los ingresos, que han crecido un 13,4% interanual, hasta alcanzar los 12.560 millones, frente a una proyección de 12.590 millones.
"Las cifras del segundo trimestre se ajustan más o menos a las expectativas, pero la previsión para el tercer trimestre implica el menor crecimiento de los ingresos en tres años y no hace más que alimentar la preocupación por la competencia y la estrategia a largo plazo tras su fallido intento de comprar Warner Bros Discovery", valora Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
En este sentido, Netflix anticipa ingresos de 12.860 millones de dólares para el tercer trimestre, frente a las expectativas cercanas a los 13.000 millones. De cara al ejercicio completo, ha reducido su rango de ingresos a entre 51.000 y 51.400 millones de dólares, dejando el punto medio ligeramente por debajo del consenso.
"Los últimos resultados trimestrales de Netflix provocaron la desconexión de los inversores, ya que sus previsiones a futuro generaron nuevas preocupaciones sobre las perspectivas de crecimiento de la compañía", añade Mould. "Las decepciones de Netflix están convirtiéndose en algo habitual en lugar de un evento aislado, y esta última decepción llega justo después de las malas cifras del primer trimestre".
De hecho, Innes destaca que "el panorama del streaming está madurando. Las horas de visualización aumentaron solo un 2 % durante el primer semestre de 2026, mientras Netflix compite por la atención del público con YouTube, TikTok, los eventos deportivos en directo y un catálogo cada vez mayor de contenido gratuito".
"Puede que Netflix se haya hecho un nombre en el mundo del streaming, pero la compañía se está comportando más como una cadena de televisión tradicional en algunas áreas de su negocio, mientras busca formas de diversificarse, atraer a los espectadores y conseguir que regresen a la plataforma", señala Mould.
Por su parte, para Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, la empresa "sigue siendo una potencia y la plataforma de streaming más grande del mundo, aunque la competencia se está intensificando. Los inversores no están impresionados por la fuerte apuesta de Netflix por la publicidad y los videojuegos. Esto parece un regreso al modelo tradicional de la televisión, lejos del gigante tecnológico innovador que alguna vez fue aclamado".
A este respecto, desde Bankinter remarcan que Netflix comienza a entrar en una "etapa de madurez" que "llevará a que la publicidad vaya ocupando un lugar cada vez más relevante en sus ingresos frente a una aceleración significativa y constante de usuarios".
Una opinión compartida con AJ Bell, donde afirman que "la publicidad es una fuente de ingresos cada vez más importante, ya que más personas se suscriben al plan con publicidad. Esto proporciona una fuente de ingresos adicional, pero que puede resultar más volátil que los ingresos por suscripción, dado que el gasto en publicidad está estrechamente ligado a las fluctuaciones de la economía en general".
Con todo, "Netflix se encuentra ahora en una incómoda posición intermedia entre una acción tecnológica en crecimiento y una empresa de medios global consolidada. Si bien la empresa sigue generando ingresos y beneficios operativos impresionantes, los inversores ya no están dispuestos a pagar el múltiplo de ayer por el modesto crecimiento de mañana", concluye Innes.
