
Sin sobresaltos en el mercado. El Banco Central Europeo (BCE) opta por la pausa, tras la primera subida de junio en casi tres años, y decide mantener los tipos de interés en el 2,25%, como se esperaba, aunque el organismo reconoce que "la incertidumbre persiste y aún no se ha manifestado todo el impacto inflacionario de la crisis energética".
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Con esta decisión, el BCE asegura que "se mantiene en una buena posición para afrontar la incertidumbre derivada del conflicto".
Según añade en el comunicado, "las perspectivas para los precios de la energía, si bien son muy volátiles, se sitúan actualmente cerca del escenario base de las proyecciones del personal del Eurosistema de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en Oriente Medio".
Por lo tanto, el Consejo de Gobierno reitera que sigue "de cerca la intensidad y la duración de la crisis, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda", al tiempo que vuelve a comprometerse a establecer una política monetaria que garantice que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo.
De cara a próximos encuentros, el organismo "adoptará un enfoque que dependerá de los datos y se definirá reunión por reunión para determinar la postura de política monetaria adecuada".
"En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su evaluación de las perspectivas de inflación y los riesgos asociados, a la luz de los datos económicos y financieros que se vayan publicando, así como de la dinámica de la inflación subyacente y la eficacia de la transmisión de la política monetaria", indica el texto.
También, una vez más, señalan que no se compromete de antemano con una trayectoria específica de los tipos de interés.
VALORACIONES
Los analistas de ING creen que, "en retrospectiva, esta decisión tiene sentido", dado que "la inflación general ha disminuido, hay muy pocos indicios de efectos indirectos derivados del aumento de los precios de la energía y la economía de la eurozona ha demostrado cierta resistencia a la actual crisis del petróleo".
No obstante, para el futuro, consideran que la decisión de mantener los tipos de interés sin cambios "no es tan sencilla".
"A menos que los precios del petróleo comiencen a caer significativamente en las próximas semanas, las proyecciones macroeconómicas del BCE en septiembre apuntarán claramente a otra subida de tipos. En este contexto, también podría haber optado por una subida de tipos hoy mismo. En cambio, parece que el banco central se acobardó y no quiso romper con la arraigada tradición de no sorprender a los mercados, una práctica que se ha desarrollado en los últimos años", dicen.
Desde Danske Bank comentan que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha mostrado "relativamente optimista respecto a las perspectivas de crecimiento", lo que, en opinión de estos analistas, "hace muy probable un aumento de los tipos en septiembre".
Sin embargo, "también ha dejado claro que el BCE no está observando ningún efecto de segunda ronda y que, por lo tanto, se prevé que el crecimiento salarial siga disminuyendo durante el período de previsión. Este es un argumento clave para explicar por qué no esperamos más de una subida adicional de tipos por parte del BCE, en comparación con las expectativas del mercado, que apuntan a unas dos subidas adicionales este año", señalan.